Ana Criado o el camino que va del CEU a los Emmy

Lo dejó dicho Einstein: para el tiempo hay más de una medida. El titular que encabeza esta entrevista, por ejemplo, se lee en dos segundos. Y sin embargo, el trayecto que sintetiza se prolonga casi dos décadas. Los títulos de crédito iniciales de una película no suelen ir más allá del minuto y medio; y aún así, pueden resumir o anticipar lo que se nos contará en una hora y media o dos horas de metraje. Y a su vez, la historia de esa película que vendrá después de los créditos, narrará acontecimientos que duran un día, una semana o varias generaciones.

La historia de la alumni Ana Criado es la de un referente internacional en la realización de títulos de crédito para series y películas. Una muestra más del amplio abanico de salidas profesionales del diseño gráfico. Ella, que quería ser piloto comercial, trabaja como Directora Creativa en Hollywood y vive en Los Ángeles desde hace casi diez años. A su manera -aunque no haya llegado a pilotar ningún avión- Ana ha terminado volando alto. Todo es relativo, lo dijera o no Einstein.

Ana Criado, un ejemplo de las múltiples salidas profesionales del diseño gráfico

¿Qué sabías de lo que iba a ser tu profesión de diseñadora antes de iniciar tus estudios?

La verdad es que ni siquiera sabía que existieran estudios ni de las salidas profesionales del diseño gráfico. Cuando era pequeña, me recuerdo a mi misma diciendo que me gustaría estudiar algo parecido a Bellas Artes pero útil. Eran las palabras de una niña que, sin saberlo, estaba definiendo la esencia del diseño industrial: arte funcional. Mi idea era ser piloto comercial, fíjate, me pasaba el día montando y desmontando motores. No me planteo el diseño hasta que llega el día que tengo que elegir grado.

¿Qué recuerdas de tu paso por la CEU UCH? ¿Qué es lo que más destacarías de tu formación aquí?

El CEU me enseñó a pensar. Los diseñadores no somos artistas; siempre vas a tener un encargo. Nuestro trabajo es resolver el problema o la cuestión que nos plantea el cliente. Aquí aprendí a desmenuzar el problema, analizarlo, buscar información y luego conceptualmente mostrar cómo resolverlo. La parte estética o funcional de un diseño se da por supuesta. Lo que marca la diferencia es aprender a pensar para llegar a la mejor solución.

Decías que empezaste interesada por el diseño industrial, pero tu carrera se ha desarrollado en el ámbito gráfico, ¿cómo fue ese tránsito?

Al iniciar el grado estaba fascinada por el diseño industrial. Lo disfruté mucho durante los primeros años pero también fui descubriendo que me faltaba paciencia. El diseño industrial requiere procesos muy largos, exige una dedicación muy intensa, es un recorrido extenso en cada proyecto. Cuando en los últimos años empiezan a introducirnos el diseño gráfico, del que yo no sabía nada a los 18, descubro la inmediatez del resultado y me gusta. A partir de ese momento, me encaja más aplicar sobre el diseño gráfico lo que he aprendido en industrial.

¿Dónde desarrollaste esa primera parte de tu carrera profesional una vez te graduaste?

Trabajo fundamentalmente para la imagen corporativa de diversas empresas, en estudios de Valencia, Madrid y Barcelona. Son años muy intensos de proyectos que tienen su punto de inflexión con la llegada de la crisis económica de 2008. Muchos diseñadores tenemos que replantearnos el futuro en ese momento. Yo, al menos, me di un tiempo para decidir si seguía en España o salía a otros mercados.

Un nuevo horizonte profesional

Y en ese momento decides buscar nuevas oportunidades en Los Ángeles, donde hay otras salidas profesionales del diseño gráfico.

Llego a Prologue, la empresa en la que acabo trabajando, casi por error. Yo era diseñadora gráfica y aquel estudio era de los pocos en el mundo que ya estaba especializado en títulos de crédito, cosa que yo desconocía cuando envío mi currículum. Al responsable del estudio le gusta mi portfolio aunque mi trabajo no estaba relacionado hasta el momento con lo que ellos hacían allí. El caso es que insiste en que me traslade, vea el estudio y trabaje con ellos.

¿Qué recuerdas de tu llegada en esos primeros días?

Es un shock muy grande y no exento de dudas al principio. Allí me doy cuenta de una vertiente de la profesión que desconocía por completo. La base sigue siendo visual y gráfica, pero está muy alejada de lo que había sido mi trayectoria hasta entonces. Hoy ya llevo ocho años allí.

Reinventar el pasado

World War Z, Pixels, The Purge, Godzilla…el historial de trabajos de Prologue en títulos de crédito de películas de éxito es apabullante.

Hay muy pocos estudios en esos momentos dedicados a los créditos en exclusiva como Prlogogue. Ya suma más de 600 títulos. El alma mater del estudio es Kyle Cooper. Su trabajo en los títulos de crédito de «Seven» en la década de los 90 rompió la baraja de nuevo. A partir de ahí, este ámbito de creatividad vive una nueva época dorada.

En ese cambio desde los movimientos de cámara en los créditos de algunas películas de  los años 60 y 70, hasta esa gráfica más libre y radical de los 90, ¿qué papel juegan los avances tecnológicos?

No pueden explicarse los avances en la parte gráfica sin las nuevas tecnologías. En estos últimos años se ha producido un cambio brutal con la democratización del 3D. Cuanto más fácil es la técnica, más sencillo es contar una historia con los títulos de crédito. Y al contrario, si se persigue que la técnica sea depurada, obtendrás un producto con mucha estética pero puede que pierdas capacidad narrativa. Creo que esa democratización del 3D ha contribuido a mejorar la narrativa de los títulos de crédito, un nicho de salidas profesionales del diseño gráfico hoy en día.

¿Cómo dirige una persona creativa a un equipo de creativos?

Yo cuento con un equipo compuesto por animadores 2D y 3D, editores y diseñadores de apoyo. Mi trabajo empieza sentando una base estética para todo el proyecto, una pauta que te indica cómo quieres que sea es el resultado: es el storyline. Después reúno al equipo. La verdad es que  tengo la suerte de trabajar con técnicos que convierten el 80% de lo que les das en un 120%, enriqueciendo el diseño inicial hasta dar con el resultado.

¿El proceso de creación de unos títulos de crédito, como en todos los diseños, empieza con una página en blanco?

Digamos que sí y que no. Cuando atacas un diseño, una imagen corporativa, un cartel, un libro, unos títulos de crédito, lo que siempre tienes es un encargo de un cliente que quiere algo en particular. En el caso de los créditos, empezamos en una página en blanco pero yo tengo la obra del director de la película, conozco el contenido. Es muy importante porque voy a hacer una pieza visual que va dentro de su obra. Tengo que adaptarme a la estética de la película y adaptar los títulos a lo que cuenta. Y todo eso en no más de minuto y medio. No puedes hacer lo que quieras.

Tu trabajo en los créditos de la serie «Star Trek Discovery» te mereció una candidatura a los premios Emmy. Sólo por curiosidad, ¿cuánto tiempo tuvisteis para realizar el proyecto?

Cuando lo digo la gentes suele quedarse sorprendida, pero la verdad es que sólo tuvimos tres semanas. Dormimos muchas noches en el estudio para poder sacarlo a tiempo. Así es la industria en Hollywood.

Muchas gracias, Ana, por compartir tu larga experiencia con nosotros. ¡Mucha suerte en el futuro!

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