Reduce, reutiliza y recicla: cómo convertirte en un estudiante más “eco”

Ahora que el cambio climático se ha convertido en un tema de debate global, es el momento de preguntarnos qué podemos hacer en nuestro día a día para revertir esta amenaza y colaborar con nuestro medio ambiente. Muchos estudios demuestran que los estudiantes no somos los más dados a reciclar, quizás por falta de conocimiento o de interés. Y, en cierta forma, puede entenderse: tenemos que ir a clase, estudiar y cuidar de nuestro bienestar y salud… ¡a veces nos faltan horas en el día para pensar en nada más! Sin embargo, como estudiantes podemos dar pequeños pasos que, al final, generen un gran impacto. Ser un estudiante un poco más eco no es difícil: ¡aquí os dejamos algunas ideas que nos ayudarán a salvar el planeta!

Pequeños gestos del día a día pueden ayudar en la lucha contra el cambio climático

¿Ves algo de basura? ¡Recógela!

Y, cuando recicles, asegúrate de elegir bien el contenedor adecuado según la composición del residuo. Algo tan simple como tirar la basura donde corresponde ayuda muchísimo en el reciclaje posterior.

Elige el transporte público o coge la bici

Cuanta más gente utilice el metro o el autobús, mejor servicio y más rutas tendremos. Utiliza además el tiempo que pases en el transporte público para leer, preparar tus clases, repasar tus apuntes… ¡o ponerte al día con los compañeros!

Por otro lado, aprovecha que Valencia es una ciudad perfecta para ir en bicicleta. Cada vez la red de carriles-bici es más extensa y hay muchas formas de montar en una: te puedes comprar una por un módico precio en Wallapop, o utilizar alguna de las bicis de uso público Valenbisi. Eso sí, ¡no te olvides del casco!

Revisa tu presupuesto

Pregúntate si lo que vas a comprar lo necesitas, o simplemente lo quieres. Cuida de lo que ya tienes porque quizás te des cuenta de que no necesitas estar comprando continuamente: ¿realmente necesitas 10 bolígrafos diferentes para ir a clase? Y, cuando vayas a comprar ropa o muebles, intenta darte una vuelta por alguna tienda de segunda mano. En algunas apps como Wallapop también es relativamente fácil encontrar productos usados en buenas condiciones, y también puedes vender aquellas cosas que ya no uses.

«cada gesto cuenta y el deseo de combatir el cambio climático ya es una ayuda»

Cuidar tus cosas, comprar en mercadillos o tiendas de segunda mano y vender todo lo que no necesites puede ayudarte no sólo a ahorrar algo de dinero, sino a ser un poco más verde y, por qué no decirlo, más original.

Acuérdate de apagar las luces cuando salgas de clase

¡Haz como si fueses tú quien tuviera que pagar la factura de la luz cada mes! Dejar las luces encendidas sin motivo no sólo es un gasto de energía y de dinero innecesario, sino que también es perjudicial para el medio ambiente. Piensa que, para generar toda esa energía, es necesario hacer uso de combustibles fósiles que ya empiezan a escasear.

Toma conciencia: ¿sabes cuánta agua y papel gastamos cada semestre?

Son esos pequeños gestos: no uses más papel del necesario y calcula mejor la cantidad para evitar tener que tirarlo después. Siempre que puedas, utiliza ambas caras del papel e imprime también a doble cara. Y, eso sí, decántate por la versión digital si es posible.

¿Plástico? ¡No, gracias!

Cuando vayas a las tiendas a comprar fruta, verdura o pan, intenta minimizar el uso de plástico. Evitar usar guantes de un solo uso y utiliza la propia bolsa para coger los productos. O, mejor todavía: usa bolsas reciclables, que se pueden adquirir en establecimientos como Natura o Herbolario Navarro.

Saludable, divertida y ecológica: ¡la bicicleta no sólo sirve para luchar contra el cambio climático!

En muchos supermercados dan la opción de comprar bolsas de papel: elígelas siempre que puedas. Además, suelen ser de bastante buena calidad, así que incluso podrás darles una vida un poco más larga.

Lleva contigo una botella que puedas rellenar

La universidad cuenta con varias fuentes de agua en todos sus campus, que puedes utilizar para rellenar tus botellas. Para aquellos de vosotros que prefiráis agua mineral, una buena idea para reducir el consumo de plástico puede ser comprar formatos grandes de 8 litros y rellenar la botella antes de ir a clase. En serio, no hay necesidad de comprar botellas de plástico cada día.

Los cafeteros saben (sabemos) que es un placer difícil de abandonar. Por eso, si te mueves con tu propia taza, al menos sabrás que tu impacto ecológico será un pelín menor. Así que cómprate una taza molona o, si no quieres, ¡al menos rechaza la tapa de plástico que te ofrecen en las cafeterías cuando pides tu bebida para llevar!

¿Y si te llevas la comida al campus?

Preparar tu propia comida en casa es más sano, más barato y mucho más ecológico que comprar comida precocinada en las máquinas o en el supermercado. Además de no ser demasiado saludable, la comida procesada suele venir acompañada de un montón de envoltorio. Por eso, cuando compres comida, fíjate bien en la composición de los alimentos e intenta evitar el aceite de palma, por ejemplo: no sólo no es lo más sano, sino que además su producción es muy perjudicial para el medio ambiente.

¡Únete al reto “cero residuos”!

Esto puede ser difícil de conseguir siendo un estudiante, pero gestos como guardar comida en botes reciclados y evitar las bolsas de plástico ya son un primer paso. LUSH por ejemplo vende muchos productos bajo ese concepto de “cero residuos”: compra un cepillo de dientes de bambú biodegradable y olvídate del de plástico. O busca alternativas naturales al tradicional film transparente, ¡tan sólo hay que saber buscar!

¡Cuidado con lo que compras!

Intenta comprar, siempre que te resulte posible, productos con poco packaging, que no contengan aceite de palma, o que dejen muy clara su composición. Recuerda que, como consumidores, nuestras acciones tienen mucho efecto en la oferta de los establecimientos.

Posiblemente algunas de estas ideas o sugerencias parezcan complicadas o imposibles de seguir, pero recuerda que cada gesto cuenta y que el deseo de querer actuar contra el cambio climático ya es una ayuda. Lo importante es que no pierdas de vista la situación actual, que busques soluciones y alternativas más ecológicas, y que ayudes a otros a unirse a la causa. Como dijo el famoso periodista Eduardo Galeano: “Mucha gente pequeña. En lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.

¡Cambiemos el mundo!


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