STOLL, LABORATORIOS DEL DR. GRAÍÑO

CELESTINO GRAIÑÓ CAUBET 1873-1943)
José María de Jaime Ruíz
José María de Jaime Lorén (2010)


Datos biográficos
Según señala el breve resumen histórico de la publicidad que sus laboratorios insertaban en el Boletín de la Sociedad Española de Historia de la Farmacia, Celestino Graíño estudió primera y segunda enseñanza en Avilés, graduándose de bachiller en el instituto de Oviedo y de licenciado en Farmacia en 1895 por la Universidad Central de Madrid, donde se doctoraba tres años más tarde.

Poco tiempo después de terminar su carrera abrió al público en Avilés una oficina de farmacia. Desde la misma va a desplegar una prodigiosa actividad profesional, como escritor, conferenciante y desempeñando algunos cargos en la llamada Extensión Universitaria Ovetense, que le hicieron adquirir un prestigioso reconocimiento.

Buen conocedor de las ciencias naturales y amante de la naturaleza, al poco de establecerse creó un pequeño museo privado con ejemplares de la flora y fauna regional, con más de 700 especies entre mamíferos y aves que personalmente disecaba, además de un millar largo de invertebrados y otro millar de conchas de moluscos. El museo fue muy visitado tanto por hombres de ciencia como Ramón y Cajal, Rodríguez Carracido o Lázaro Ibiza, como por aficionados a las ciencias de la naturaleza, exposición que conservará cuidadosamente su hijo y sucesor.

Participó con piezas de aves disecadas del museo a certámenes como la Exposición de Gijón de 1899, o a la Nacional de Murcia del año siguiente, en las que cosechó importantes premios.

Fundó en 1897 en Avilés el semanario “El Avilesino” de corta vida, y fue siempre un fecundo activista de la divulgación científica. Colaboró asiduamente en numerosas publicaciones especializadas, como el “Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural” (1902-1905), “La Farmacia Española” (1907-1916), “La Farmacia Moderna” (1907-1914), “Monitor Sanitario” (1910-1912) y “Unión Farmacéutica” (1914-1915), todas ellas de Madrid; además de “Gaceta Farmacéutica Española” (1907-1914) de Barcelona; “El Problema Farmacéutico” (1914), de Santiago de Compostela; y “España Farmacéutica” (1915) de Oviedo.

Escribió asimismo sobre asuntos políticos en el semanario republicano avilesino “El Pueblo” con el seudónimo de El Capitán Rayos, en el “Diario de Avilés” y en el “Diario Universal” de Madrid. Más esporádicamente colaboró también en “El Comercio” y “El Noroeste”, de Gijón; “La Voz de Avilés” y “El Progreso de Asturias”, de Avilés; “El Correo de Asturias”, el “Boletín del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Asturias” y el “Boletín Médico Asturiano”, de Oviedo.

Simultaneó toda esta labor de publicista con la de conferenciante sobre temas de divulgación científica, desde los años de 1904 a 1914, especialmente como colaborador de la Extensión Universitaria de Oviedo, con charlas de gran interés impartidas en centros y sociedades obreras de Avilés y Gijón.

Inspector farmacéutico de Aduanas en 1903, perteneció a la Junta Provincial de Sanidad, fue farmacéutico municipal desde 1903, delegado provincial en varias asambleas farmacéuticas, vocal de la Junta de Farmacéuticos Titulares de Asturias, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Asturias en 1914, etc.

Asimismo fue profesor de Física y Química en la Escuela de Artes y Oficios, fundador y primer secretario de la Asociación Avilesina de Caridad, vocal del Consejo Superior de Protección a la Infancia, y vocal de la Junta de Instrucción Pública.

Su tesis doctoral versó sobre “Atropa belladona. Estudio farmacéutico práctico” (Avilés, 1898, 52 p.) Publicó asimismo varios opúsculos más o menos extensos sobre diversos aspectos de interés zoológico, antropológico y social, entre los que destacan “Preocupaciones populares respecto de algunos animales”, “Excursiones ornitológicas por la provincia de León” o “Antropología criminal”, además de numerosos artículos profesionales. En total, Rafael Roldán le atribuye hasta 92 textos entre artículos y opúsculos diversos.

Tantos desvelos y tantos trabajos profesionales y científicos fueron recompensados con la Encomienda de la Orden Civil de Alfonso XII, la Medalla de la Repatriación y la Cruz de la Beneficencia de primera clase. A su vez el Ayuntamiento avilesino le nombró Hijo Adoptivo y Predilecto de la villa, y dio el nombre de “Doctor Graíño” a una céntrica calle de la misma.

Laboratorios del Dr. Graíño
En lo profesional se decidió también Graíño a preparar algunas especialidades farmacéuticas, que tuvieron un cierto éxito en el marco del entorno avilesino. Pero, deseoso de dar más impulso a su fabricación, fundó en 1904 la empresa Laboratorios del Dr. Graíño como anexo a su oficina de farmacia, con el objetivo de fabricar al por mayor diversas especialidades farmacéuticas que poco a poco se dieron a conocer en las principales poblaciones, hasta alcanzar el ámbito nacional con delegaciones en Madrid, Lisboa y La Habana.

Cierto que los comienzos no fueron fáciles, pues las primeras fábricas que montó el Dr. Graíño fueron de lejías cáusticas o jabones que no llegaron a tener éxito, sin embargo el laboratorio de especialidades farmacéuticas que inició su andadura en 1910 tuvo muy buena acogida entre los profesionales de la sanidad. Es de destacar que el propio Dr. Graíño se encargaba de la visita personal a médicos y farmacéuticos.

De entre sus especialidades, las que más renombre alcanzaron fueron Emulsión de hierro, Elixir de guayacol, Vinos de quina y peptona simples y compuestos, Jarabe pectoral, Licor de brea, Callicida, Aceite de hígado de bacalao con hierro, Stol Graíño y el antidoloroso Cura Rápida. Con el tiempo empezó también a fabricar nuevas especialidades bajo la forma de inyectables, como Stol inyectable, Arseno Stol inyectable, etc.

A partir de 1924 pudo ya contar con la colaboración de su hijo el Dr. Graíño Cors, y pudo lanzar al mercado nuevas especialidades como Hepatorradil, Hepatobrón, Vagotonil, etc. Él continuará la trayectoria paterna a la muerte de Celestino Graíño, a la que luego se incorporará Celestino Graíño Fernández, también farmacéutico como su padre como y su abuelo.

Stol Graíño
En sus variantes orales o inyectables, con o sin arsénico, constituyeron una de las fórmulas más demandadas de los laboratorios del Dr. Graíño.

Bibliografía

ANÓNIMO (1971): Historia de los Laboratorios del Dr. Graíño. Boletín de la Sociedad Española de Historia de la Farmacia, 88, publicidad. Madrid.

BARAGAÑO, R. (2010): Celestino Graíño Caudet. Científico  y farmacéutico avilesino. Pliegos del Alfoz.

ROLDÁN GUERRERO, R. (1975): Diccionario biográfico y bibliográfico de autores farmacéuticos españoles, 2,315-316. Madrid.

SUÁREZ FERNÁNDEZ, C.: En memoria de un avilesino ilustre. Celestino Graíño Caudet.

José María de Jaime Lorén
José María de Jaime Ruiz
Universidad Cardenal Herrera-CEU (Moncada, Valencia)
(Septiembre, 2010)

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