EMPLASTO CONFORTATIVO, EMPLASTO CONTRA LA TIÑA, POLVOS SOLUTIVOS DE VIGO

JUAN DE VIGO (1460-1520)
José María de Jaime Lorén (2010)


Datos biográficos
Cirujano italiano que durante el sitio que sufrió la plaza de Saluzzo entre 1485 y 1486, se distinguió por los grandes servicios sanitarios que prestó. En 1495 se trasladó a Savona donde supo captarse el aprecio del cardenal de la Rovere, que fue más tarde papa con el nombre de Julio II, y quien le nombró su médico.

Ideó varios emplastos de mercurio y de ranas que pasaron a las farmacopeas, se hicieron clásicos y duraron hasta el siglo XIX. Fue también famoso por ser firme partidario de emplear el aceite hirviendo para tratar las heridas provocadas por armas de fuego, al considerar este hecho como una especie de envenenamiento. Hubo que esperar hasta la llegada de otro cirujano, en este caso francés, Ambrosio Paré, que demostró que el aceite hirviendo únicamente empeoraba las heridas producidas por los arcabuzados.

Su obra más importante es “Practica in arte chirurgica copiosa continens novel libros” (Roma, 1514), de la que se hicieron numerosas ediciones y traducciones. En castellano se publicó con el título de “Libro o Práctica en cirugía”, con ediciones en Valencia (1537), Toledo (1548) y Zaragoza (1581).

Emplasto confortativo de Vigo
El quinto de los nueve libros de cirugía de Juan de Vigo contiene un “Tratado de la enfermedad venérea”, en el que se cita un ungüento mercurial para aplicarlo en forma de fricciones, cuyo principal ingrediente es el óxido rojo de mercurio que actúa como escarótido contra las úlceras venéreas. También un emplasto de ranas que llevará su nombre, al que posteriormente se introducirán una serie de modificaciones hasta convertirlo en el emplasto mercurial.

Remedio secreto citado en el “Tractat de Medicina” que se halla en el manuscrito número 9 de la Biblioteca Universitaria de Barcelona, fechado el 19 de febrero de 1780, que fue estudiado por Juan Esteva y Estilita Espinosa. Aparece descrito en los términos siguientes: “Entra los medians es el serat que Joan de Vigo anomena de la sua invesio, para restaurar las fracturas de osos, ÿ confortar lo poro sercoÿdes, la resepta la trobaran a las concordias”.

En la séptima edición de la “Farmacopea Española”, figura el “Emplasto de Vigo con mercurio”, que se prepara con los productos siguientes:

  •  Esencia de espliego, 3 gr.
  •  Polvos de azufre, 6 gr.
  •  Polvos de bedelio, 10 gr.
  •  Polvos de gomorresina amoniaco, 10 gr.
  •  Polvos de incienso, 10 gr.
  •  Polvos de mirra, 10 gr.
  •  Cera amarilla, 30 gr.
  •  Colofonia, 30 gr.
  •  Trementina de pino, 30 gr
  •  Estoraque líquido, 90 gr.
  •  Mercurio, 180 gr.
  •  Emplasto de plomo simple, 625 gr.

Se extingue con la trementina, el estoraque y la esencia por trituración en un mortero de hierro o piedra ligeramente calentado. Por otra parte, se funde el emplasto con la cera y la colofonia, se añaden los polvos que se habían mezclado con anterioridad y se deja la masa que se enfríe, agitándola sin interrupción. Cuando ésta ha adquirido consistencia blanda, se le agrega la mezcla mercurial, se continúa removiendo todo sin descanso para que se interponga bien, y se hacen del producto magdaleones, que se envuelven en papel parafinado. Cada 30 gr. contienen aproximadamente 5 de mercurio. Es astringente y resolutivo.

Emplasto contra la tiña de Vigo
Citado por Ambrosio Parés, su composición y elaboración es como sigue: “Se toma eléboro negro y blanco, oropimiente, litarigirio de oro, cal viva, vitriolo, alumbre, agallas, sebo y cenizas pasadas por un tamiz, de cada cosa media onza; azogue apagado en un poco de trementina y enxundia de gallina tres onzas; cardenillo dos dracmas: pulverícese lo pulverizable, y tómese zumo de borraja, de escabiosa y de fumaria, cinco onzas de cada cosa; otras cinco onzas de vinagre y una libra de aceyte viejo: hágase cocer hasta que se consuman los xugos, y al último de la cocción se echarán los polvos, añadiendo media onza de pez líquida y la cera necesaria para dar consistencia al ungüento”.

Polvos solutivos de Vigo
Aparecen mencionados en su “Libro de práctica de cirugía” como de invención propia, si bien fueron ya descritos por Nicolás Massa en su obra “De morbo napolitano” de 1534. Al parecer se elaboraba a partir de azogue que se disolvía en agua fuerte, la cual se obtenía por destilación a partir de caparrosa, alumbre y salitre. De todas formas, el secreto que siempre rodeó a este remedio, hizo que muchos los compusieran de forma inadecuada, perdiendo así eficacia. Veamos como describe el autor que debe ser su preparación: “Toma agua fuerte con la qual se aparta el oro de la plata li.j.&, azogue li.&, sea todo puesto en un vaso de vidrio buen cubierto salvo el agujero del alambique, el qual entre otro vaso y sea todo bien tapado que no salga el azeyte y después ponlo al fuego primeramente blando, después sucessivamente aumenta el fuego hasta que la agua del todo sea distillada en otro vaso. Después rompe el vaso en que está el azogue quemado dicho por los alquimistas precipitado y muélele bien sobre una piedra de mármol y pon el tal polvo en el vaso con otra tanta agua fuerte y sea hecho del modo primero y después vuelve a romper el otro vaso y pon el azogue quemado sobre una piedra de mármol y haz polvo el qual pon en una cazuela al fuego harto rezio y con un palo menéalo bien por una hora y media y de este modo házese muy bueno y es señal del perfecto cozimiento quando tiene color de minio ques zarcô y algo mas claro”.

Como vemos, se trata de una destilación reiterada de mercurio con agua fuerte a fuego en grado creciente, siguiendo un claro procedimiento alquímico. En realidad, Vigo está produciendo lo que los alquimistas llamaban “el rojo”, una variedad del mercurio sublimado obtenida gracias al ácido clorhídrico que componía el agua fuerte.

En la traducción que hace el médico valenciano Miguel Juan Pascual de la obra quirúrgica de Juan de Vigo, señala que gracias a sus polvos solutivos de Vigo, el cirujano de Julio II “ha ganado muchos dineros y mucha honra”, añadiendo que “este polvo tiene la corona entre las medizinas que comen la mala carne y por esto digo que es secreto de los secretos corrosivos”.

Como los demás medicamentos solutivos o resolutivos, tratan de expulsar del organismo los humores responsables del tumor contra el que se aplican. El médico valenciano Juan Calvo explica en su “Antidotario” que usaban los Polvos solutivos de Juan de Vigo en las úlceras de muslos, piernas y pies cuanto tengan “alguna carne cancerosa”, en cuyo caso se deberían aplicar mezclados con “alumbre quemado” para aprovechar la virtud cicatrizante de éste.

Bibliografía

BALLANO, A. (1807): Diccionario de medicina y cirugía o Biblioteca manual médico-quirúrgica, 7, 223. Madrid.

CALVO, J. (1657): Primera y segunda parte de la cirugía universal, y particular del cuerpo humano, que de las cosas naturales, no naturales y preternaturales… Y del antidotario en el qual de trata de la facultad de todos los medicamentos según Galeno. Madrid.

ESTEVA DE SAGRERA, J.; ESPINOSA RAMOS, E. (1977): El “Tractat de Medicina”, Ms 9 de la B.U.B. Boletín de la Sociedad Española de Historia de la Farmacia, 112, 167-186.

LÓPEZ PÉREZ, M. (2010): De alchimia in medicina.

VIGO, J. DE (1537): Libro de práctica en Cirugía. Valencia, fols. 241 242.

José María de Jaime Lorén
Universidad Cardenal Herrera-CEU (Moncada, Valencia)
(Julio, 2010)

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