Luego recibes lo que das…nada es más simple

Es porque esa pasión le ha acompañado toda la vida por lo que a Irène le cuesta recordar el día que vio su primer delfín frente a las playas de Normandía. Tenia seis, o siete…o nueve años: «No sabría decirte a qué edad fue, era muy pequeña, eso seguro». Salía a navegar en un barco de vela junto a sus padres. Y casi siempre era verano.

Otro verano más -y ya van dos esa pasión y su vocación internacional la han llevado a dar otro salto. Esta vez hasta los Países Bajos, en el Dolfinarium Harderwijk, el centro que  mayor número de mamíferos marinos reúne de toda Europa: delfines, marsopas, leones marinos, focas, morsas…hasta cerca de 50 ejemplares en un mismo recinto.

Durante dos meses, ha realizado controles de sangre y análisis de laboratorio sobre muestras respiratorias y gástricas; también ha podido realizar investigaciones y seguimientos de dos casos clínicos del parque: «Estas investigaciones han sido un plus para mis prácticas, porque me han permitido documentarme, aprender más y aplicarlo en los tratamientos», comenta a su vuelta a la CEU UCH.

El día a día de las prácticas de medicina preventiva en un complejo de estas características está lleno de momentos únicos, reconoce Irène.

¿Con cuál se quedaría? Volvemos a los delfines: «Tocar un delfín es algo impresionante, para mi siempre es una ilusión. Y es sorprendente ver cómo cada ejemplar muestra su propio carácter, y cómo puedes distinguir y reconocer a uno en concreto -de entre un grupo de diez o quince- únicamente viendo cómo se comporta».

Parece sólo una reflexión de piel, emocional, pero habla una futura veterinaria: «Conocer de ese modo a un ejemplar, saber reconocerlo, es muy importante para nuestro trabajo médico; puedes ver enseguida si determinado comportamiento es normal o no, y si ese cambio puede obedecer a algún problema», comenta Irène.

Y entonces llega el momento de tratar al ejemplar ¿Cómo se prepara?

Hay un trabajo previo por parte de los entrenadores. Les adiestran sobre cómo quedarse quietos, ponerse en determinada posición. Es difícil de creer y de explicar, pero en los delfines notas cómo saben cuándo se trata sólo de entrenar y cuándo es el momento real de tratarlos. No sabría explicar por qué lo saben, pero lo saben. Es algo muy curioso y especial poder verlo y vivirlo en persona.

¿Planes para cuando acabes este que es tu último curso como estudiante de Veterinariy? 

Seguir formándome como interna en algún centro zoológico o de recuperación de fauna salvaje. No importa dónde…

De momento ya conoces cómo se trabaja en los Malta, los Países Bajos; has vivido en Estados Unidos, en Francia y ahora España…

Viajar forma parte de mi formación. Moverme está en mi naturaleza y en mi educación. En algún momento, mi familia éramos cinco personas viviendo en cinco países distintos y tres continentes. Estudié Bachillerato Internacional y un tercio de mis compañeros cursan sus grados en otro país. Cuando empiezas a viajar sólo quieres hacer una cosa: seguir viajando. Quiero seguir descubriendo el mundo mientras continúo formándome como veterinaria.

Muchas gracias, Irène!

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