Los productos te lo explican: ¿sabes interpretar lo que dice su etiquetado?

Actualmente vivimos en una sociedad cada día más concienciada con el cuidado del medio ambiente y el reciclaje de los envases de los productos. Una sociedad que avanza, pero que en muchas ocasiones duda porque no sabe hacia qué contenedor dirigirse o qué envase coger para porteger todavía más el entorno que nos rodea.

Las empresas están aportando su granito de arena y en los envases nos dan algunas pautas para ayudarnos a reciclar. En esta entrevista, la alumni Laura Esteban, experta en packging nos cuenta cómo debemos interpretar toda esta información.

¿Qué es lo que lo primero que tienes en cuenta a la hora de diseñar el envase de un producto?

Lo más importante es valorar todos los riesgos que va a sufrir el envase en su ciclo de distribución y su fin de vida. Esto quiere decir desde que se fabrica hasta que llega al usuario final y finalmente se desecha, el conocido cradle to cradle.

También es importante conocer la empresa (nuestro cliente) para que nos cuente cuáles son sus limitaciones técnicas de envasado, producción, llenado… Todo depende de qué queramos envasar.

Por último y más relevante, saber qué espera el consumidor final, cuál va a ser su experiencia de compra, su percepción.

Los envases son conocidos como los vendedores silenciosos y han de ser capaces de transmitir el mensaje, ventajas y los valores de marca de manera directa

Los envases, los vendedores silenciosos

¿Qué es lo que quieres que trasmita cada uno de estos envases?

En cada proyecto es diferente. Nos encontramos en un momento donde todo lo que conocíamos ha cambiado: la forma de sociabilizar, de comprar, de salir a la calle, incluso. Las casas se han convertido en escuelas, oficinas, bares, restaurantes, spas, cines… Se ha trasladado todas las necesidades a un solo lugar.

La situación económica es una incógnita incluso a corto plazo. Por eso, el papel que tienen ahora los envases es más importante que nunca. Deben tener la capacidad de transmitir todo lo bueno que tiene el producto sin haberlo probado todavía.

Hasta aquí la teoría, pero la realidad es que tienen que enamorarte, sorprenderte, y sobre todo ser ecofriendly.

¿Qué función cumple el envase de los productos? ¿Sólo contenedor de productos o algo más?

Las principales funciones de un envase y que nunca debemos olvidar son:

  • Contener el producto de su interior
  • Proteger de cualquier tipo de daños (físicos o biológicos)
  • Conservar las propiedades del producto
  • Manipular. Tener en cuenta aspectos ergonómicos
  • Comunicar, no sólo la historia que queremos contar, sino también la información del producto que contiene, de qué está formado, cómo se debe utilizar

El problema de muchas empresas es que piensa que un envase es solo un envase, un contenedor para transportar su producto y este tipo de pensamiento a la larga sale caro. Al observar en detenimiento el mercado, se sabe que 8 de cada 10 productos fracasan en los tres primeros meses después de su lanzamiento.

Esto es debido no sólo por el hecho de ver únicamente un envase de plástico, sino porque el envase será incapaz de atraer la atención del consumidor final y, además, competir con los productos que se encuentre en el mismo lineal.

La regulación en packaging

¿Qué normativa debéis de seguir los profesionales que os dedicáis al packaging?

El ámbito de legislación es muy amplio y, sobre todo, varía mucho en función del país o continente donde se vaya a comercializar. Las normas definen los requisitos, especificaciones, directrices o características que se deben utilizar para asegurar que los materiales, productos, procesos y servicios son adecuados para su propósito.

Las leyes europeas “ISO” adoptadas y ratificadas como normas españolas “UNE-EN” son elaboradas por el CEN (Comité Europeo de Normalización) a través de sus Comités Técnicos (TC) con objeto de que unifiquen los criterios de normalización en el ámbito europeo, de tal manera que sustituyan a las que existen en cada país.

Una norma es una forma acordada de hacer algo que aclara y armoniza las prácticas

Tras la publicación del nuevo paquete de economía circular en Europa establece que en el año 2030 todos los envases comercializados en la Unión Europea deberán ser reutilizables, reciclables o compostables. Además, la Directiva 2018/852 sobre envases y residuos de envases establece una meta de reciclaje del 70% en 2030.

Lo más curioso es la legislación sobre reciclabilidad, dentro de España, en cada comunidad existe diferentes normas de reciclaje y algunas son más o menos restrictivas.

La información de los productos envasados

¿Qué tipo de información debe de incluir cada envase?

Dentro de la información que suelen llevar las etiquetas, hay una parte que es obligatoria y otra voluntaria. Las obligatorias son:

  • Información básica: identidad, composición, propiedades y otras características
  • Protección y uso seguro: efectos sobre la salud, alérgenos, caducidad, almacenamiento y uso seguro
  • Nutrición: Información nutricional, la tabla con cada una de las proporciones

    Además de esto, en el último año se está comenzando a aplicar el nuevo indicador llamado NutriScores, basado en la tendencia de la preocupación del consumidor por cuidarse e ingerir alimentos saludables. Es un sistema que, en teoría, te informa la calidad nutricional de los productos que te encuentras en las tiendas y los supermercados. Si nos topamos en la etiqueta con una A o una B, suponemos que es saludable. Aunque existe mucha polémica con el criterio que siguen para puntuar los alimentos. Aun así, es un ejemplo de cómo avanza y cambia el etiquetado.

¿Cómo mostráis los símbolos de reciclaje?

Al igual que todo, el ecoetiquetado tiene una parte obligatoria, la cual es el triángulo de Moebius, el representa las 3 fases del reciclaje: recogida, procesado y vuelta al proceso productivo. De normal se suele encontrar con 1 número en tu interior que indica qué material es o con un porcentaje, lo que significa que parte de ese material procede de otro reciclado.

Por otro lado, como voluntarias existen muchísima variedad, desde certificaciones hasta huellas de carbono, pero el que el consumidor está más acostumbrado a ver es el símbolo de “Recicla”. Está relacionado con el contenedor al que debe verterse.

Como consumidores deberíamos fijarnos más a menudo en este último etiquetado debido a que muchos envases asumimos que son del contenedor amarillo y, en realidad, se deben separar cada uno de sus elementos siendo unos para el amarillo y otros para el azul.

Las nuevas tendencias del packaging

Reciclaje VS Reutilización: ¿hacia dónde crees que va la tendencia en packaging y envasado de productos? ¿Vamos cada vez más hacia materiales de un solo uso pero sostenibles y biodegradables, o hacia un tipo de envase más consistente al que se le pueda alargar la vida con otros usos?

Al contrario de lo que se cree, no todos los envases pueden ser reutilizables por el producto, el uso, su gestión una vez desechado… Es cierto que, desde Europa, conforme la última legislación publicada, quieren que la tendencia sea hacia los envases reutilizables, pero para ello se necesita repensar la utilización de los envases por parte del consumidor y de los fabricantes y, sobre todo, hay que ser muy creativos para rediseñarlos debido a la cantidad de limitaciones que existen.

No es una única vía, no es cuestión decidir si reciclaje o reutilización. Por un lado, Europa apoya la reutilización, como ya he dicho, y de manera lenta avanza; y por otro lado, las empresas buscan lo “fácil” y quieren que sus envases sean reciclables para cumplir las necesidades del consumidor y cumplir la legislación, ya que es más sencillo cambiar material que cambiar rediseñar todo el proceso.

Y más tendencias: bio-plásticos, envases monomateriales, caña de azúcar… ¡el retorno del papel! ¿Cuáles son los materiales que están cobrando fuerza en el diseño de los envases y que están, por fin, desplazando al plástico? 

Existe la gran campaña contra el plástico en la que se ha tachado este material como el “enemigo” del medio ambiente, pero estamos equivocados. El plástico también puede favorecer a que sea un envase sostenible, puesto que su procedencia puede ser de plásticos reciclados y contener un porcentaje de ellos. Lo importante es que no es tan malo como se vende si se produce de manera consciente.

Sara Barquero, la directora de la Escuela Superior de Enseñanzas Técnicas, en la asignatura de sostenibilidad nos planteó un gran caso que no he olvidado. Si vas al supermercado y te ofrecen bolsa de papel o de plástico ¿Cuál elegirías? Después de trabajar varios años en el mundo del packaging, la respuesta es depende. ¿El papel proviene de una tala controlada? ¿Es solo papel o lleva algo más? En este caso prefiero el plástico porque las bolsas suelen ser LDPE (Low Density Polyethylene) y se puede reciclar.

Aun así, la tendencia es buscar materiales alternativos. Sustituir el plástico por papel de nuevo o por cartón con recubrimientos de plásticos muy finos que evitan, por ejemplo, el filtrado de las comidas grasosas y también se presentan plásticos con arcillas poliméricas que mejoran las propiedades de los materiales.

La tendencia es buscar materiales alternativos

Podemos encontrar en auge los compostables, sobre todo. Hablamos de ejemplos como la caña de azúcar, celulosa de patata, PLA, etc. Son materiales a los cuales se han cambiado su composición, convirtiéndolo en polímeros biodegradable que puede producirse a partir de ácidos.

Algún ejemplo de este cambio es el desarrollado por Amazon. Se toma muy en serio su responsabilidad. Por ello ha diseñado con P&G un envase más sostenible, pasando de una botella de plástico a un envase de cartón, más cómodo y que optimiza mejor su distribución.

 

Otro ejemplo es la botella de Lanjaron que ya hemos visto en los supermercados, la cual está compuesta por un alto porcentaje de material reciclado y que es 100% reciclable una vez acabada su vida útil.

¿Qué cualidades debe de reunir un envase para que sea perfecto?

Desde mi punto de vista, un envase es “perfecto” cuando el diseñador se ha detenido a analizar todas las fases del ciclo de vida, desde la extracción de la materia prima hasta su reciclado.

Los diseñadores no solo nos dedicamos a hacer algo “bonito”, sino que somos los encargados de recopilar todas las limitaciones técnicas de cada uno de los procesos y, con ello, convertirlo en algo que cubra las necesidades del consumidor, sobre todo en estos tiempos tan cambiantes. Al fin y al cabo, me refiero a producir lo que se puede vender en lugar de vender lo que se puede producir.

Un envase es “perfecto” cuando el diseñador se ha detenido a analizar todas las fases del ciclo de vida

Por último, ¿piensas que las empresas están concienciadas y apuestan por la sostenibilidad en sus productos?

Por supuesto, muchas de las empresas están concienciadas en el cambio que deben realizar hacia la sostenibilidad. La gran mayoría, si no lo han hecho ya, están en búsqueda de sustituir sus envases por otros que se reciclen mejor, que contengan porcentaje de material reciclado o compostable. Este proceso no es tan fácil como creemos, existen muchas limitaciones de contacto alimentario.

No solo eso, sino que toda la filosofía de la empresa es sostenible. He conocido algunas que prohíbe utilizar a sus empleados, cuando están de viaje por negocios, transportes que no sean públicos, papel no reciclado, envases de un solo uso, etc.

El problema que veo hoy en día es que gran parte de ellas lo realizan por moda, por tendencia, es decir, como campaña de marketing. No es que tengan una concienciación firme, sino que es lo que está haciendo todo el mundo y si no lo hago yo, me quedaré sin vender. Aun así, me alegro de que sigan la tendencia ya que en mayor o menor medida formarán parte del cambio.

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