Victoria regresa de Argentina: “Es la mayor aventura del mundo”

¿Cuántas posibilidades hay de celebrar una fiesta navideña al estilo holandés en Buenos Aires? ¿Y de hacerlo en compañía de un sevillano, una alemana y una colombiana? A Victoria Malea empezaron a llegarle todas esas posibilidades el día que decidió optar a una beca Santander-Iberoamérica.

 

Tenía claro que una movilidad internacional entraba dentro de sus planes de formación como alumna de Comunicación Audiovisual de la Universidad CEU-Cardenal Herrera. Cuando el Departamento de Movilidad de nuestra Universidad difundió la convocatoria no lo dudó ni un segundo y aceptó el reto. El destino también estaba muy claro: Argentina.

Allí cuenta con buenas amigas que hicieron más acogedora la llegada. “Me fui al otro lado del mundo, en casos como esos es bueno contar con alguna referencia allí. Los primeros días mis amigas argentinas me ayudaron, por ejemplo con el contrato del móvil; pero no tardé en lanzarme a la aventura de compartir piso con una holandesa y una colombiana”.

“Es una experiencia que te hace madurar como persona. Has de resolver situaciones a las que nunca antes te has enfrentado”

Victoria recuerda los primeros desplazamientos a la Universidad Austral: “Desde Palermo, donde yo vivía, hasta el campus de Pilar había una hora y media de recorrido en transporte público y otra media andando”.

Victoria en el campus de Alfara a su regreso de Argentina

No suena muy alentador…: “Pero en cuanto hice algunas amistades nos organizamos para hacer Pool y compartir desplazamiento en coches privados de otros alumnos”. Tema solucionado. Al final, de eso va buena parte de esta experiencia, de enfrentar retos y superarlos, ¿verdad?: “En general, es una experiencia que te hace madurar como persona. Has de resolver situaciones a las que nunca antes te has enfrentado”.

En el caso de los alquileres de Palermo, hay una exigencia extra en los pagos: “Debes controlar muy bien tus gastos porque la mensualidad del piso se paga en efectivo”, recuerda Victoria.

Lo que más le ha impresionado de su estancia de 7 meses en Argentina ha sido su propia capacidad para sorprenderse: “Hay aspectos de otras culturas que desconocemos por completo y que son muy enriquecedores; más allá de la experiencia académica, está la personal, la que te hace descubrir nuevos lugares, culturas diferentes, música que nunca hubieras escuchado de no haber decidido vivir un periodo de tu vida en un lugar que no conoces”.

Pilar descubrió Las Peñas en la noche bonaerense: “Todos los jueves acudíamos a Las Peñas, donde se sirve sólo vino y empanada de carne, y se amenizan las veladas con grupos que interpretan piezas de folkore”.

Aunque a priori no parezca lo más evidente, el hecho es que su estancia en Argentina le ha ayudado a mejorar su nivel de inglés: “Vivir en una misma casa con gente de tan distintas nacionalidades, en un barrio nuevo para mí, ha sido la mayor aventura del mundo”, concluye.

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