«Viajá, que todo va a estar bien». Beca Santander en Argentina

Nunca estuvo entre mis planes el irme lejos de mi casa, por eso, a pesar de estar en mi segunda carrera, nunca me lo había planteado.

Soy Coral, tengo 25 años y estudio Enfermería en Elche. Anteriormente estudié Nutrición y nunca me había planteado el marcharme fuera, pero un día como si de un rayo de sol se tratase me llegó un correo: BECA SANTANDER IBEROAMERICANA.

Yo estaba en un momento de mi vida en el que necesitaba nuevas motivaciones y pensé que esta podría ser una buena oportunidad. Mi primera opción fue Argentina, exactamente Buenos Aires. Las razones son simples, entre las opciones era la que más me convencía y el idioma era un buen motivo. Al principio me desilusioné porque no me la dieron, pero a finales del 2018 me llamaron, que había quedado una vacante, por si aún seguía interesada.

Los nervios, las dudas, los miedos, todo lo que implica dar este gran salto, salir de mi zona de confort era difícil. Pero acepté, no les conté nada a parientes ni amigos, hasta tener todo confirmado. 24 de Febrero comenzaría mi aventura. Planear cosas desde España es bastante difícil: no conocía nada del país, las distancias parecían demasiado grandes, tampoco sabía cómo estaba el transporte por allí. Todo eso da mucho vértigo, por suerte he dado con personas que me han ayudado y apoyado mucho en mi experiencia, tanto aquí como allí.

Con sólo un mes de antelación me confirmaron que me iba, ya conocemos el papeleo que hay que hacer en estos casos. Por lo que iba a contrarreloj para prepararme las cosas, en primer lugar preferí alquilar una habitación en una especie de residencia, cerca de la Universidad y a 50 kilómetros de Buenos Aires capital. Una vez allí iría organizándome los siguientes meses.

No puedo describir la sensación que tuve al subirme al avión, y mucho menos la que tuve al bajar. Un país nuevo, del que no conocía prácticamente nada, y del que no me habían hablado precisamente bien, tenía muchos prejuicios que nada tenían que ver con la realidad.

Contraté todo para no ir perdida, incluso a un chófer que me llevaría hasta la residencia, allí conocí a los dueños. Claudia y Augusto, quienes han sido como mis padres en los primeros meses y me han ayudado muchísimo. Cualquier ayuda es buena estando a 10.000 kilómetros de los tuyos.

Al principio todo era inseguridad, pero todo cambió con la primera reunión que dieron en la Universidad Austral, donde acudiríamos todos los estudiantes de intercambio para que nos mostrasen la Universidad. Ésta estaba dividida como en dos sectores, yo era la única estudiante de Enfermería, incluso era la única que estudiaba algo de ciencias. Desde ese momento ya me hice amiga de dos españolas de las que no me he separado durante toda la experiencia: Blanca y Mónica.

«Admirando los paisajes me di cuenta de la suerte que tenía de poder vivir todo aquello.»

Viví en Pilar durante los dos primeros meses, se trata de una localidad de casitas bajas donde necesitas coche para hacer cualquier cosa. Por ello decidí mudarme a la capital pasado el “periodo de prueba”. Allí hay mucha más vida, es fácil moverse y siempre hay cosas para hacer.

La Universidad me ayudó y me dio muchas facilidades a la hora de integrarme, en la clase éramos 14 alumnos y los profesores daban clases prácticamente individuales. Te ibas a casa sin tener ninguna duda. Algo que me sorprendió fue la estructura de la realización de las prácticas, allí primero cursan una asignatura y luego van al hospital a revisar los conocimientos aprendidos. Además las profesoras te acompañan en todo momento durante las prácticas.

En cuanto a los hospitales, realicé las prácticas en los mejores hospitales de Buenos Aires: el Hospital Austral y el Hospital Italiano. El papel de enfermería es distinto al de nuestro país, pero creo que cada vez va tomando más importancia, ya que las enfermeras van adquiriendo más conocimientos, lo que les permite tener más responsabilidades.

La gente de allí me sorprendió, constantemente se interesaban por saber de dónde eras, te hacían preguntas acerca de España y creaban un clima de confianza para hablar. Eran muy amables y habladores. La música de allí, los tangos, las cumbias hasta altas horas de la mañana… porque sin duda la fiesta es un tema a destacar de la ciudad. Al principio me daba miedo salir por la noche, hasta que fui aprendiendo los lugares por donde era bueno moverse y qué lugares había que evitar.

La comida allí no se diferencia tanto de la española, por lo que en ese aspecto no tuve ningún problema. Siempre se echa de menos las comidas de casa, pero pude comer de todo, incluidos los famosos asados argentinos que me encantaron. Las empanadas y las milanesas eran parte de mi menú de cada día.

Si tengo que destacar algo por encima de lo demás, sin ninguna duda son los paisajes, Argentina es muy extensa y tiene unas panorámicas muy diversas, te podrías enamorar de cada paisaje. Pude realizar viajes desde el norte hasta el sur, lo cual hizo que pudiese ver una de las maravillas naturales del mundo, las cataratas de Iguazú, sus cascadas hacen que te quedes embobado mirando como caen los litros y litros de agua. También tuve la oportunidad de ir a Calafate, donde vi el Perito Moreno, sin duda las fotos no le hacen justicia. Admirando esos paisajes fue cuando me di cuenta de la suerte que tenía de poder vivir todo aquello.

«Volvería a decir «Sí» a todo: he aprendido, he crecido, he conocido, he abierto la mente…»

Pero no sólo me quedé en Argentina, visité los países colindantes como Uruguay y Chile, muy diferentes a lo que había visto. Una de las cosas que más me llamó la atención fueron los Andes y los atardeceres, nunca había visto irse al sol por el mar, viviendo en Alicante sí que lo había visto salir, pero nunca ponerse.

Creo que es una de las cosas más maravillosas del mundo. Tuve la oportunidad de ver el atardecer más bonito desde las Dunas de Concón, sin duda una sensación que nunca olvidaré. De los Andes me sorprendió su inmensidad, kilómetros y kilómetros de montaña.

Muchos de los viajes y de las actividades las realicé con BAIS ARGENTINA, a quien debo agradecerles muchas cosas, entre ellas conocer a gente tan divertida y con la que me voy a quedar para siempre. Se trata de una ONG dedicada a la integración de estudiantes que constantemente está realizando actividades y viajes a los que acuden todos los estudiantes extranjeros que van a estudiar a Argentina. Les agradezco darme parte de los mejores recuerdos de mi experiencia.

Sin ninguna duda, y aunque al principio me comiesen las dudas, volvería a decir SI a todo. He aprendido, he crecido, he conocido, he abierto la mente y todo eso se lo agradezco a la Beca Santander. Se fue una Coral, pero desde luego que vuelve una muy distinta, una versión mejorada.

 

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