El Ratoncito Pérez se queda en el paro

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Los dientes temporales o los llamados dientes de leche contienen células madre en su interior, en la parte que los mantiene  “vivos”   que se denomina pulpa dental. Estos dientes cuando se caen son recogidos por un ratoncito muy travieso que se llama Ratoncito Pérez, pero este último no sabe que las células madre que contiene su interior se pueden diferenciar según estudios muy recientes en células de hueso, cartílagos y neuronales.  

Cuando eres pequeño y se te cae el primer diente esperas la visita de un ratoncito muy especial que se llama Ratoncito Pérez, según cuenta la leyenda este travieso ratón necesita los dientes para ayudar a otros ratones ancianos que no pueden comer porque se les han caído todos los suyos…

Bueno creo que  el tema se me está yendo un poco de las manos ya que escribiendo he vuelto otra vez a mi niñez y me he emocionado. Volviendo a nuestro tema principal cuando el Ratoncito Pérez llega coge el diente y deja un regalo, y mientras los niños lucen el regalo y una sonrisa desdentada, los padres suelen guardar estos dientes como recuerdo de la infancia.  Pero estos dientes según múltiples estudios tienen en su interior células especializadas que podrían convertirse en hueso, cartílago o cresta neuronal que en un futuro podrían ser utilizados en terapias regenerativas.

Eso sí para que el diente mantenga todas estas propiedades y que las células puedan ser utilizadas posteriormente tienen que ser extraídas por un dentista. Ya existe en EE.UU. una compañía llamada National Dental Pulp Laboratory que preserva estas células madre.

Investigadores del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia publicaron también un artículo científico en una prestigiosa revista,  donde ha participado una de nuestras profesoras de Enfermería Elisa Lledó, en el que se detalla el uso de este tipo de tejidos en ratas para regenerar los daños provocados tras un infarto de miocardio. El futuro es esperanzador.

Para aislar células madre de los dientes de leche, estos últimos no se pueden guardar en una caja sino en un medio específico y todo se debe preparar con antelación nada se debe de dejar al azar. Se están haciendo muchos esfuerzos en los últimos años para buscar la manera de conservar estas células con un coste económico bajo. También intentar establecer protocolos clínicos seguros para que en un futuro estas células puedan ser utilizadas para formar nuevos dientes o tejidos para prevenir enfermedades graves que no tienen curación.

Mientras tanto los niños pueden guardar su ilusión ya que el Ratoncito Pérez seguirá llevándoles un regalo para comprar sus dientes y  se los pondrá a los ratoncitos más ancianos  para comer turrones o lo que quieran…

 

 

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