«¿Veterinaria? Siempre lo supe»: una pasión nacida en Costa Rica

«Pueden más las ganas de ayudar y de curar que el miedo o el respeto que puedas sentir. No quieres salir corriendo ante una herida; te quedas, te quieres quedar». Así recuerda Erika el primer caballo herido que vio. En aquel momento, Erika sintió dos cosas: la primera, una fuerte impresión ante la gravedad de la herida y, al mismo tiempo, muchas ganas de poder ayudar a reparar el daño. Tenía 9 años. Lo mismo que decantó el balance entre aquellos sentimientos es lo que explica, tanto tiempo después, que hoy estudie Veterinaria.

Hace muchos años de aquella decisión que va a marcar tu vida profesional.

Siempre supe que quería estudiar Veterinaria. El padre de una de mis mejores amigas era veterinario y nos animaba a acompañarle cuando iba a atender animales. Le ayudábamos en pequeñas cosas. Aquello fue una inspiración y luego me orientó. También empecé a tener contacto con caballos desde muy pequeña. Practicaba equitación en la finca que tenían mis tíos allá en Costa Rica.

Dicen que este grado refuerza la vocación pero también modifica la perspectiva inicial, ¿ha sido así en tu caso?

La verdad es que llegué con la mente abierta. Aunque me gustan los equinos,  creo que es pronto y que con los años será el propio camino que haga el que me muestre hacia dónde puedo especializarme. Veterinaria es un ámbito de formación y de profesión mucho más amplio de lo que puedes imaginar. Me gusta pensar que voy a prepararme estos años para poder elegir entre todas las opciones, sin descartar ninguna. Quiero que todas las puertas estén abiertas.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido a medida que ampliabas la visión del grado y la profesión?

He descubierto muchas cosas en estos meses. Los veterinarios tienen un papel crucial sobre la salud humana. Cuando hablas de control alimentario mucha gente imagina que sólo es trabajar en un matadero y la realidad es que va mucho más allá. He descubierto, por ejemplo, que es un ámbito de mercado que tiene mucha demanda, algo que desconocía por completo, y que dentro de esa misma área hay muchas más opciones.

«Tener prácticas todas las semanas y ya en el primer curso, te ayuda a orientar tu futuro profesional desde el principio.»

Y en el plano personal, ¿qué es lo que más te ha sorprendido de ti misma?

Esta es una carrera muy exigente. Hay que ponerle empeño y echarle muchas horas. La cantidad de materias es importante. Me anima ver que con esfuerzo y organización toda esa carga la puedes sacar adelante. Lejos de la comodidad de casa, con una carrera exigente y viviendo de manera independiente has de resolverte tu día a día por ti misma. Hasta ahora, he salido adelante y eso es un estímulo.

Hablando de estar lejos de casa, tu idioma es el español y eso es una ventaja, pero habrás tenido que adaptarte al cambio que supone estudiar en otro país.

Nuestra culturas son muy parecidas, pero no son exactamente la misma. Compartir idioma lo hace todo más fácil de entrada, aún así tienes que adaptarte a un nuevo sistema educativo, a un nuevo entorno…al principio necesitas apoyo. Por suerte, esta universidad cuenta con un servicio muy completo de apoyo al estudiante internacional.

¿Cómo te ha ayudado la Universidad en ese cambio?

El apoyo se siente en los servicios pero también en el aula. Si tienes una duda puedes pedir una tutoría y el profesor está a tu disposición; además, lo mejor es que el mismo profesor que te da la materia puede darte la tutoría. Más allá de lo académico, el papeleo a la llegada es un asunto en el que necesitas que te orienten. La ayuda que me ha prestado el servicio de Hospitality para conseguir mi permiso de residencia, homologar títulos… ha sido extraordinaria…¡hasta pude hacer un tour con mi madre por toda la Universidad!

Ya has podido conocer el Hospital Clínico y la Granja ¿qué te parecen las instalaciones?

He visto instrumental que ni siquiera sabía que existía. No son sólo instalaciones punteras a nivel de equipamiento, también en el plano de la organización, el control y la higiene.

Allí haces prácticas ya todas las semanas…

La carga de prácticas fue una de las razones por las que vine a esta Facultad y me decidí por la UCH CEU. Para mí, son lo más importante. Te ayudan al conocimiento pero también te dicen si eso es en serio lo que quieres; no es lo mismo estudiar una disección que hacer una disección. En los casos clínicos ves la realidad en vivo y, además, desde muchos puntos de vista. Cuando entras en esta dinámica no sólo estás en tus prácticas, también puedes ver cómo lo hacen los de cursos superiores, o el trabajo más especializado de los becarios interno. Y puedes verlo a la vez y de todo aprendes.

¿Alguien te dijo que era difícil cumplir el sueño de estudiar aquí?

Siempre hay alguien que dice algo parecido cuando lo planteas. Pero vienes a un lugar donde otros han acudido por lo mismo que tú, por cumplir un sueño. Somos iguales, y es complicado sentirte solo entre gente que anhela lo mismo que tu. Y es más fácil aún si te reciben con los brazos abiertos.

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