A la hora de iniciarnos en el mundo de los idiomas solemos centrar toda nuestra atención en la parte teórica, en memorizar palabras, tiempos verbales… Pero existen métodos mucho más interactivos e incluso más efectivos.

Piénsalo, tú hablas español y estás aprendiendo inglés, él habla inglés y está aprendiendo español… ¿Por qué no practicar juntos? Nada os lo impide.

La cooperación es la clave del éxito, y si no, que se lo pregunten a los alumnos de idiomas de inglés y español. El pasado miércoles vivieron una experiencia muy productiva y didáctica, sus clases se fusionaron y pudieron disfrutar los unos de los otros a la vez que ponían en práctica sus conocimientos en el idioma que están aprendiendo.

Tras una presentación individual, llevaron a cabo numerosas actividades prácticas con las que ampliaron su vocabulario y mejoraron la expresión oral, algo fundamental si queremos demostrar que controlamos una lengua a la perfección. Por no hablar de la vergüenza, a la que dijeron adiós para siempre.

Y no parece que lo pasaran mal…

Al igual que en el Tándem, lo que se pretende es conseguir que los estudiantes descubran una nueva forma de aprender idiomas, una forma muuuucho más “guay” y amena que las clases teóricas que tanto nos gustan… Y ¿qué mejor manera que con la ayuda de otros estudiantes nativos?

Los beneficios de este tipo de actividades son muchos. Si quieres investigar más léete el post sobre los “5 beneficios del Tándem”.

Sin duda, es una oportunidad que no puedes dejar pasar.

 

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