POLVOS DE LOS CARTUJOS

ORDEN DE LA CARTUJA (1084)
José María de Jaime Lorén (2010)


Orden de la Cartuja
Fue fundada por San Bruno en las inmediaciones de Grenoble en un lugar de agreste soledad en 1084, con el objeto de llevar una vida de soledad al modo de los ermitaños de Egipto, combinada con el estilo cenobítico del monacato occidental.

Con el fin de facilitar este aislamiento del mundo exterior, sus casas están construidas en una gran extensión de terreno del que el monasterio obtiene sus medios de sustento, corriendo su cuidado a cargo de los hermanos legos. Las edificaciones constas de dos claustros, cementerio, iglesia, refectorio, hospedería, etc. Las celdas son pequeñas casitas para cada monje, separadas entre sí, con un pequeño jardín que cuida cada uno, un pequeño taller, biblioteca reducida, un cuarto para dormir y otro para rezar. La celda propiamente dicha tiene una cama sencilla con jergón y manta de lana, mesa, silla, estufa y reclinatorio para orar.

Las comidas se introducen en la celda y son servidas por un hermano. Se abstienen de comer carne con excepción de ciertos días, hacen ayunos frecuentes y tienen muy pocos momentos para poder conversar juntos.

Polvos de los Cartujos o Quermes mineral
Se trata de viejo remedio secreto formado por una mezcla de sulfuro de antimonio y de sales sódicas de antimonio.

Recibe el nombre de Polvo de los Cartujos porque la comercialización de este medicamento la realizaban sobre todo los cartujos. Citado por Guillermo Cullen, en la versión española de su obra, el médico Bartolomé Piñera describe este producto en los términos siguientes: “El óxido sulfurado rojo antimonial, o Kermes mineral, llamado así para distinguirlo del Kermes vegetal, es un hígado de azufre de antimonio, o una disolución del antimonio por álcali fijo.

Este es un remedio casi nuevo, se le debe al padre Don Simón, boticario de los Cartujos; este boticario supo esta preparación por un cirujano llamado Laligerie, el que la adquirió de un boticario alemán, que fue discípulo de Glaubero. El Duque de Orleans, siendo Regente de Francia en el año 1720, compró este secreto de Laligerie, y lo publicó en el mismo año.

Nuestra Farmacopea Española trae la composición del Kermes mineral bajo el nombre de antimonio sulfurado rojo, y lo forma del mismo modo que Chaptal con el álcali puro, potasa o sal de tártaro del modo siguiente: tómese de antimonio resplandeciente hecho polvos sutiles cuatro onzas; de potasa pura o sal de tártaro cuatro libras; de agua purísima veinte y dos libras. Disuélvase la sal en aguas y fíltrese. Póngase a cocer en una vasija de hierro, y échensele de cuando en cuando los polvos de antimonio, cuezan por algún tiempo, fíltrese en licor estando aún caliente; puesto a resfriar sobrenada un polvo rojo, el que decantada la disolución, se dulcificará con agua fría, se secará a un calor blando, y se guardará hecho polvos.

Si se añade a la disolución que se ha decantado en el acto de estar hirviendo otro tanto de antimonio, manejándose como se acaba de decir, se sacará nueva porción de Kermes, lo que también sucederá, si se reitera tres o cuatro veces la misma operación”.

Y en cuanto a sus virtudes medicinales, siguiendo las doctrinas médicas de Chaptal, Desbois de Rochefort o de Macquer, opina este autor lo siguiente: “El kermes mineral, o el óxido antimonio sulfurado rojo, es uno de los mayores fundentes y aperitivos, según Desbois de Rochefort, y la experiencia diaria, con especialidad para las materias que oprimen el tejido interlobular del pulmón.
Conviene en muchas afecciones del pecho, y aún hacia el fin de las agudas.

Es muy útil en las pulmonías, no en las que son decididamente inflamatorias, ni en el principio de las que son inflamatorio-pútridas, ni en las que reconocen por causa una materia biliosa y muy acre; pero es útil en las pulmonías catarrales, aún desde los principios”.

Bibliografía


ANÓNIMO (1988): Cartuja. Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana, 11, 1489-1495. Madrid, Espasa-Calpe.

CULLEN, G. (1796): Tratado de materia médica del doctor Guillermo … traducido al francés de la única edición inglesa original, publicada por el autor en Edimburgo en 1789 por Mr. Bosquillon; y de éste al castellano, acomodado a nuestros naturales, ilustrado con notas … por el doctor Bartolomé Piñera Siles …, 4, 212-214. Madrid.

José María de Jaime Lorén
Universidad Cardenal Herrera-CEU (Moncada, Valencia)
(Julio, 2010)

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