A pesar de llevar casi diez años en España, siempre he aprovechado las vacaciones de Navidad para volver a mis raíces irlandesas. Sin embargo, este año, y con un bebé en camino, decidimos no viajar y pasar nuestras primeras Navidades aquí.

Lo cierto es que, tanto para mi familia como para mí ha sido una experiencia increíble. Hay muchas similitudes con Irlanda y con sus costumbres en esta época del año, como la misa de medianoche, las comidas desmesuradas, el fuego de las chimeneas, un gran árbol de Navidad en la plaza del pueblo, el frío (sí, también hace frío en Valencia) y por supuesto, ¡muchos regalos! Pero no todo es igual.

En España, la principal comida familiar se celebra la víspera de Navidad. En la casa de mis suegros, consistía en un montón de deliciosos mariscos y muchas tapas diferentes, ¡demasiada comida para las 8 personas que nos reunimos allí! Todo ello seguido por el famoso “turrón”, hecho de un tipo de almendra dulce y suave. No es que me entusiasme –soy más bien una adicta al chocolate–, pero para el final de las vacaciones acabó por gustarme. Más tarde, intercambiamos algunos regalos pequeños de Santa antes de dirigirnos a la misa de medianoche, que fue tan mágica como en Irlanda. Muchas velas, cantos y buen humor.

Al día siguiente entregamos los regalos a mi hija, que hace poco cumplió un año. Desayunamos en torno a su nueva mesa y sillas, y ella fue la encargada de designar el lugar que debía ocupar cada uno. Hasta el gato se unió a nosotros. Ni siquiera esta vez he sido capaz de pasar la Navidad sin el tradicional pavo de Navidad, así que preparé una cena “al estilo irlandés” para mis suegros, que fue un éxito (…o eso me aseguraron). El resto del día lo pasé jugando, viendo películas navideñas (“Solo en casa”, un clásico), exactamente como en casa.

¡Lo más impactante para mí fue cuando mi marido se levantó a la mañana siguiente para trabajar! No parece que haya Día de San Esteban en España. Es un día como cualquier otro.

El siguiente gran evento en el calendario era el 5 de enero, La Cabalgata de Reyes. ¡Vaya día! Era la primera vez que iba y me encantó. Las calles estaban llenas de gente. Nunca hubiera dicho que en nuestro pueblo vivía tanta gente. El desfile consistió en una mezcla de ingredientes modernos y con otros más viejos: desde trajes tradicionales muy antiguos, un elemento clave en las festividades de los pueblos españoles, hasta robots LED muy modernos que se realizaban múltiples movimientos, todos arrojando caramelos a la multitud. Luego, los 3 Reyes se montaron en sus caballos en la última parte del desfile. Valió la pena ir, sin duda.

https://www.youtube.com/watch?v=5VcCyWLUJls

Finalmente, el 6 de enero, el día más importante para los niños españoles, tuvimos otra gran cena familiar que terminó con el tradicional Pastel de Navidad español, que contiene dos sorpresas: la figura de un rey y un pequeño frijol. La tradición dice que aquél que obtenga el frijol, tiene que pagar el pastel al año siguiente. La fiesta terminó con una avalancha de regalos… Parece que todos hemos sido muy buenos este año.

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