Halloween, una forma más de apartar la muerte en nuestra sociedad

Vivimos en una sociedad donde evitamos pensar en la muerte, relegando a un momento esporádico el recuerdo de los seres queridos que ya no están con nosotros. Prueba de ello es el desplazamiento de las festividades locales por otras que nada tienen que ver con nuestras tradiciones.
El sentimiento de pertenencia a la comunidad, su identidad colectiva, se concreta mediante los rituales, y entre éstos los de las festividades  que poseen un sentido social
integrador. Sin embargo, la identidad colectiva es mutable, está sometida a los imperativos
del devenir histórico. La tradición se reproduce ritualmente, en cuanto el ritual inculca valores y normas de comportamiento por repetición, lo cual implica necesariamente continuidad con el pasado. Nos encontramos en un una época en la que estamos dejando de lado la conmemoración del recuerdo de de los seres queridos que ya no están con nosotros, para dejar paso a una tradición importada que nada tiene que ver con nuestra cultura y cuya inclusión obedece a fines comerciales y a la evitación de aceptar lo irremediable, la muerte como etapa natural del ciclo vital.
Halloween, contracción de All Hallow´s Eve (Víspera de Todos los Santos) también conocido como Noche de Brujas es una fiesta de origen pagano que se celebra el 31 de octubre y cuyas raíces provienen de un antiguo festival celta de hace más de 3.000 años conocido como Samhain («Fin del verano» en irlandés antiguo). Aunque actualmente es un día de disfraces, dulces y niños sus orígenes no son tan alegres. La fiesta se celebraba en Irlanda cuando la temporada de cosechas tocaba a su fin y daba comienzo el “año nuevo celta” coincidiendo con el solsticio de otoño. Se creía que durante esa noche los espíritus de los muertos podían caminar entre los vivos.
El 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, es una fiesta eminentemente religiosa vinculada al cristianismo. Una de las dudas que surgen actualmente es a quién se puede considerar santo. En el sentido bíblico de la palabra «todos los creyentes son santos«. Es importante tener en cuenta que el Día de Todos los Santos no es lo mismo que el Día de Fieles Difuntos, también conocido como Día de los Muertos o de las Ánimas. Éste se celebra el día 2 de noviembre y su objetivo es orar por los fieles que ya no siguen en la vida terrenal. México es el lugar por excelencia del homenaje a los muertos.

 

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