Mucho más que una profesión: por qué mi vocación es ser enfermera

Siempre se ha dicho que las profesiones relacionadas con el área de la salud tienen un componente muy vocacional. A veces puede resultar incluso difícil explicar por qué nos sentimos atraídos por profesiones tan íntimamente ligadas al dolor, al sufrimiento o incluso a la muerte. Desde luego, no todo el mundo tiene la capacidad y la fuerza necesarias para enfrentarse a situaciones de este tipo en su día a día. Sin embargo, es posible que la explicación se encuentre al otro lado del espejo, y es que son trabajos que buscan precisamente todo lo contrario: mitigar el dolor, hacer desaparecer el sufrimiento y, en la medida de lo posible, alargar la vida. Y, en esto estamos de acuerdo, no todo el mundo tiene madera para dedicarse a ello.

Por esta razón, creemos firmemente que las carreras relacionadas con Ciencias de la Salud tienen mucho de vocación. Y mucho de vida.

Nuestra estudiante internacional Carly dejó su Arizona natal para estudiar Enfermería con nosotros. Hoy le hemos pedido que nos explique qué le movió a elegir este camino profesional. Y, como ya nos podíamos imaginar, su historia destila vida por los cuatro costados.

Carly es una estudiante de primer curso de Enfermería de Scottsdale, Arizona (EEUU).

“Mi padre empezó a trabajar como enfermero cuando yo tenía sólo seis años. En ese momento, yo no era consciente de en qué consistía esa profesión, pero sí sabía que iba a trabajar a un hospital y que ayudaba a la gente. Conforme iban pasando los años, fui viendo cómo mi padre llegaba cada noche agotado del trabajo, pero siempre lo hacía cargado de historias increíbles. Solíamos esperarle para cenar, y siempre recordaré cómo me quedaba embelesada escuchándole contar sus anécdotas a la hora de la cena, o qué tipo de situaciones había vivido en esa jornada. Algunos días incluso volvía a casa con tarjetas que le habían escrito sus pacientes, algunas con mensajes de agradecimiento muy emotivos. Recuerdo que esta rutina diaria se prolongó durante toda mi niñez, pero no fue hasta más tarde cuando finalmente me di cuenta del gran esfuerzo que supone trabajar como enfermera.

Nuestra estudiante Carly con su padre, su inspiración.

Mi padre siempre ha sido una de esas personas que da lo máximo de su capacidad en todo lo que se propone. En cualquier actividad que realice, siempre ofrece la máxima atención y dedicación posibles. En ocasiones ha tenido que enfrentarse a situaciones complicadas y superar diversos obstáculos pero, lejos de sentirse derrotado, siempre se ha visto fortalecido y convertido en alguien más paciente, más compasivo. Su determinación y su gran corazón me han servido de guía y me han ayudado a ser la persona que soy hoy en día. Es más, estos aspectos de su personalidad han hecho de mi padre un enfermero extraordinario y le han permitido transmitir esa pasión a sus pacientes. Gracias a mi padre, he aprendido que la mejor forma de marcar la diferencia y de sentirse realizado es ayudando a los demás a mejorar su calidad de vida.

Siguiendo el ejemplo de mi padre, cuando todavía estaba en el colegio, empecé a trabajar como voluntaria en un centro para personas mayores. Aunque en ese momento desempeñaba tareas menores, como ayudar en el bingo o con las manualidades, disfrutaba muchísimo hablando y pasando algo de mi tiempo con los residentes. Fue una experiencia extremadamente humana que me enseñó muchas cosas a diversos niveles y me ayudó a tener muy claro, ya desde ese momento, que quería dedicarme al cuidado de pacientes.  Recuerdo con especial cariño a una señora, Pam, que siempre parecía tener la palabra justa en el momento adecuado. Todavía me veo, llevándole el correo hasta su habitación o hablando con ella de cualquier asunto sin importancia. Un día, cuando estaba dando la vuelta para marcharme, se puso muy seria y recuerdo que me dijo algo que nunca olvidaré y que comparto firmemente: una de las cosas más importantes en la vida es conseguir ser feliz en cualquier profesión que elijas.

Aunque entiendo que estudiar Enfermería es una tarea ardua y supone un gran reto, también creo que es una de las profesiones más gratificantes que puedan existir. Ayudar a alguien que se encuentra en un estado de vulnerabilidad no siempre es fácil, pero es precisamente en ese momento cuando afloran de forma más evidente la fuerza, la esperanza y el espíritu humano. Siempre me ha sorprendido la capacidad que tiene el ser humano para la compasión y la empatía, y nuestra firme capacidad para amarnos los unos a los otros. Creo que esto es lo que nos hace personas y que las relaciones que pueden surgir de estos sentimientos son, en mi opinión, simplemente mágicas. Sé que durante estos años de carrera me tendré que enfrentar a muchas dificultades pero, el saber que al final estaré ayudando a otras personas hará que todo valga la pena“.

Muchas gracias por compartir tu historia con nosotros, Carly. Estamos seguros de que tus amigos, tu familia y tus futuros pacientes harán que todo esto valga la pena. Y esperamos que la CEU UCH te ayude a convertirte en la enfermera que sueñas llegar a ser: una enfermera que marque la diferencia.

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