Los antibióticos en endodoncia: ¿uso o abuso?

La resistencia a los antibióticos es una de las amenazas más graves ante las que se enfrenta la salud mundial. Para luchar contra ello, la Universidad CEU Cardenal Herrera participa en el proyecto internacional Small World Initiative – SWI en el que se investigan nuevos antibióticos.

Esta resistencia puede surgir espontáneamente debido a mutaciones aleatorias, pero el uso excesivo o indebido de antibióticos parece promover la aparición de estas. India es el primer lugar del mundo en consumo total de antibióticos de uso humano y se considera «la capital mundial de la resistencia a los antimicrobianos».

Para contener esta amenaza global, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en mayo de 2015, presentó un Plan de acción mundial sobre la resistencia a los antimicrobianos. Sin embargo, su implementación está resultando una tarea difícil, especialmente en países de ingresos bajos y medios. En estos países, las enfermedades infecciosas persistentes, la venta libre de antibióticos y la falta de acceso a una atención sanitaria de buena calidad exacerban el problema.

Fuente: Organización Mundial de la Salud

La salud dental también contribuye a esta resistencia

La literatura científica muestra que existe un uso irracional de antibióticos en el área de la Odontología. Se estima que los odontólogos prescriben cerca del 10% de los antibióticos, por razones profilácticas o terapéuticas. Y diversos estudios sugieren que el 30-50% de los antibióticos recetados son innecesarios o no se prescriben de manera óptima.

Las infecciones más comunes tratadas con antibióticos en odontología están relacionadas con infecciones al sistema de conductos radiculares.

En endodoncia, los antibióticos se usan ampliamente, tanto a nivel local como vía sistémica. A nivel local, se utilizan medicamentos intracanales, irrigadores que contienen antibióticos, puntas de gutapercha y selladores medicados, entre otros. Debe lograrse un desbridamiento completo del conducto radicular infectado y el drenaje de los tejidos blandos y duros involucrados. Eso es suficiente. Se ha visto que administrar antibióticos colateralmente no es efectivo para prevenir o resolver los signos y síntomas de las infecciones endodónticas. Pero, desafortunadamente, aún se recetan antibióticos para las infecciones endodónticas, como los abscesos periapicales y la pulpitis irreversible, que solo requieren medidas operativas.

Los antibióticos solo deberían administrarse conjuntamente en pacientes con manifestaciones sistémicas (fiebre, linfoadenopatías, celulitis, etc.) o, de manera profilática, en casos especiales de riesgo. Los casos de riesgo incluyen pacientes inmunodeprimidos, con enfermedades congénitas cardíacas o con historial de endocarditis infecciosa. También se consideran en este grupo aquellos pacientes en los que se les ha implantado una prótesis articular en los dos años previos.

¿Qué causa la prescripción excesiva de antibióticos en tratamientos endodónticos?

Diversos factores. Estos incluyen el efecto placebo (muchos pacientes perciben mejoría tras recibirlos) y la prescripción de antibióticos para retrasar la visita de un paciente angustiado sin cita programada. También se prescriben por la extendida creencia de evitar la propagación de la infección (especialmente en abcesos apicales agudos) o para reducir el dolor postendodóntico. En otros casos, se hace con la idea de mejorar la curación periapical y el resultado del tratamiento.

La decisión de administrarlos como profilaxis parece no ser acertada en un 81% de los casos. Solo debería realizarse en los casos de riesgo citados.

Además de la prescripción excesiva, otros factores contribuyen a la resistencia…

La irregular duración de tratamientos pautada y la prescripción de antibióticos de amplio espectro son factores que contribuyen. Este tipo de antibióticos se seleccionan al no conocer qué microorganismos están causando la infección, pues no suelen tomar y analizar muestras del conducto radicular o la región periapical.

Por otra parte, tenemos otros factores relacionados con el paciente (cuando insiste en la receta o cuando interrumpe su tratamiento al comenzar a sentirse mejor).

¿Qué consejos pueden ayudar a reducir el uso irracional de los antibióticos?

Aquí tenemos una serie de consejos útiles para ello:

  • Prescribirlos sólo en indicaciones definidas, minimizando los de amplio espectro y utilizando tratamientos más cortos que permitan al paciente el cumplimiento.
  • Responsabilizarse a la hora de recetar: Evitar recetas basadas en prácticas antiguas no basadas en la evidencia, en la demanda del paciente o la conveniencia (como retrasar una cita).
  • Educar al paciente para que cumpla por completo la duración planificada de la terapia. Del mismo modo, debe informarse sobre el dolor postendodóntico anticipado y especificar analgésicos para controlarlo. Esto aumentará la fe de los pacientes en su dentista y el umbral del dolor que acepten.

Por otra parte, el problema no puede reducirse sin restricciones legales o normativas en su uso, que eviten la venta sin receta y programas educativos para la población. Especialmente, la administración pública debe desarrollar un programa de atención primaria de salud dental que aborde este problema global.

El contenido de este blog está basado en la revisión bibliográfica publicada por Bansal et al. (2019), en la que recopila unos 100 artículos publicados en los últimos 10 años. Ha sido preparado por Joana Valls Gómez, alumna de la asignatura Epidemiología y Salud Pública de 4º curso del Grado en Odontología.

¡Muchas gracias Joana por tu trabajo!

 

 

 

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