AGUA, LICOR DE SAN NICOLÁS DE BARI

SAN NICOLÁS DE BARI O DE MYRA (S.III)
José María de Jaime Lorén (2010)


Datos biográficos
A pesar de la oscuridad que rodea su historia, parece claro que nació en Asia Menor y que poco después de un viaje a Egipto y Palestina fue elegido obispo de Myra. Cuando las persecuciones de Diocleciano sufrió pena de cárcel, hasta que subió al trono el emperador Constantino.

Se trata de uno de los santos más populares de la iglesia, sobre todo por la leyenda piadosa vigente en algunos países que lo hacen proveedor de juguetes a los niños en vísperas de Navidad, bajo el nombre de Santa Claus. Recibe también el sobrenombre de Bari, por haber sido trasladadas allí sus cenizas en 1087.

Agua de San Nicolás de Bari
Algunos grabados muestran a San Nicolás realizando curaciones prodigiosas con enfermos graves, por lo que su fama de sanador llevaría sin duda a dar su nombre a algunos remedios secretos. Es el caso de este agua de San Nicolás de Bari que, desgraciadamente, será más conocida durante el siglo XVII por los envenenamientos que se hicieron utilizándola como vehículo en Italia durante esa época.

Efectivamente, utilizada ampliamente como cosmético y como veneno por Tofana de Adamo, en España el término italianizado llegó a usarse como sinónimo de envenenado.

Uno de los más sonados envenenamientos tuvo como protagonista a la marquesa de Brinvilliers, que no dudó en usar el agua de San Nicolás para adicionar en la misma diversos venenos que acabaron con la vida de su padre, que se oponía a sus devaneos sentimentales. Este hecho fue novelado nada menos que por Alejandro Dumas, padre, en “La marquesa de Brinvilliers”.

Todo ello motivará desde entonces en muchos países, un endurecimiento legislativo que establecía la necesidad de cumplir una serie de requisitos para la entrega de medicamentos o venenos por parte de los boticarios.

Licor de San Nicolás de Bari
San Nicolás de Bari fue enterrado en la iglesia del monasterio en un sepulcro de mármol, y desde el principio salió del sepulcro una especie de licor o aceite milagroso que curaba todo tipo de enfermedades.

En la obra dedicada a “Revelaciones de San Brígida de Suecia”, el capítulo 65 está dedicado a relatos sobre recuperación de almas, donde se narra la aparición de San Nicolás de Bari a la santa en la forma que sigue: “Visitando Santa Brígida las reliquias de San Nicolás de Bari en su sepulcro, comenzó a pensar sobre aquel licor de aceite que salía del cuerpo del Santo, y arrebatada su alma en éxtasis, vio entonces a una persona ungida con aceite y despidiendo suma fragancia, la cual le dijo: Yo soy Nicolás, obispo, que me aparezco a ti en la misma forma que tenía
con mi alma mientras vivía, pues todos mis miembros estaban tan dispuestos y flexibles para el servicio de Dios, como una cosa muy suavizada, que está flexible según lo necesitaba su dueño; y por tanto siempre residía en mi alma un gozo de alabanza, en mis labios la predicación de la divina palabra, y en mis obras la paciencia, toda a causa de las virtudes de la humildad y castidad, que principalmente amé. Mas ahora en la tierra los huesos de muchos están secos del jugo divino, producen un sonido de vanidad, crujen con el mutuo choque, y son inútiles para dar fruto de justicia, y abominables a la vista de Dios.

Pero has de saber, que como la rosa da olor y la uva dulzura, así Dios ha dado a mi cuerpo la singular bendición de que mane aceite; pues el Señor no solamente honra en los cielos a sus escogidos, sino que a veces también los alegra y exalta en la tierra, para que muchos queden edificados y participen de la gracia que se les concede”.

Obra dedicada a San Nicolás de Bari en la que se citan los milagros producidos por el aceite o agua de su nombre En la obra de Ceferino Clavero de 1648 se insiste que para que el aceite o maná de San Nicolás tenga virtudes medicinales, debe administrarse a personas en estado de “gracia, con dolor de sus culpas y pecados, y arrepentimiento dellas”. Cuentan de sus virtudes medicinales que en el siglo XVII el P. Roque González devolvió la salud a numerosos indígenas en Yaguapoa a quienes aplicaba este Licor de San Nicolás.

Bibliografía

AGUILAR, C. (2010): Revelaciones de Santa Brígida. Sobre como la Virgen libra almas. Visitar Web Verdades Cristianas. Consulta 30 de julio de 2010.

CASTELLANOS DE ZUBIRÍA, S. (2009): Mujeres perversas de la historia. 384 p.

CLAVERO DE FALCES Y CARROZ, C. (1648): San Nicolás el Magno, arzobispo de Mira y patrón de la ciudad de Bari, en la provincia de la Pulla, Reyno de Nápoles …,585-587. Valencia

José María de Jaime Lorén
Universidad Cardenal Herrera-CEU (Moncada, Valencia)
(Agosto, 2010)

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