EMPLASTO DE VIDÓS

JUAN DE VIDÓS Y MIRÓ (1645-1710)
José María de Jaime Lorén (2010)


Datos biográficos
A nuestro amigo Vicente Martínez Tejero debemos el interesante análisis biográfico que reproducimos a continuación. Bachiller en filosofía por la Universidad de Zaragoza y beneficiado de la parroquia de San Pablo de la misma ciudad, amparado por un Breve Apostólico del papa que lo facultaba para ejercer la medicina y la cirugía entre los pobres, practicó el arte de curar desde 1669.

A la vista de los numerosos éxitos cosechados con sus remedios, el permiso fue confirmado por el Justicia de Aragón y la Diputación del Reino cuando la fama de aquéllos y la presión de algunos profesionales de la medicina habían obligado al Colegio de Médicos y Cirujanos de Zaragoza a entablar un largo pleito, resuelto al final favorablemente para Juan de Vidós. A propósito de su polémica con el médico Felipe de Borbón, publicó un “Manifiesto apológico” en el que solicitaba ayuda para imprimir el voluminoso manuscrito, donde exponía los fundamentos teóricos de sus curaciones y una extensa recopilación de los medicamentos utilizados.

La Diputación subvencionó la edición y el rey Carlos II intervino en 1690 para la acelerar la impresión.

En 1691, con prólogo del célebre catedrático Lucas Casalete, apareció en Zaragoza el libro español de medicina que más ediciones alcanzaría en su época, sobre las diez. El largo título del mismo constituía el resumen de su contenido: “Medicina y cirugía racional y espagírica sin obra manual de fuego y hierro, purificada con el de la caridad en el crisol de la razón y experiencia para alivio de los pobres enfermos, con su antidotario de raíces, hierbas, flores, semillas, frutos, maderas, aguas vinos, etc., medicinales que usa la medicina racional y espagírica y la farmacopea”.

En conjunto propugnaba una terapéutica marcadamente natural. Las curaciones, expuestas a modo de breves historias clínicas, evidencian que sus pacientes pertenecían a todas las capas sociales. Desde la primera edición afirmaba que los remedios descritos no habían salido de su inteligencia sino de sus maestros, de muchos autores y de algunos manuscritos. Las ideas reflejadas respecto a la sangría o los medicamentos químicos, procedentes en gran medida de sus relaciones con los doctores Bustos de Olmedilla y Casalete, lo sitúan entre los sanitarios zaragozanos partidarios de la renovación terapéutica que se inició a finales del siglo XVII.

En 1720 se imprimió como obra póstuma la segunda parte del libro que ya no alcanzó, a pesar de su mejor elaboración, el éxito de la primera. Frente al atraso de la cultura médica del momento, ejerció un curanderismo progresista de aceptables resultados prácticos, y basado en conocimientos teóricos de la ciencia de curar.

Desde el punto de vista quirúrgico, la primera parte de la obra de Juan de Vidós fue utilizada en distintos hospitales españoles como el de Barcelona, hasta que tras la guerra de Sucesión entraron en España técnicas nuevas que producirán un cambio profundo en la cirugía española del siglo XVIII.

Emplasto de Vidós
Para confeccionar el Emplasto de Paracelso, se recomendaba lo siguiente en uno de los textos recopilados por Augusto Jurado:
“EMPLASTO DE VIDÓS. Hácese otro emplasto negro, que llaman comúnmente de Vidós, que se compone con partes iguales de albayalde y aceite, cociéndolos hasta la consistencia de emplasto, y que haya adquirido un color negro, entonces se hace magdaleones, y se guarda para el uso.

Virtudes: Algunos le añaden también vinagre, para que se una más aprisa el albayalde con el aceite. Su virtud es desecar, deterger o limpiar las úlceras antiguas; diferenciase muy poco del antecedente, pues el litargirio, albayalde y minio, son cales del plomo, que lo mismo es echar uno que otro.

Otros le llaman con el nombre de Emplasto de Cerusa usta, para diferenciarlos del otro, esta es una operación excusada en las boticas, teniendo el triapharmaco negro de Galeno en particular, si se hiciese el siguiente Emplasto de Paracelso”.

En la obra de Alejandro del Barco sobre restos romanos en España, se cita de pasada el emplasto de Vidós en estos términos: “… lección, que tenía prevenida, fundado en una Medalla del Padre Maestro Florez, con que había hecho el parche del emplasto de Vidós que me dice Vmd. Para engeminar a Osuna …”

Bibliografía

ANÓNIMO (1988): Vidós y Miró (Juan de). Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, 68, 784. Madrid, Espasa-Calpe.

GÓMEZ URIEL, M. (1884): Bibliotecas antigua y nueva de escritores aragoneses de Latassa, aumentadas y refundidas en forma de diccionario bibliográfico-biográfico de escritores aragoneses, 3, 356-357. Zaragoza.

JURADO, A. (2005): Aceite de oliva todo mal quita (desde la antigüedad hasta hoy). Textos recopilados por …, 187. Winner Ediciones, 314 p.

MARTÍNEZ TEJERO, V. (1982): Vidós Miró, Juan. Gran Enciclopedia Aragonesa, 12, 2224. Zaragoza, Unali

José María de Jaime Lorén
Universidad Cardenal Herrera-CEU (Moncada, Valencia)
(Julio, 2010)

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