40 Años, 40 historias: José Mª de Jaime, profesor de Historia de la Farmacia y antiguo alumno CEU 1973

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“El farmacéutico no debe perder de vista que su principal campo de trabajo es el paciente”

“Recuerdo perfectamente cómo eran las clases de Farmacia del CEU, estaban en la calle Trinitarios. Los laboratorios eran pequeños, pero bien montados. El número de alumnos no era excesivo, calculo que unos 40 o 50 alumnos… en aquella época se estudiaba mucho. Las prácticas eran muy serias, y el temario de Farmacia era muy bonito y además estaba muy bien dado, tengo que hablar muy bien de aquel primer profesorado…”.

Así comienza esta entrevista en la rebotica de la oficina de farmacia del profesor José María de Jaime Lorén, doctor en Ciencias Biológicas y doctor en Farmacia, aragonés de nacimiento, y valenciano de adopción. Biólogo, farmacéutico, profesor e investigador, pero sobre todo un enamorado de la Historia.

– Miembro de la Sociedad Española de Historia de la Farmacia, de la Sociedad Española de Historia de la Ciencia y las Técnicas, del Instituto de Cultura de Alto Palancia, … ¿de ciencias o de letras?

En el mundo clásico no había ciencias y letras. Me considero aragonés, porque nací en Calamocha, me considero valenciano porque he vivido muchos años en Valencia, sobre todo en Segorbe. Como formación académica pesa mucho la biología, pero me han gustado mucho las humanidades, porque estoy convencido que la auténtica formación en cualquier disciplina no la adquieres mientras no tocas todos los resortes, mientras no conoces medianamente todas sus facetas, y la humanística en todas las carreras existe.

– ¿Estudiaste Biología, y después Farmacia? ¿por qué?

Terminé los estudios de preuniversitario y me decidí por Biológicas. Mi padre había sido catedrático de Ciencias Naturales en el instituto, y me fui a Biológicas en Valencia. Y allí seguí. Mi hermano Jesús quiso hacer Farmacia, pero mi padre le dijo que hiciera primero Biológicas. Empezó biológicas pero tuvo la buena suerte que cuando estaba en segundo, se empezó a hablar en Valencia de estudios de Farmacia en el CEU, y se fue a matricular. Yo estaba en tercero, y le dije “matricúlame a mi también”.

– ¿Cómo fueron aquellos primeros años de la titulación de Farmacia en el CEU?

Recuerdo perfectamente cómo eran las clases de Farmacia del CEU, estaban en la calle Trinitarios. Los laboratorios eran pequeños, pero bien montados. El número de alumnos no era excesivo, calculo que unos 40 o 50 alumnos. De aquel primer curso recuerdo al que era el líder Ricardo Sanchís, que ahora tiene una farmacia cerca de Moncada; y también de Pascual March que tiene la farmacia cerca de la Casa de la Salud. Había una relación muy cercana. De profesores recuerdo a César Cabezas… en aquella época se estudiaba mucho. Las prácticas eran muy serias, y el temario de Farmacia era muy bonito y además estaba muy bien dado, tengo que hablar muy bien de aquel primer profesorado. En el CEU había mayor relación entre los alumnos y el profesor, más directa, más de confianza. Tengo muy buen recuerdo. En tercero finalizamos el primer ciclo que daba el CEU, y muchos nos fuimos a terminar a Madrid, formábamos un poder fáctico porque éramos muchos y llegábamos bien preparados. Cuando años después mi hermano Javier se decidió a estudiar Farmacia en Valencia, también estaba la universidad pública, pero mis padres apostaron nuevamente por el CEU. Más tarde, cuando mi hijo decidió estudiar Farmacia, también vino al CEU.

– ¿Cómo ha cambiado el CEU en estos 40 años?

Ha cambiado mucho y a muy bien. Veo que es una universidad pequeña, pero bien compensada. A juzgar por el incremento en titulaciones y alumnado, soporta bastante bien el momento malo que estamos atravesando.

– Antiguo alumno y desde el 2001 profesor de la CEU-UCH ¿un momento que recuerdes con cariño?

Entre los recuerdos más bonitos que tengo está cuando Santiago Vega me invitó a realizar la lección magistral del inicio de Curso en 2003. “Doctos queremos que doctores hartos habemos, La enseñanza y las ciencias de la salud en la literatura popular”. Yo no había participado en un Acto de apertura de Curso, vino mi familia y fue muy emocionante. La literatura popular es muy agradecida.

– Farmacéutico, profesor e investigador, ¿cuál de estas facetas es la que más te gusta?

La enseñanza. Es mi vocación de niño. Mucho más que la investigación, que me gusta mucho, y la oficina de farmacia. Toda mi vida había querido ser profesor y casualidades de la vida, cuando el CEU se convierte en Universidad, en el 2001, me ofrecen ser profesor de Historia de la Farmacia y más tarde, de Historia de la Ciencia, en el CEU. Mi agradecimiento a esta institución primero como alumno, luego como padre de alumno y después como profesor, es considerable. El CEU me ha dado muchas cosas, yo procuro darle todo lo que puedo.

– Como estudioso y conocedor de la Historia de la Farmacia, ¿cuáles han sido los hitos para la Farmacia en los últimos 40 años?

Lo que destaca es el descubrimiento de nuevas moléculas, es lo mismo que en los últimos cien años, y la industria, el alcanzar formas farmacéuticas sofisticadas. En España, en concreto, hay que destacar la universalización de los servicios sanitarios. En el aspecto social, el acceso a la sanidad de toda la población es uno de los grandes hitos ya no solo de la Farmacia sino de todas las Ciencias de la Salud.

– ¿Y cómo se podría titular un capítulo con los últimos 5 años?

Hay que hablar también en positivo. Nos están enseñado a optimizar los recursos, a no dilapidarlos, a no “malfurriar” que dirían los aragoneses, los medicamentos, a usarlos con prudencia porque son caros y porque hay muchísima gente en el mundo que no tiene acceso a los mismos. Es una obligación que tenemos, el hacer un buen uso del medicamento y eso en los últimos cinco años hemos mejorado mucho.

De los estudios e investigaciones sobre la historia de la Farmacia en los que has participado, ¿cuál destacarías, cuál te ha dado mayor satisfacción?

Tal vez, lo más bonito son las tesis que hemos leído recientemente de la Historia de la Farmacia Filipina. Y precisamente, acabamos de publicar tres estudios por la Universidad Santo Tomás de Manila de dos tesis de Historia de la Farmacia Filipina, leídas en el CEU bajo mi dirección, y de un trabajo que he realizado sobre una revista farmacéutica filipina.

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Un deseo para la Farmacia en los próximos años

Que el farmacéutico nunca pierda de vista que su principal campo de trabajo es el paciente. A veces nos encerramos en el laboratorio, en las hemerotecas haciendo investigación y estamos perdiendo la perspectiva de cuál es el destino final de nuestros trabajos, que es el paciente. Si la farmacia no pierde este punto de vista, la farmacia seguirá cumpliendo un papel fundamental en la sociedad.

– ¿Y para la titulación de Farmacia del CEU en su 40 Aniversario?

Ha ido bien, y si sabemos cuidarlo tendrá un futuro bueno. Hay buen profesorado, hay buenos mimbres, si hay buena dirección, habrá como mínimo otros 40 años buenos.

1 Comentario

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