BÁLSAMO SAMARITANO

PARÁBOLA DEL BUEN SAMARITANO (Evangelio de San Lucas X, 25-37)
José María de Jaime Lorén (2010)


Datos biográficos
Parábola que pronunció Jesucristo ante la consulta de un doctor de la Ley judío que quería saber qué era necesario para alcanzar la vida eterna. Tras contestarle que deberá amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo, el doctor quiso saber qué entendía por el prójimo.

Tomando de nuevo la palabra Jesús, le dijo: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y dio en manos de unos ladrones, los cuales le despojaron de cuanto llevaba, y después de haberle herido le dejaron medio muerto y se fueron. Sucedió, pues, que pasó por allí un sacerdote, y, al verle, pasó de largo: asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar y viéndole, pasó también de largo. Mas un samaritano que iba por su camino, se llegó hasta cerca de él, y al verle se movió a compasión, y, acercándose, le vendó las heridas, echando en ellas aceite y vino, y poniéndole sobre su acémila lo llevó a una venta y tuvo cuidado de él; y al día siguiente sacó dos denarios y los dio al mesonero, diciendo: Cuídamelo, y cuanto gastares de más, yo te lo daré a mi regreso. ¿Cuál de estos tres (preguntó Jesús al doctor) te parece que fue el prójimo de aquel que cayó en manos de los ladrones? Aquel (respondió el doctor) que usó con el de misericordia. Ve, pues (repuso Jesús), y haz tu lo mismo”.

Se trata de una de las parábolas más conmovedoras del Evangelio, con la circunstancia del odio irreconciliable de los judíos con los samaritanos.

Bálsamo samaritano
Es sin duda uno de los bálsamos más famosos de la historia de la farmacia. Su composición es similar al remedio empleado por el samaritano de la parábola, una mezcla de aceite y de vino. Según la 7ª edición de la Farmacopea Española el bálsamo samaritano se prepara de la forma siguiente:

  •  Aceite de oliva, 500 gr.
  •  Vino tinto, 500 gr.
  •  Sumidades de romero, nº 50

Se expone la mezcla de estas tres sustancias a fuego lento sin dejar de agitar hasta que desaparezca todo rastro de humedad. Se cuela, se exprime y se filtra el producto resultante que pesará aproximadamente 500 gr.

Con anterioridad, la “Farmacología quirúrgica” de Plenck, daba la siguiente información sobre dicha fórmula:
“BÁLSAMO SAMARITANO”
R. Aceite bueno de olivas y vino blanco, partes iguales. Juntos se ponen en un puchero o cazuela vidriada a cocer a un fuego suave, hasta que esté evaporado el vino. Usos: este bálsamo es bueno para mundificar y curar las heridas y úlceras. Es un buen vulnerario, y eficaz para toda especie de herida, y con especialidad las de partes tendinosas y aponeuróticas”.

En 1820, el boticario de cámara Gregorio Bañares dedicó íntegramente una monografía al Bálsamo Samaritano, en la que se describe la parábola del Buen Samaritano, de la que entresacamos los siguientes párrafos de interés: “Antes de hablar del incomparable Bálsamo Samaritano; me parece oportuno manifestar a mi amado público los motivos que he tenido para emprender este nuevo trabajo, que aunque pequeño, debe redundar en beneficio suyo, como todos los que hasta ahora he publicado.

La multitud de bálsamos que se usan en el día con los nombres de Izquierdo, Malats y otros; la novedad que ha ocasionado su publicación y venta en España, Francia y otros reinos; el precio excesivo a que se vende y lo mucho que se ha escrito en los periódicos sobre sus virtudes sin crítica ni conocimiento; es lo que me mueve a manifestar por principios las verdaderas propiedades que tienen dichos bálsamos, particularmente el Samaritano, que es el bálsamo por excelencia.

De este pasaje se infiere que el aceite y el vino eran conocidos en aquel tiempo, como un específico para la curación de las heridas. A no ser así, carecería de moralidad la parábola, en que nuestro divino Salvador y Maestro se propuso enseñarnos, que sólo merece el nombre de prójimo el que hacía bien a sus semejantes.

Para hacer más palpable esta verdad, lo simbolizó en el doctor de la ley yen el levita, que ningún auxilio prestaron al herido; y en un samaritano, a cuya secta miraban ellos con horror, que movido de misericordia, le vendó las heridas, y le echó sobre ellas aceite y vino. Puede inferirse también que el herido consiguió su curación; porque así se supone en la parábola, en que atendida la sabiduría infinita del que la dictó, no puede menos de ser muy verosímil, y consta además por los sagrados expositores que era este un medicamento muy eficaz, y tan generalmente apreciado, que los viajeros lo llevaban de prevención para servirse de él en los casos necesarios. Diéronle posteriormente el nombre de Bálsamo Samaritano, sin duda por este pasaje del Evangelio, y no porque el Samaritano fuese su inventor: del mismo modo que se llama bálsamo de Malats, Izquierdo, etc., a otras composiciones que corren con sus nombres sin ser inventores de ellos. En todos entra como base principal el aceite de olivas, y por lo mismo, para graduar su verdadero mérito, es indispensable tener un conocimiento exacto de esta singular sustancia”.

Y sigue Gregorio Bañares insistiendo sobre el bálsamo de Malats “que es ya el remedio predilecto y de moda, el asunto de las conversaciones de Madrid y de toda España; y aún ha dado ocupación a los periodistas de todas partes”.

Censura el secretismo de su composición aunque, aventura, no difiere en gran parte del de Izquierdo, y continúa: “Dirá Vmd. acaso, Señor yo lo he perfeccionado, añadiéndolo achicorias o berenjenas; sea cierto, pero lo positivo es que si Vmd. hace esto, el aceite sale virgen de los ataques de las nuevas yerbas que Vmd. le añade, sin que en nada le hayan disfrazado; cuya operación la ha podido Vmd. hacer a poca costa, y sin que lo hubiera conocida la madre que lo parió; pero no le vino entonces a la imaginación que podría variar algunos caracteres físicos sin influir en lo esencial;por cuya razón no discrepan en nada los caracteres físicos y químicos de uno y otro.

Si el aceite que Vmd. emplea para su bálsamo disolviera o se combinara con algunos principios inmediatos de las plantas, adquiriría algunas propiedades químicas nuevas, y perdería alguna de las físicas; es así que el aceite conserva sus caracteres físicos, sin variar los químicos; luego el aceite no ha extraído ningún principio, o en tan corta cantidad que equivale a cero; luego la virtud del bálsamo consiste en el aceite y no en las yerbas.

En prueba de esto, emplee el Señor Malats las yerbas que quiera, úselas en cocimiento, en infusión con aguardiente, cataplasma, etc., observe los resultados, y verá que no corresponden: por el contrario, emplee el aceite sólo, y verá comprobadas sus virtudes. Este es el medio de acertar, si se quiere ser útil a sus semejantes.

El señor Malats e Izquierdo habrán visto infinitas curaciones con su bálsamo; pero ninguna ha llegado a las que ha producido el Bálsamo Samaritano”.

Bibliografía

BAÑARES, G. (1820): Memoria científica sobre la naturaleza, usos y virtudes extraordinarias del bálsamo samaritano o aceite común; del de Malats, Izquierdo y otros semejantes. Madrid.

FARMACOPEA ESPAÑOLA (1905) 7ª edición. Madrid, 698 p.

JURADO, A. (2005): Aceite de oliva todo mal quita (desde la antigüedad hasta hoy). Madrid, 223 p.

PLENCK, J.J. ( 1819): Farmacología quirúrgica o ciencia de medicamentos externos e internos para curar las enfermedades de cirugía. Con un trato de farmacia relativo a la preparación y composición de los medicamentos. 3ª edición. Madrid

José María de Jaime Lorén
Universidad Cardenal Herrera-CEU (Moncada, Valencia)
(Agosto, 2010)

Descargar Epónimo Científico El Buen Samaritano