Stop Poliomelitis: “28 de Octubre, Día Mundial de la Poliomelitis”

La poliomielitis es una enfermedad infecciosa, altamente contagiosa y causada por un enterovirus humano llamado poliovirus (Imagen 1)Este virus ARN pertenece a la Familia Picornaviridae y se representa en tres serotipos diferentes: 1, 2 y 3, cada uno con una pequeña diferencia en sus proteínas que forman la cápside. Actualmente, el poliovirus tipo 2 ha sido erradicado y los de tipo 1 y 3 se encuentran en cantidades muy pequeñas en zonas endémicas.

Resultado de imagen de virus de la polio
Imagen 1. Imagen de poliovirus por microscopia electrónica de transmisión.

Los poliovirus, como otros enterovirus, se transmite por vía fecal-oral. Pueden sobrevivir durante largos periodos fuera del cuerpo, por lo que el virus de la polio puede transmitirse fácilmente por alimentos o aguas contaminadas con heces. En las regiones menos favorecidas donde las condiciones higiénicas son desfavorables, casi toda la población está expuesta al virus durante la primera infancia. Por el contrario, en países desarrollados, las personas sólo se infectan en la infancia tardía o incluso en la edad adulta.

 

 

Es importante destacar, que alrededor de un 90% de los infectados no manifiestan ningún síntoma y la mayoría de los que enferma sólo presentan síntomas gripales, como fiebre, cefalea, dolor de garganta y trastornos gastrointestinales. Por tanto, un porcentaje muy pequeño (0.01%) padecen el síndrome clínico paralitico o poliomielitis.

Estos microorganismos de tan pequeño tamaño son capaces de producir varios grados de parálisis. Normalmente durante los primeros días de la enfermedad suele presentarse un estado de debilidad. Gradualmente se produce una recuperación y va desapareciendo este estado a medida que las neuronas supervivientes reanudan su función normal. Sin embargo, en algunos pacientes se observa un grado de parálisis permanente debido a las neuronas muertas no se regeneran. La parálisis afecta principalmente a las piernas (Imagen 2), aunque puede afectar a los músculos respiratorios (afectación más grave).Durante las epidemias de polio (1940-1950), los enfermos que tenían sus músculos respiratorios afectados debían ser introducidos en unos respiradores mecánicos, denominados pulmones de acero, para que pudieran sobrevivir (Imagen 3 y 4).

Imagen 2. Niños con parálisis en las piernas producida por el poliovirus.
Imagen 3. Enfermeras cuidando a pacientes con los músculos respiratorios afectados por poliovirus.
Imagen 4. Enfermera informando al paciente enfermo de polio sobre el descubrimiento de la vacuna.

Esta enfermedad no tiene cura pero se puede prevenir. La eficacia de la vacuna para prevenir la poliomielitis paralítica fue uno de los descubrimientos médicos más importantes del siglo XX. En 1955, un microbiólogo estadounidense, Jonas Salk desarrolló una vacuna eficaz contra la polio y disminuyeron rápidamente los casos de niños infectados. Sin embargo, por problemas de seguridad en la fabricación de la vacuna, Sabin desarrolló una vacuna oral de la polio (OPV).

Con el desarrollo y evaluación en 2009 de la vacuna antipoliomielítica oral bivalente se puede detener la transmisión de esta enfermedad. Para ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) diseñó el Plan Estratégico para le erradicación de la poliomielitis y la fase final 2013-2018. En la actualidad, esta organización calcula que hay entre 10 y 20 millones de supervivientes de esta enfermedad. Gracias al trabajo de este Plan Estratégico podemos afirmar que se han evitado más de 16 millones de casos de parálisis como resultado de los esfuerzos mundiales por erradicar la enfermedad.

“Primera medida de prevención: Vacunación”

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