El curso de verano se estrenó la primera semana con una gymkhana en el centro de Valencia, organizada para el disfrute de nuestros nuevos estudiantes internacionales, al tiempo que se relacionaban con la ciudad y sus costumbres.

Aún con legañas en los ojos, los alumnos y alumnas empezaron utilizando y familiarizándose con el metropolitano valenciano, con el que llegaron  al punto de encuentro: las Torres de Quart.  Una vez allí, el profesorado, megáfono en mano, se encargó de recordar las normas y el objetivo del circuito: después de visitar algunas de las zonas más emblemáticas de la capital valenciana, como las Torres de Serrano, La Basílica de la Virgen o el Ayuntamiento (entre otros), el recorrido finalizaría en el Mercat Central.

En principio una fotografía grupal en cada lugar sería suficiente, la originalidad de las mismas jugaría un papel crucial (y si no, que se lo digan al grupo que acabó dentro de la fuente de la plaza de la Virgen) aunque, si observamos cómo pegaba el sol aquella mañana, incluso lo agradecieron. Junto a las fotos había preguntas sobre la historia de la ciudad, retos en los que poner a prueba la voz de los ciudadanos valencianos, obligados a cantar una canción típica de la región o explicar dónde está la “Luna de Valencia”, (algunos siguen empeñados en encontrarla).  Concluidas las pruebas, los estudiantes debían encontrar al grupo de profesores, que, para no interferir, los esperaban cumpliendo con una tradición valenciana: el almuerzo.

Estamos totalmente  convencidos de que nuestros alumnos disfrutaron como enanos y, ahora que conocen nuestra querida ciudad un poco mejor, nunca querrán abandonarla.

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