La Enfermería en el cine (VII): Amar la vida

Amar la vida
Amar la vida

Película  estadounidense de 2001 dirigida por Mike Nichols (título original “Wit”). Protagonizada por Emma Thompson, Christopher Lloyd, Eileen Atkins, Audra McDonald, Jonathan M. Woodward, Harold Pinter y Rebecca Laurie. Fue nominada con 7 premios Emmy, y mejor película y actriz (Emma Thompson) en los Globos de Oro. La película está basada en la obra teatral “Wit” de la autora Margaret Edson y que consiguió el famoso premio Pulitzer en 1999.

Emma Thompson en el papel de Vivian Bearing es diagnosticada de un cáncer terminal ─cáncer ovárico en estadio IV─: hasta ese momento Vivian ejercía de  profesora universitaria (Doctora en Filosofía).

La verdad es que me costó ver esta película que me recomendó el profesor de la Universidad CEU Cardenal Herrera Emilio García: es dura pero real, es dura emocionalmente. No la pude ver de una sola vez pues me costaba, me pesaba, me dolía ─quizá por mi condición de enfermero y de haber vivido situaciones similares en mi quehacer asistencial─.  El espectador es un interlocutor silente en todo momento ya que es constante el “monólogo interior” de Vivian, y esto hace que sientas con más intensidad lo que dice, su enfermedad y todo lo que le rodea.

La enfermedad y el trato de los pacientes, en este caso terminales, es el tema principal de la película.

Y es este último punto es el más interesante y sin duda, tema a analizar:

¿Son los modelos de atención a este tipo de pacientes “compatibles” cuando son proyectados desde diferentes estamentos sanitarios?

En la película, el modelo de atención del médico nada tiene que ver con el de la enfermera que lo atiende: la forma de comunicación del médico es en ocasiones dispar frente a la que practica la enfermera.

Vivian y la enfermera junto a ella
Vivian y la enfermera junto a ella

Es importante recordar que los pacientes tienen nombre, no son el 12A o el 12B ─ni un número de historia clínica, que sirve para clasificar y ordenar la información─, ni siquiera el paciente de la puerta o de la ventana ─dependiendo de donde está situada la misma en la habitación─. Es más, no es ni siquiera paciente: Vivian es Vivian. No lo olvidemos.

Esto nos distingue a la profesión de la enfermería frente a otros profesionales: estamos cerca de las personas que cuidamos y debemos permanecer así siempre. Nos necesitan. La enfermera sabe estar con Vivian. La comprende y entiende y le ofrece y le da lo que necesita.

Vivian “desea ser abrazada” además de tomar las pastillas de su tratamiento

Otro sanitario le pregunta a Vivian si tiene dolor, sin embargo la enfermera ya sabe que tiene dolor sin preguntárselo.

La enfermera ya sabe que tiene dolor sin preguntárselo

Sin duda, la enfermera es la única, bajo mi punto de vista ─disculpen los que no opinen igual que yo, tienen todo el derecho a tener otros puntos de vista─ que ejerce su profesión de una manera fiel: Vivian se siente acompañada cuando está la enfermera ─no así con otros personajes de la película─.

Sólo la enfermera se atreve a mirar directamente a los ojos

Recuerdo en la película cuando Vivian ironiza que realizarán un artículo sobre ella, y dice algo así “realizarán un artículo, no sobre mí, sino sobre mi suelo pélvico”.

Otros temas que aparecen en la película son: el paso del tiempo en los hospitales ─aquí el tiempo se relativiza, es muy lento─, la soledad y las fases por las que pasa Vivian conforme evoluciona la enfermedad.

Lea también el artículo La Enfermería en el cine (IV): Persona

 

Wit
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