Larisa desde Suecia, una historia de hielo y fuego

El hielo empieza a fundir a cero grados a nivel del mar. En general, la velocidad de derretimiento del agua solidificada depende de lo alta que sea la temperatura a la que se expone. Eso es la física. Calcular el calor que desprende una actitud determinada en la vida, en cambio, no es cuestión de ciencia. Y sin embargo, también hay cosas que se derriten ante la determinación. Obstáculos sólidos que funden como agua cuando hay esfuerzo y confianza.

“Creo en lo que hago” es una frase de temperatura alta. Da igual que se pronuncie al lado de la playa o en la montaña más elevada. Es una frase que desprende energía. Y que calienta aún más viniendo de alguien que llega de Suecia. Es Larisa, estudiante de primero de Medicine, explicándonos cómo fue llegar hasta aquí.

“No es fácil entrar en esta carrera. El hecho de haberlo conseguido me demuestra que puedo lograr lo que me proponga”. Lo que más quiere Larisa está lejos de aquí y en cualquier parte del mundo donde se le reclame como profesional para una misión humanitaria: “Cuando concluya mi formación en Valencia, volveré a Suecia para completar el Servicio Militar, quiero ser médico del ejército y trabajar en zonas de conflicto “.

“Tengo muy claro donde voy a estar: no he venido para acabar sentada en una oficina”

Se decidió por la CEU-UCH después de pasar casi un año en el ejército sueco, donde realizó cuatro meses de instrucción (“Tuve que superar pruebas físicas muy duras para poder entrar”, recuerda) y otros cinco de formación médica preparatoria para acceder a los estudios superiores. Y antes de todo eso, estudió en el Colegio Rudbeckianska de Västerås, el más antiguo de Suecia y el primero que aceptó mujeres entre su alumnado.

Larisa en una de las salas de simulación de Ciencias de la Salud

 

 

 

 

 

 

Larisa habla sueco, inglés, castellano y está aprendiendo italiano. La posibilidad de estudiar la carrera en inglés fue una razón para escogernos, pero no la única “El CEU me pareció la mejor opción para lo que andaba buscando, no sólo por poder cursar la carrera en inglés, si no por poder interactuar con estudiantes de tantos países distintos y conocer más la cultura española, algo que creo imprescindible”.

Dice que con sus compañeros de otros países ha formado “una gran familia”, y se alegra de estar viviendo una experiencia que le está confirmando que es una persona “responsable e independiente”.

Ese ambiente de educación global lo considera, además, un valor muy positivo para su futuro profesional: “Quiero tener una formación lo más abierta posible. Voy a tener que atender a gente de culturas muy distintas a la mía. En esta profesión, cuanto más preparado estés y cuanto más amplia sea tu perspectiva, mejor para el paciente”, asegura.

La disciplina y la cultura del esfuerzo, valores en los que ha sido educada, impulsan la última frase que nos dice con una gran sonrisa llena de confianza y energía: “Sé que puedo lo que quiero”. Y sucede que entonces, de repente, nos parece como que en Suecia no vaya a hacer tanto frío, al fin y al cabo.

Gracias y suerte, Larisa!!

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