AGUA DE LA VIDA, UNGÜENTO PARA LA SARNA DE ALDERETE

LUÍS DE ALDERETE Y SOTO (S.XVII)
José María de Jaime Lorén (2010)

Datos biográficos
Teólogo, químico y astrólogo, fue regidor perpetuo de Málaga, procurador mayor en la Corte y alguacil mayor de la Inquisición. Seguidor de doctrinas exageradas, intervino en fuertes polémicas científicas, adquiriendo sus teorías gran popularidad. Sin tener título para ello, ejerció la medicina y predicó contra los médicos, los cuales a su vez persiguieron sus obras y su método para curar con agua. Murió a finales del siglo XVII.

Seguramente por su condición de miembro de la Inquisición, pese a la oposición que tuvieron sus ideas y sus obras, éstas no sufrieron persecución alguna del Santo Oficio. Escribió: “Defensa de la astrología y conjeturas por el Apocalipsis de los años en que se extinguirá la secta mahometana y año en que nacerá el ante-cristo y explicación de las profecías de San Vicente Ferrer” (Madrid, 1681), “Discurso del cometa del año 1680” (Madrid, 1681), “Discurso del cometa del año 1681” (Madrid, 1682), “Vehículos y modos de usar el agua de la vida”, “Luz de la medicina y respuestas a las objeciones puestas a la universal”, “La verdad acrisolada con letras divinas y humanas, padres y doctores de la Iglesia” (Valencia, 1682), además de otros textos que quedaron manuscritos como “El Génesis” o “Sobre la Apocalipsis”.

Agua de la Vida de Alderete
Con el nombre de aguas en farmacia se conocen numerosas preparaciones medicamentosas referidas generalmente a disoluciones espirituosas, aromáticas o azucaradas, en general hoy en desuso, pero que antaño gozaron de bastante fama. Propuesta por Luis de Alderete y Soto como medicina universal, en un Memorial dirigido al rey en 1680 en defensa de su Agua de la Vida, señalaba que “esa agua, tomada en debida proporción, y en vehículo apropiado al achaque, en tres o cuatro horas libra al niño, y al grande del efecto, y daño que padece, sana las viruelas, la epilepsia…” De esta forma se transmitió al pueblo la idea de considerarla como remedio único e insustituible de todas las dolencias, al ser predicadas sus virtudes a menudo por médicos indoctos o personas ajenas a la Facultad, pero también por científicos progresistas como los iatroquímicos.

En 1688 su prestigio y fama se había extendido por toda España, lo que motivó la intervención del Protomedicato que en 1681 promulgó un Auto prohibiendo el Agua de la Vida de Alderete, conminándole a que explicara su composición y elaboración ante los doctores. En 1682 realizó Alderete la defensa teórica de su fórmula, que había sido prohibida un año antes por considerarla peligrosa para la salud, pero, eso si, preservando el secreto de sus ingredientes y fabricación. Objeto como vemos de fuertes controversias, el Agua de la Vida de Alderete, al decir de Amigo Bertrán y otros exégetas, se usaba con éxito para todas las dolencias, pues “poniéndose de parte de la Naturaleza y ayudándola poderosamente, castigaba y ahuyentaba muchas enfermedades”.

Combatida por Félix Palacios y por Diego de Zapata, su desconocida composición se asociaba al kermes y al maná, aunque en sus escritos Alderete habla con frecuencia de “cocer el Ayre, coger los rayos del Sol Humicum Aereum calitate mixtum … y en el Memorial repite las mismas vozes; y también habla de una cosa, que de día se llama Agua y de noche Rocío, y finalmente llega a pronunciar el nombre Manná. Pero si se reflexiona en su modo de discurrir sobre la Materia seminal, que nada en el vientre del Ayre, y que evidentemente se apoya en las Flores; se puede también pensar, si es que acaso se valía para su destilado de la Miel de Avejas?. Esto más, quando en su Papel intitulado Luz de la Medicina, él mismo confiessa que a falta de su Medicina universal o Agua de la Vida, se servía, con utilidad, de la Miel rosada de heridas, mezclada con el Espíritu de Vino”.

Sobre la forma en que ejecutaba “Cocer el Ayre, coger los rayos del Sol”, el mismo Amigo Bertran añade “Yo he hablado con persona que oyó dezir a una parienta o criada antigua del mismo Alderete, que éste recogía los rayos del Sol en unos vidrios que tenía colocados con cierto arte en una torre de su casa, en donde no permitía la entrada a persona alguna”. Para dar mayor consistencia a estos argumentos, recoge una experiencia parecida de Digb y, sobre todo, el experimento de Benjamín Franklin quien “ha descubierto el modo y manera de evacuar el fuego del Cielo, de derretir los rayos, y de desleírlos en imperceptibles gotas … disipar los rayos y enervar la Nube tempestuosa, evacuándole por medio del Arambre o Vara eletrizada, la materia ígnea, es cosa que pasma; y da fundamento para creer que la industria humana tiene una jurisdicción más dilatada de lo que se piensa comúnmente”.

Ungüento para la sarna de Alderete
Aparece en algunos textos que indican su uso ya a fines de siglo XVI, para la sarna y otros pruritos atribuidos a humores viciosos. En la “Farmacología quirúrgica” de Plenck traducida por el médico Antonio Lavedán, se da la siguiente composición:

“UNGÜENTO DE ALDERETE PARA LA SARNA·.

  •  Manteca de vacas, dos onzas
  •  Trementina, una onza
  •  Albayalde, onza y media
  •  Alumbre quemado, una dracma
  •  Sublimado corrosivo, dos escrúpulos y medio
  •  Yemas de huevo, n. 1
  •  Zumo de limón, una onza

Primero a fuego suave se derrite la manteca y la trementina; después se pone en un almirez caliente, y se añade al albayalde hecho polvos muy finos, mezclándolo bien; y estándolo se hecha el sublimado y la piedra de alumbre, reducido todo a polvos sutiles; después se le añade el zumo de limón y la yema de huevo; estando todo bien mezclado se puede añadir una onza de aceite rosado para que quede en consistencia más blanda.

Usos: Se tiene por específico para curar la sarna untando las partes en donde hay granos, y muchas veces la suele curar con cuatro o cinco untadas”.

Bibliografía

ALDERETE Y SOTO, L. (1979): Papeles sobre el agua de la vida y el fin del mundo. Ed. J.M. Vallés. Madrid, Editora Nacional, 455 p.

AMIGO Y BERTRAN, L. (1682): Apología en defensa de la medicina substancial y universal del Agua de la Vida, en que se haze examen y juizio de los Papeles que en orden a ella se han publicado por Don Luis de Aldarete y Soto, y el Doct. Don Juan Guerrero. Zaragoza.

ANÓNIMO (1988): Alderete y Soto (Luis de). Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, 4, 352. Madrid, Espasa-Calpe.

GARCÉS MOLINA, E. (2002): Alderete y Soto, Luis de. Diccionario de escritores de Málaga y su provincia, 46-47. Madrid, Castalia.

LÓPEZ PIÑERO, J.M. (1983): Aldrete y Soto, Luis. Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, 1, 40- 41. Barcelona.

PLENCK, J.J. (1819): Farmacología quirúrgica o ciencia de medicamentos externos o internos para curar enfermedades de cirugía, con un tratado de farmacia relativo a la preparación y composición de los medicamentos, 46. Madrid.

José María de Jaime Lorén
Universidad Cardenal Herrera-CEU (Moncada, Valencia)
(Julio, 2010)

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