BÁLSAMO DE ARCEO

FRANCISCO DE ARCEO (1494-1575)
José María de Jaime Lorén (2010)


Datos biográficos
Médico y cirujano español que ejerció casi toda su vida en Fregenal de la Sierra, de ahí que en sus obras adopte el nombre de médico fregenense, lo que llevó a algunos erró- neamente a darle la naturalidad extremeña, cuando la mayor parte de sus biógrafos lo hacer sevillano.

Francisco Arceo aprendió medicina en Guadalupe y ejerció en Llerena como médico de la Inquisición y del Concejo. Andrés Oyola supone que su origen pudo ser judeoconverso, y acepta que sin duda era un espíritu atrevido. Lo relaciona con la tradición judeoarábiga que defendía, frente a la escolástica, la formación del médico mediante su intervención en operaciones.

Son famosos sus avances en la aplicación de la cirugía, y admirables sus trepanaciones a enfermos a los que consiguió curar la afasia, aunque también inventó aparatos ortopédicos, hizo rinoplastias y su nombre ha quedado asociado al de un bálsamo de efectos antisépticos y cicatrizantes que aún figuraba en 1975 en el Formulario Español de Farmacia Militar.

Su figura ha sido rescatada por la investigación realizada para su tesis doctoral por el profesor Andrés Oyola Fabián, que la presentó marzo de 2010 y la verá publicada en pocos meses por parte de la Biblioteca Montaniana de la Universidad de Huelva.

Gozó Arceo de gran fama profesional toda su vida, lo mismo en España que en Francia o Inglaterra, desde donde llegaban pacientes a su consulta. Era enemigo declarado del uso de suturas y del taponamiento de las heridas, prefiriendo siempre aplicar a las mismas el Bálsamo de Arceo de su invención, que todavía se usaba no hace demasiado tiempo.

Su maestro Arias Montano, que presenció varias intervenciones quirúrgicas llevabas a buen término, admiraba su destreza con el bisturí. Fue uno de los primeros cirujanos en tratar de aminorar los terribles dolores que se producían en las operaciones antes de conocerse la anestesia. Sus contemporáneos le llamaban “el Ambrosio Paré de España”.

Arias Montano era un gran aficionado a los conocimientos médicos, pero no podía ejercer porque era clérigo y Arceo pudo proporcionarle los apuntes básicos sobre los que se construyó su famosa obra. Los enfermos se desplazaban desde muchos sitios de Europa a Llerena para ser examinados por Arceo, sobre todos aquellos afectados por heridas de guerra.

Pero hasta él llegaban enfermos en accidentes laborales, niños tullidos y, en una ocasión, trasladaron hasta su consulta en Llerena a un herido de Cumbres Bajas (Huelva) que había sido herido por una flecha envenenada. Francisco Arceo tenía por costumbre realizar el apunte detallado del proceso de la enfermedad, y nos han llegado casos relatados con nombres y apellidos en lo que constituye una especie de precisa historia clínica.

Pero Andrés Oyola dice que Arceo tenía inclinación a destacar los nombres que estaban relacionados con estamentos nobles, como es el caso de un criado del Marqués de Falces que llegó a ser virrey en México.

Su obra más importante es “De recta vulnerum curandorum ratione” (Amberes, 1574). Este libro tuvo su traducción al inglés en 1588 y al alemán en 1600, a la que siguieron dos traducciones más en 1674 y 1717. Al francés fue traducido en 1667 y también tuvo una edición holandesa.

Sobre las razones de la tardanza en traducir al español la obra, Andrés Oyola dice que el propio autor pidió a Arias Montano que no se llevase a cabo, temeroso de la polémica entre romancistas y latinistas, y el empeño de estos últimos en preservar la ciencia para evitar que accediesen a ella las personas de menos formación. Su famoso libro editado en 1574 tiene tres apartados fundamentales, empezando por el dedicado a la cirugía craneal y de la cara. A continuación vierte su experiencia en la curación de problemas relacionados con el vientre, el pecho, úlceras y sífilis.

Hay que tener en cuenta que, en aquella época, la ciencia médica había declinado notablemente por la práctica que de ella hacían los barberos, mientras que los doctores en medicina tenían a gala no remangarse para mancharse con la sangre de los enfermos. Frente a unos y otros estaba. Arceo que criticaba los métodos tradicionales de intervención médica, mientras preconizaba la preparación cuidadosa de las intervenciones quirúrgicas, la limpieza del proceso y la aplicación de remedios que contribuyesen a la cicatrización de las heridas.

Menos trascendencia tuvo “De febrium curandarum ratione libellus” (Amberes, 1574), debido a su escasa originalidad, pues Arceo, que destacó tanto como cirujano, como médico fue una medianía.

Bálsamo de Arceo
Famoso bálsamo que tenía efectos antisépticos, antibióticos y cicatrizantes y contenía trementina y alcanfor. Francisco Arceo también dejó un interesante inventario de productos farmacéuticos curativos, tanto naturales como elaborados.

También es conocido con el nombre de Ungüento de resina elemi, según la 7ª edición de la “Farmacopea Española” se prepara con grasa de cerdo, resina elemi y trementina de pino, poniendo 125 gr. de cada producto, además de 150 de sebo de carnero. Se licuan todas estas sustancias a fuego suave; se pasa la mezcla fundida por un lienzo y se deja enfriar, agitándola suavemente para que resulte homogénea.

Parecida es la composición que da Gregorio Bañares, sobre la base de sebo añade terebinta, resina de limón y manteca de cerdo, lo que, en su opinión, daría una consistencia más de ungüento que de bálsamo. En cualquier caso, se trató en principio de uno de tantos remedios secretos.

Bibliografía


ANÓNIMO (1986): Arceo (Francisco). Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, 5, 1291-1292. Madrid, Espasa-Calpe.

BAÑARES, G. (1804): Filosofía farmacéutica o Farmacia reducida a sus verdaderos principios …, 2, 73-74. Madrid.

BARRADO, M.: El médico que quería saber. El cirujano fresenense Francisco Arceo (1493-1580). Amigo de Arias Montano, representa al antiguo científico renacentista ávido de conocimientos sobre el cuerpo humano. Visitar Web Hoy Digital Badajoz. Consulta 21 de julio de 2010.

FARMACOPEA OFICIAL ESPAÑOLA (1905) 7ª edición. Madrid, 698 p

LÓPEZ PIÑERO, J.M. (1983): Arceo, Francisco. Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, 1, 64-66. Barcelona-

José María de Jaime Lorén
Universidad Cardenal Herrera-CEU (Moncada, Valencia)
(Julio, 2010)

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