El lenguaje es un vehículo especial que poseen los seres humanos. Los animales poseen un medio de comunicarse que es diferente al de los humanos pero igualmente válido entre ellos: los olores, los sonidos, a veces incluso las palabras –aunque sean mera repetición como los loros-, los orines, etc, indican a cada miembro del grupo su estado de humor, sus necesidades, sus deseos.

Pensemos en las abejas y su famoso círculo del 8 para mostrar a sus congéneres que cerca se encuentra una fuente rica de alimentación ¡qué bueno !. Algo interesante a observar para combatir el egoísmo tan humano.

Hay igualmente otra forma de comunicación para las plantas y los árboles ¿te sorprende ? Los experimentos científicos declaran que cuando un animal se aproxima a comer unas ramas tiernas de un árbol que ya ha sido visitado por otro, éste informa rápidamente, sin necesidad de teléfono, el peligro que corren los demás. Ellos necesitan varios meses e incluso años para lucir esa cabellera de ramas tan hermosa, y así los otros de los alrededores cuelgan el letrero de « lleno » mediante espinas, olores o sabores que indican al animal que debe marcharse a comer otro menú.

Interesante pero primitivo cuando contemplamos el lenguaje humano, tan rico y tan diverso. Y que no viene solo en el pack, sino acompañado, en las culturas mediterráneas –español, italiano, portugués, francés, entre otros- de lenguaje gestual que enriquece más, si cabe, la expresión de nuestros deseos, sentimientos, necesidades. Cuando el bebé no ha alcanzado todavía la madurez de esta herramienta, sus primeras palabras indican su universo : mamá, papá ; palabras éstas que podemos encontrar en casi todos los idiomas de ese entrincado mundo que va a descubrir, y que nos invita a hacernos un cuaderno de vocabulario y aprender cada dia, al menos, dos palabras nuevas.

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