Endocarditis bacteriana:!!!SGV!!!

La endocarditis infecciosa es una infección del revestimiento de las cavidades del corazón y de las válvulas cardíacas. Puede ser causada por bacterias, hongos, virus u otros microorganismos. La endocarditis bacteriana se refiere específicamente a la infección por bacterias.  Es una de las enfermedades más graves que existe y tiene una alta tasa de mortalidad. Poco frecuente, en España, es una enfermedad con una incidencia estimada de entre 3,1 y 3,7 episodios cada 100.000 habitantes y año, que es máxima en personas de edad avanzada (más frecuente en adultos con edad media de 50 años).

Se produce por la llegada de microorganismos circulantes al torrente sanguíneo y a la
superficie de las válvulas anómalas. Los microorganismos que más frecuentemente causan la infección son Streptococcus del grupo viridans «SGV» (S.mutans, S.oralis, S.milleri, S.salivarius) (Imagen 1). En la práctica odontológica es muy frecuente exponer la circulación sanguínea al aire libre por lo que es bastante probable que se produzca esa infección.

Imagen 1. Streptococcus del grupo viridans. Son cocos gram positivos en cadena.
Tabla 1. Distribución de los distintos grupos de estreptecocos. Adriana C. Heine et al 2019.

¿Cómo puede ocurrir?

Durante de una extracción dentaria, alrededor de un tercio de las personas presentan Streptocococcus del grupo viridans en la sangre. Normalmente estas bacterias son rápidamente eliminadas en la circulación. Pero las personas que tienen algún problema cardíaco pueden desarrollar una endocarditis bacteriana, por lo que algunos profesionales recomiendan tomar penicilina antes de cualquiera intervención quirúrgica, por mínima que sea.

 

¿Cómo se puede prevenir?

Imagen 2. Estructura química de Amoxicilina.
Imagen 3. Estructura química de Clindamicina.

Anteriormente se consideraba que para prevenir la endocarditis era imprescindible tomar antibióticos antes de someterse a determinadas intervenciones odontológicas o quirúrgicas para minimizar el riesgo de que una infección se desarrolle. Esta teoría no es avalada por todas las asociaciones de Odontológos e intentan minimizar el uso o abuso de la toma de antibióticos.

El antibiótico más utilizado es «Amoxicilina» (Imagen 2), penicilina semi-sintética que forma parte de la familia de las ß-lactámicos, que puede prescribirse en combinación con ácido clavulánico.  El uso de amoxicilina en el sector de la odontología tiene como ventaja que es un antibiótico de amplio espectro, es decir, tiene acción frente bacterias gram positivas y gram negativas. Concretamente,  tiene actividad frente a diferentes periodontopatógenos como Actinobacillus actinomycetemcomitans (cocobacilos gram negativos), Peptostreptococcus spp. (cocos gram positivos en cadena), Fusobacterium spp.(bacterias filamentosas gram negativas) y Estreptococos orales (Glenny et al. 2013).

«Amoxicilina-Clindamicina»

En el caso de que el paciente presente alguna alergia al antibiótico anterior, puede tomar clindamicina (Imagen 3), aunque los últimos estudios ya identifican Streptococcus viridans resistentes a la clindamicina (Adriana et al. 2019).

«En España, la resistencia a amoxicilina
asociada con ácido clavulánico por sobreconsumo es una preocupación importante».

¿Qué factor de virulencia presentan los SGV?

Un factor de virulencia de SGV es la presencia de ácido lipoteicoico (Imagen 4) que favorece la adherencia del microorganismo a las válvulas cardíacas y la producción de muchos polisacáridos extracelulares que da adherencia entre ellos, lo que es un dispositivo importante en la endocarditis. Ademas, de poseer multitud de proteínas antigénicas en la pared.

Imagen 4. Pared bacteriana de bacterias Gram positivas.

 

Por todos estos motivos «La Academia Americana de Cardiología» recomienda que “los individuos con riesgo de desarrollar endocarditis infecciosa deben mantener la mejor higiene oral posible, como prevención de ciertos patógenos al torrente sanguíneo”.

El contenido de este blog es el resultado del trabajo de cinco alumnos de segundo curso del grado de Odontología: Imane Beaassi, Fatine Benzekri, Clément Darchez, Sophie Kriechbaum y Emma Mercadal. Dicho  trabajo forma parte del Proyecto de Innovación y Mejora de la Docencia titulado «Escribir para aprender: el blog como recurso didáctico».

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