10 pequeños gestos para reducir tu consumo de plástico

Existen muchas razones por las que debemos empezar a reducir nuestro consumo de plástico: ¿sabías, por ejemplo, que una botella (¡una sola!) necesita 450 años para desaparecer? ¿O que, de los 300 millones de toneladas de plástico que se producen en el mundo cada año, solamente el 9% se recicla? Las estadísticas predicen que, para el año 2050, los residuos plásticos superarán en número a los peces que habitan los océanos. Y esta no es una buena noticia. En el mundo, el 85% de la basura que se recoge en las playas está formada por residuos plásticos.

Sabemos que quizás parezca imposible escapar de la tiranía del plástico en nuestro día a día, pero existe espacio para la esperanza si empezamos a actuar ya. Por eso, nuestra estudiante internacional Nicole Encinas quiere compartir con nosotros 10 pequeños gestos que pueden ayudarnos a reducir nuestro consumo de plástico.

1. ¡Di no a las pajitas de plástico!

Son muy útiles para beber batidos o refrescos, pero tardan cientos de años en degradarse. Además, por su pequeño tamaño no son fáciles de reciclar y, en la mayoría de casos, acaban en vertederos, ríos y mares. Por eso, cuando pidas tu smoothie, frappuccino o bebida refrescante, recuerda no coger pajita. Y, si realmente no puedes pasar sin ellas, ¡compra tus pajitas reutilizables! La fauna acuática, desde luego, te lo va a agradecer.

2. Reutiliza. Reutiliza. Y reutiliza.

Y no me cansaré de repetirlo, ¡es algo tan simple! En lugar de comprar continuamente botellas de plástico, ¡compra una botella reutilizable y problema solucionado para siempre! Cuando vayas a hacer la compra, asegúrate de llevar una bolsa reutilizable o hecha con materiales compostables. Intenta evitar el uso de utensilios de plástico e invierte un poco en comprar productos reutilizables. ¿Vas a pedir comida para llevar? ¡Intenta llevar tus propios contenedores y tuppers para evitar residuos posteriores!

3. ¡No comas más chicle!

Sí, sé que puede ser complicado. Pero, una vez descubras que el chicle es básicamente goma sintética, es decir, plástico: ¿a que ya no te atrae tanto? Si no quieres estar masticando plástico, una de las mejores cosas que puedes hacer es plantearte el «pasar» desde ya de mascar chicle.

4. Compra a granel siempre que puedas

De esta forma, es posible que ahorres dinero y también un montón de envoltorios innecesarios. En la región de Valencia hay algunos establecimientos que permiten comprar a granel, como Ecorganic y Herbolario Navarro. ¡Y todo lo que venden está buenísimo!

5. ¿Cajas o botellas?

Siempre que puedas, elige el famoso tetrabrik antes que una botella. Básicamente porque el cartón es muchísimo más fácil de reciclar y además puede reconvertirse en otros productos: su vida útil es mucho mayor que la de otros materiales.

6. Congela tus compras

Es muy sencillo: ve al supermercado con tus bolsas ecológicas, compra fruta y verdura a granel y congélala. Con este simple gesto estarás ayudando al planeta y almacenando comida buena, buena.

7. Una llama más ecológica

Usa cerillas en vez de mecheros y, si no puedes vivir sin tu encendedor, mejor cómprate uno de metal que pueda ser recargado. O mejor aún: deja de fumar.

8. Es tiempo de comprar una licuadora

EL zumo recién exprimido sabe mucho mejor, créeme. Evita todo lo industrial e invierte en una buena licuadora, ¡te prometo que no te arrepentirás! Y, cuando compruebes lo fácil y sano que es preparar tus propios zumos, te garantizo que nunca más volverás a beber zumo envasado.

9. Identifica qué tiendas utilizan envases reciclables

Por ejemplo, la marca LUSH utiliza botes reciclados para sus productos. E incluso tienen promociones especiales si colaboras de alguna forma con sus políticas de sostenibilidad. Y, si te gustan las manualidades y eres un manitas, ¿por qué no probar a hacer tus propios productos cosméticos? A veces no es tan complicado si tienes una buena materia prima (natural, eso sí): ¡lánzate a buscar tutoriales en Youtube!

10. Lo más difícil: trata de reducir tu consumo

Y con esto lo que quiero decir es: piénsatelo dos veces antes de comprar nada. O pregúntate: ¿realmente lo necesito?, ¿hay algo que ya tenga y que me pueda servir?, ¿seguiré usando esto que quiero comprar dentro de unas semanas?, ¿le puedo encontrar algún uso adicional? Este sea posiblemente el paso más difícil: ser más consciente a la hora de comprar.

Puede que para reducir nuestro consumo de plástico tengamos que hacer algún pequeño esfuerzo extra, pero os aseguro que vale la pena. Y, como todo en la vida, será más sencillo cuanto más habituados estemos a ello.

Piensa en el futuro de nuestro planeta, de nuestros océanos… ¡de los animales! Estamos destruyendo el medio ambiente cada día, y muchas veces sin darnos tan siquiera cuenta. Por eso, ¡os recomiendo que hagáis caso a estos 10 sencillos pasos y que empecemos desde ya a trabajar por un mundo más sostenible!


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