Arranca la «Memoria de un confinamiento»

Las calles vacías de Villar Del Río. Fotograma de «Bienvenido Mr. Marshall» (Berlanga, 1952).

«El cine está ahí, es simplemente eso y ese ‘eso’ adquiere la dimensión ectoplasmática suficiente para devolverme al mismo tiempo sueño y equilibrio» (LUIS G. BERLANGA)

Berlanga lo sabía: el cine, como medio artístico, es sueño, quimera, deseo…, pero también equilibrio, estabilidad, contrapeso a un entorno a veces hostil o desolador. Porque cuando las bases que nos sostienen se desestabilizan, cuando la incertidumbre nos acecha… los relatos de todo tipo emergen para tratar de encontrar un sentido al sinsentido. Y así, con el hilo de las palabras, con la textura de las imágenes, con el aliño de los sonidos… se va tejiendo ese relato con el que apresar lo real.

Con este afán de intentar dar sentido a aquello que no alcanzamos a comprender, ponemos en marcha esta Memoria de un confinamiento en la que vamos a ir dando voz a las creaciones que los alumnos de la titulación están desarrollando desde que el COVID-19 vino a perturbar nuestro día a día, alterando de un modo global la vida social, familiar, física, psíquica, académica, laboral.

Unos -al modo berlanguiano- le pondrán humor, otros indagarán en sus sentimientos más íntimos, quizá algunos fantaseen para emprender una huida a mundos lejanos…

Comenzaremos con algunos de los trabajos que los alumnos de Comunicación Audiovisual están desarrollando en la materia de «Guion», impartida por la profesora Begoña Siles Ojeda, quien, en cuanto se decretó el estado de alarma, puso en marcha con sus estudiantes un diario narrativo, fotográfico y auditivo del confinamiento, para trabajar los aspectos de la materia y al mismo tiempo reflexionar sobre la situación vivida.

Fotograma de «El séptimo sello» (Bergman, 1957), ambientada en una comunidad azotada por la peste.

Como dice la profesora Siles: «Hace unos meses, nos hubiese parecido inconcebible que una pandemia detuviese la potente maquinaria tecno-científica y capitalista de nuestra época, pero ha sucedido. Un hecho extraño que sólo se podía imaginar en la ciencia-ficción. Y nos ha colocado a todos en personajes de una patética película de ciencia-ficción; en el sentido que conmueve profundamente y causa un tremendo dolor y tristeza. Pero a pesar de ello, intentaremos encontrar el sentido a la incertidumbre que ha provocado el coronavirus, a través de la suplencia simbólica de las clases».

La profesora, además, nos recuerda las palabras del narrador de la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez: “Cuando José Arcadio Buendía se dio cuenta de que la peste había invadido el pueblo, reunió a los jefes de familia para explicarles lo que sabía de la enfermedad (…) y se acordaron medidas para impedir que el flagelo se propagara a otras poblaciones de la ciénaga (…). Todos los forasteros que por aquel tiempo recorrían las calles de Macondo tenían que hacer sonar su campanita para que los enfermos supieran que estaban sanos (…) Tan eficaz fue la cuarentena que llegó el día en que la situación de emergencia se tuvo por cosa natural, y se organizó la vida de tal modo que el trabajo recobró su ritmo y nadie volvió a preocuparse (…)”

También nosotros recobramos el ritmo del blog. Comenzamos.

Ver: Memoria de un confinamiento #01

Más información en: Actualidad CEU: Memoria creativa del confinamiento

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