Arte y Solidaridad en la Odontología, una visión desde Chile

Perfeccionista y solidaria; cercana e internacional. Así es Francisca, estudiante chilena de Odontología, y así se muestra durante esta conversación en la que nos cuenta el cómo y el porqué de esta experiencia que inició allá por el mes de agosto, cuando llegó a nuestra universidad. Así la vimos y así la vemos. ¿Que cómo se define ella?: «Más valiente de lo que pensaba».

Vienes de cursar parte del grado en Chile, ¿cómo ha sido adaptarse al cambio de sistema?

Mi apuesta por esta universidad estuvo basada en tres razones: el ambiente internacional, las instalaciones, y la posibilidad de participar en programas de cooperación como estudiante. El cambio ha sido muy positivo en todos los sentidos. En el plano formativo, el trato de los profesores con el alumno es otro nivel: puedes preguntar cualquier duda; todo es cercanía y atención al alumno.

Quizás el objetivo sea que ningún alumno salga de una clase con dudas sin resolver.

Es fundamental que sea así. Lo más importante se aprende en clase. Pero incluso puedes parar a un profesor por el pasillo, te conocen por tu nombre, te atienden sin problema… Nunca tienes la sensación de poder molestar con ese tipo de consultas. Hay un evidente compromiso por trasladar el contenido de manera que el alumno saque el mayor provecho, una preocupación sincera y próxima con el estudiante.

«Necesito el contacto con las personas y ayudar a quien lo necesite, de una forma u otra.»

¿Algún aspecto más que te haya sorprendido gratamente?

En el plano de las prácticas las diferencias son todavía mayores. En Chile es el propio alumno el que se busca los pacientes. Eso quiere decir que quedas a expensas de la agenda de un paciente que puede cancelar su visita. Si no cumples con un número de pacientes fijado, puedes suspender la asignatura. Aquí hay más seguridad porque los pacientes te los proporciona la Clínica de la Facultad, un centro real, que tiene actividad diaria y rutinas perfectamente establecidas. Eso significa cierta estabilidad y seguridad en el aprendizaje.

Dices que te gustaría participar en alguna de las misiones solidarias que tiene la Universidad.

Me llena ayudar a otras personas que lo necesitan. Acudir a un lugar donde es necesario echar una mano siempre va a traerte más recompensas que malos momentos. Aunque la situación sea difícil o el entorno no sea el mejor, el bienestar que puedes entregar a otros lo compensa todo. Es una oportunidad que brinda esta universidad y que no siempre puedes tener.

Por todo lo que dices, cuesta imaginarte en un despacho sentada frente a un ordenador todo el día.

Necesito el contacto con las personas, y ayudar a quien lo necesite, de una forma u otra. Es lo que me atrajo desde el principio del ámbito sanitario. Aunque es cierto que gestiono un poco peor el sufrimiento, quizás por eso me decanté en su día por Odontología, una profesión médica que tiene otros matices.

¿Cuáles serían en tu opinión esos matices?

Pienso en la Odontología como un arte. Los pacientes, además, y por lo general, no son personas con dolencias vitales. Yo soy aficionada a la pintura, y me gusta ver puntos de unión entre los dos mundos: la precisión, la técnica, el cuidado. Un milímetro más aquí o más allá puede cambiarlo todo. Es algo que encaja bastante con mi tendencia al  perfeccionismo.

¿Has pensado en alguna especialidad?

No tengo dudas: odontopediatría. En Chile ya tuve contacto en clínica con niños y con ellos supe que era lo mío. Con unos cuantos truquitos, algo de paciencia y empatía, la atención con los pequeños te da muchas satisfacciones. Aunque ya tengo algo de experiencia, realizaré el máster que ofrece la UCH CEU en este ámbito.

¿Les das algún consejo a aquellos que estén pensando en seguir tus pasos desde tu país o desde Latinoamérica?

Salir les va a ayudar a crecer. Mi madre me dijo que le dolía que me fuera pero no fue egoísta en ese sentido. No diré que no tiene sus dificultades llegar solo o sola a un país, pero aprendes a resolver tus problemas de forma independiente y, además, sabes que vas a contar con el apoyo de la Universidad. Hay que tomar riesgos, ver de lo que eres capaz.


Gracias por estas últimas palabras, Francisca, y por este tiempo que nos has permitido compartir. Suerte con todo!!

 

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