Análisis de Glucocorticoides en Heces: Una Herramienta para Evaluar el Estrés y el Bienestar Animal

El estudio de los niveles de glucocorticoides en heces se ha convertido en una herramienta clave para evaluar el estrés y el bienestar de la fauna silvestre. Los glucocorticoides —como el cortisol—forman parte de la respuesta fisiológica del organismo ante situaciones estresantes, por lo que su medición permite conocer cómo afectan al animal factores ambientales, sociales o sanitarios. A diferencia de los métodos invasivos, como la extracción de sangre, el análisis
hormonal en heces ofrece la posibilidad de obtener información fiable sin manipular al animal, evitando así causar un incremento artificial del estrés.

En los últimos años, este método ha experimentado un crecimiento notable gracias a su eficacia, su carácter no invasivo y su aplicabilidad en múltiples especies, especialmente en aquellas difíciles o peligrosas de manejar, como los elefantes. Sin embargo, su uso requiere una comprensión profunda del metabolismo hormonal y de los factores que pueden alterar los resultados, ya que cada especie procesa y excreta los glucocorticoides de manera distinta. Por ello, la investigación actual se centra tanto en ampliar su aplicación como en refinar los protocolos de validación y análisis, con el objetivo de obtener indicadores más precisos del bienestar animal.

¿Por qué estudiar las heces?

Las heces son una fuente de información de gran valor porque contienen metabolitos derivados de los glucocorticoides que el animal ha producido en las horas previas. Esto permite evaluar el estrés acumulado entre 12 y 48 horas antes, ofreciendo una visión más completa y estable del estado fisiológico que otros métodos puntuales. Además, la recolección de heces no requiere capturar, inmovilizar ni manipular al animal, lo que evita generar estrés adicional y facilita el estudio de especies salvajes, peligrosas o en recintos extensos.

El análisis de heces también permite obtener numerosas muestras a lo largo del tiempo, comparar poblaciones en distintos zoológicos o ecosistemas y evaluar la eficacia de mejoras en el manejo, el espacio o el enriquecimiento ambiental. Debido a su carácter no invasivo, este método es especialmente útil en investigaciones de bienestar animal, conservación y ecología, siempre que se valide correctamente para cada especie y se controlen factores como el almacenamiento, el clima o la microbiota que pueden alterar los resultados.

Pasos del método

El primer paso que llevar a cabo para analizar los glucocorticoides es la recogida de las heces. Para ello, los expertos recogen heces que ya se encuentran en el suelo, por tanto, no estresa al animal y este no requiere de captura o sujeción.

En segundo lugar, es muy importante la conservación de las muestras, que deben ser congeladas o refrigeradas para evitar la degradación, ya sea por calor o por humedad. Una mala conservación puede degradar las hormonas y dañar el
análisis.

En último lugar se encuentra la extracción y el análisis de los resultados. En el laboratorio se procesan las heces y se miden los FMG mediante técnicas inmunológicas.

Muchos estudios cometen errores metodológicos que comprometen su validez: el uso de ensayos no adecuados, almacenamiento inadecuado de muestras o la falta de consideración de la microbiota intestinal. Cada especie metaboliza los glucocorticoides de forma diferente, por lo que es necesario validar la técnica en cada especie y en cada uno de los dos sexos antes de usarla científicamente.

Este método aplicado de forma correcta permite estudiar el bienestar animal, la conservación, la ecología y los efectos del ambiente sin alterar el comportamiento animal.

Factores que pueden alterar los cambios

El análisis de metabolitos fecales de glucocorticoides (FGM) se ha convertido en una herramienta valiosa para evaluar el estrés en animales sin necesidad de capturarlos. No obstante, interpretar estos datos requiere cautela, ya que múltiples factores biológicos, ambientales y metodológicos pueden modificar la concentración de glucocorticoides y, por tanto, influir en las conclusiones.

  • Factores biológicos
    Cada especie metaboliza el cortisol de manera diferente, lo que significa que animales sometidos a estímulos similares pueden demostrar metabolitos distintos en tipo y cantidad. Además, el tiempo de tránsito digestivo varía ampliamente —desde pocas horas en especies pequeñas hasta más de un día en grandes herbívoros— y afecta cuándo se detecta el cambio hormonal en las heces. El microbiota intestinal también puede transformar los metabolitos antes de su excreción, añadiendo variabilidad.
  • Factores ambientales
    Una vez depositadas, las muestras fecales comienzan a alterarse. El calor acelera la degradación de glucocorticoides, la humedad favorece el crecimiento bacteriano y la exposición al sol puede destruir compuestos sensibles. Por ello, en condiciones cálidas, la conservación inmediata mediante refrigeración o congelación es esencial para obtener resultados finales.
  • Factores metodológicos
    El análisis de FGM depende de ensayos inmunológicos validados específicamente para cada especie. No existe un test universal: algunos detectan ciertos metabolitos y otros no, por lo que el uso de kits inadecuados puede generar valores artificialmente altos o bajos. Además, interpretar los resultados sin considerar información complementaria —como la salud del animal o su contexto social— puede conducir a conclusiones erróneas.


El caso de los elefantes: cuando los datos cuentan una historia

Los elefantes son uno de los mejores ejemplos del valor de esta técnica. Debido a su tamaño y sensibilidad, los métodos invasivos suelen alterar su fisiología, pero el análisis fecal permite conocer su nivel de estrés real. Los estudios muestran que los 237 elefantes que se estudiaron presentan niveles más altos de FGM cuando el espacio exterior es limitado, las temperaturas son bajas o existen problemas en las articulaciones, frecuentes en cautividad. La vida social también juega un papel clave: grupos inestables o con conflictos frecuentes generan incrementos hormonales claros.

En cambio, los elefantes alojados en grupos sociales cohesionados, con acceso continuo a zonas interiores y exteriores y programas de enriquecimiento ambiental, muestran niveles significativamente más bajos. Estos resultados han permitido a muchos zoológicos rediseñar recintos, mejorar superficies de suelo y reforzar la dinámica social de los grupos.

Limitaciones del método
Aunque el análisis de metabolitos fecales de glucocorticoides se ha consolidado como una herramienta clave para estudiar el estrés en animales sin necesidad de recurrir a métodos invasivos, los especialistas advierten que la técnica también presenta limitaciones importantes.

Una de las principales es el retraso entre el momento en que ocurre un evento estresante y su reflejo en las heces, un intervalo que puede variar según la especie y las condiciones fisiológicas del individuo. Esto obliga a interpretar los resultados con cautela y a evitar conclusiones precipitadas.

Además, no todas las especies procesan el cortisol de la misma manera. Cada animal transforma y excreta esta hormona siguiendo patrones propios, lo que dificulta la comparación entre especies y hace imprescindible validar los métodos para cada caso concreto.

A ello se suma la influencia del entorno: factores ambientales como el calor o la humedad pueden degradar rápidamente las muestras, afectando la precisión de los análisis si no se conservan de forma adecuada.
Los expertos coinciden en que, pese a estas limitaciones, la técnica sigue siendo una de las más valiosas para estudiar el estrés animal, siempre y cuando se aplique bajo protocolos rigurosos y con una comprensión adecuada de sus condicionantes biológicos y ambientales.

Futuro

Un reciente trabajo científico ha identificado dos grandes líneas para el avance futuro en el estudio del estrés animal mediante técnicas no invasivas: por un lado, ampliar su aplicación a un mayor número de especies y contextos; por otro, perfeccionar los métodos disponibles, especialmente aquellos relacionados con el metabolismo y la excreción de glucocorticoides, así como con los efectos biológicos de sus metabolitos fecales.

Según los autores, la medición de metabolitos fecales de glucocorticoides se ha convertido en una herramienta esencial para investigar el estrés y la función adrenocortical en animales, evitando técnicas invasivas que puedan alterar su comportamiento o bienestar. No obstante, advierten que su uso requiere un profundo conocimiento de la fisiología hormonal y de los factores ambientales que pueden modificar los resultados.

El informe subraya un aspecto clave: cada especie presenta un patrón de metabolitos propio, lo que impide el uso de un test universal. Esto obliga a validar cuidadosamente cada método antes de aplicarlo, con el fin de garantizar que los cambios detectados reflejan verdaderas variaciones en la actividad del eje HPA, responsable de la respuesta al estrés. La falta de esta validación, señalan, puede conducir a interpretaciones erróneas.

Pese a su creciente popularidad, los investigadores detectan errores frecuentes que comprometen la fiabilidad de muchos estudios: desde el empleo de ensayos inadecuados hasta problemas en el almacenamiento de las muestras, pasando por la ausencia de controles sobre la microbiota intestinal o los tiempos de tránsito digestivo.
Aun así, cuando la técnica se utiliza correctamente, ofrece información crucial en campos como el bienestar animal, la ecología, la conservación, la biología del comportamiento y la biomedicina. Los especialistas coinciden en que su uso seguirá expandiéndose, siempre que se respeten los criterios metodológicos y se continúe profundizando en el conocimiento del metabolismo de los glucocorticoides.

En conclusión, los autores remarcan que se trata de un método poderoso, pero complejo: una herramienta prometedora que, para aportar resultados fiables, requiere rigor científico y una adecuada adaptación a la biología de cada especie.


El proyecto TRANSPAVET” impulsado por la universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia ha fomentado la profundización en el tema de la experimentación animal. El grupo de estudiantes de primero de veterinaria FALTA  han sido los autores del póster sobre el que se ha desarrollado este artículo.

Si quieres ver el póster en Realidad Aumentada, pulsa aquí.

Artículo escrito por estudiantes de primero de Periodismo: Carolina Fita, Lola Gadea, Paula Navarro y Marta Rodríguez

Bibliografía
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Fecal glucocorticoid metabolites of experimentally stressed captive and free-living starlings: implications for conservation research – PubMed
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