Cardiopatías en gatos

Los gatos, al igual que las personas o los perros, también pueden sufrir enfermedades cardíacas o también llamadas cardiopatías en gatos, ya sean de forma congénita en pacientes cachorros o jóvenes, o de forma adquirida en su etapa adulta.

Cardiopatías en gatos
Un paciente felino cardiópata que fue atendido en el HCV CEU.

¿Cuál es la cardiopatía en gatos más frecuente?

Son muchas las posibles patologías cardíacas en la especie felina, pero sin duda la cardiomiopatía hipertrófica (CMH) es una de las que presentan mayor incidencia.

¿Qué es la cardiomiopatía hipertrófica?

El corazón es el órgano principal del aparato circulatorio encargado de distribuir la sangre por todo el cuerpo. Es un músculo hueco que consta de cuatro cámaras: dos superiores, las aurículas, y dos inferiores, los ventrículos. La aurículas recogen la sangre venosa y la transfieren a los ventrículos, que al contraerse bombean la sangre hacia la circulación arterial.

La cardiomiopatía hipertrófica consiste en un engrosamiento de los músculos del ventrículo izquierdo. Esto provoca una falta de contracción ventricular, como consecuencia la reducción de la cantidad de sangre que bombea el corazón y a la larga un aumento del tamaño del corazón.

Cardiopatías en gatos
Aumento del tamaño cardiaco o cardiomegalia de un paciente felino del HCV CEU.

¿Qué animales pueden padecerla?

Por lo general esta patología puede darse en cualquier raza, viéndose más afectadas el Maine Coon, Ragdoll y Persas. Es más frecuente encontrarla en gatos con edad avanzada y en machos. Hay que tener en cuenta que gatos hipertiroideos o con gigantismo tienen mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad.

¿Qué complicaciones se pueden dar?

Esta patología provoca una deficiencia en el sistema circulatorio del animal, por lo que puede provocar taquicardia, edema o derrames pulmonares y tromboembolismos.

Los tromboembolismo se dan en un 20 – 40% de los animales con CMH. Al estar reducido el volumen de sangre que bombea el corazón, esta se concentra; por lo que pueden formarse coágulos que se distribuyen por las arterias del animal, provocando así un taponamiento de estas, y por consecuencia una parálisis en los miembros y mucho dolor en el animal.

La sintomatología más frecuente de la CMH:

– Apatía, anorexia y depresión

– Jadeo y dificultad al respirar

– Parálisis de los miembros posteriores

– Síncopes

– Muerte súbita

¿Cómo saber si mi mascota tiene una CMH?

Ante cualquier signo de los nombrados anteriormente, debes acudir a tu veterinario, puesto que sea cual sea el diagnóstico definitivo, cuanto antes se diagnostica una enfermedad, los pacientes presentan un mejor pronóstico de recuperación.

La ecografía es la única prueba diagnóstica, pero es necesario complementarla con otras pruebas, como una radiografía (descartar edema o derrame) o un electrocardiograma (ver posibles arritmias), para hacer un estudio completo y confirmar el estadio en el que se encuentra la enfermedad.

¿Cómo tratar una CMH?

Es importante resaltar que una CMH no se cura, pero podemos ayudar a nuestra mascota a encontrarse mejor y disminuir la intensidad de los síntomas con algunos terapias médicas.

El tratamiento puede variar dependiendo de la edad y el estadio clínico de la enfermedad, por lo que su veterinario le informará de la medicación concreta para su mascota.

 

 

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