VINO DEL DOCTOR BUCHAN

WILLIAM BUCHAN (1729-1805)
José María de Jaime Lorén (2010)

Datos biográficos
Estudió Medicina en Edimburgo y ejerció la profesión en distintos lugares, para establecerse finalmente en Londres en 1778. Es famoso por su tratado sobre medicina doméstica “Domestic Medicine” (1769), traducido a diversas lenguas europeas y que en vida de su autor alcanzó una veintena de ediciones. También publicó “Deberes de una madre” o “The mother’s duties” (1800).

El libro “Domestic Medicine”, de William Buchan, fue publicado en inglés en Edimburgo en 1769, alcanzó gran popularidad y fue seguido de numerosas ediciones, reimpresiones y ediciones piratas en Gran Bretaña.

Además de las versiones castellanas, fue también traducido al francés, portugués, italiano, alemán, ruso y sueco. Los motivos que indujeron al autor a escribir la obra, según expone en la introducción, se basan en las siguientes consideraciones: “La creciente libertad para investigar y averiguar ha determinado que muchos caballeros interesados en instruirse accedan al conocimiento de temas de religión, leyes, filosofía, historia natural y agricultura, que abren nuevas perspectivas, destruyen la superstición, enseñan a discurrir y proporcionan entretención.

En cambio, los adelantos científicos de la medicina son estudiados por un escaso número de gentes que viven de ella como un ramo de comercio. Con celo engañoso han procurado disfrazar y ocultar el arte médico escribiendo textos en lengua muerta y adoptando en sus recetas términos Ininteligibles para los profanos.

La apariencia de misterio en la conducta de los médicos no solo hace sospechoso su arte, sino que establece los fundamentos del charlatanismo, que es la mayor desgracia de la medicina; porque no pueden darse dos caracteres más opuestos que el del médico racional y el del charlatán. El camino más seguro para destruir el charlatanismo en cualquier arte o ciencia es propagar el conocimiento de ella en el género humano”.

El autor explica que no pretende que todos los hombres sean médicos; intenta que las personas sensatas e instruidas sepan los principios generales de la medicina. Esto los estimulará a pedir razón de su conducta a los hombres a quienes se fía el tesoro de la salud, aún reconociendo que algunos médicos son dignos de toda confianza.

Por otra parte, las observaciones unidas de todos los que componen la parte ingeniosa y sensible del género humano harían más en pocos años en beneficio de la medicina que los médicos solos en muchos años, dado que muy pocos de los descubrimientos apreciables que ha habido en la medicina se deben a los médicos.

Finalmente, la introducción de la obra sintetiza de esta manera sus objetivos: “Estimular los intentos laudables de las personas humanas y benéficas para con los enfermos, desarraigar las preocupaciones dañosas y perjudiciales, preservar a los ignorantes y crédulos de los engaños y ardides de impostores, y enseñar a los hombres lo que está en su mano para la preservación y cura de las enfermedades, son los verdaderos objetos dignos de la atención de un médico. Estas han sido las principales ideas que han movido a escribir y publicar esta obra de la Medicina Doméstica”.

El libro, de formato pequeño (16,5 x 10 cm.) y 560 páginas de extensión en la 7ª edición castellana, está dividido en 54 capítulos, que tratan de normas higiénicas y de las enfermedades de los distintos órganos y sistemas, con capítulos separados dedicados a enfermedades de los niños y de la mujer.

Al final, un apéndice contiene: “Una lista de las medicinas simples y compuestas que son necesarias para el uso de un particular. El método de preparar y componer los remedios que se encargan en la primera parte del libro, con el aumento de otros de igual naturaleza.

Observaciones sobre la dosis, uso y modo de aplicarlos en las diferentes preparaciones”. El libro “Domestic Medicine” fue la primera obra de divulgación del tipo “información médica para el hogar”: su éxito se comprueba por los 80.000 ejemplares que sumaron las distintas ediciones durante la vida del autor.

Vino del doctor Buchan
Los vinos medicinales o enolitos son tinturas vinosas que se preparan utilizando vino puro como disolvente. El vino debe ser siempre de buena calidad, tintos para la obtención de tinturas con materias astringentes o tánicas, y blancos con sustancias que pueden precipitar con el tanino.

Los materiales a extraer suelen ser vegetales finamente divididos y bien secos, y la técnica empleada puede ser solución, maceración o lixiviación. Los vinos medicinales suelen ser fácilmente alterables, por lo que conviene conservarlos en frascos bien tapados.

No tenemos ninguna otra referencia concreta del remedio conocido como Vino de Buchan, por eso traemos aquí la opinión que este mismo autor expresa en su “Medicina doméstica” al ocuparse de los vinos. Es la siguiente:

“VINOS”
Los efectos del vino son realzar el pulso, promover la transpiración, calentar el temperamento, y exaltar los espíritus: los vinos tintos además de estas propiedades tienen una cualidad astringente, por la cual fortalecen el tono del estómago y de los intestinos, y por esto son útiles para corregir las secreciones inmoderadas.

Los vinos de ácido sutil tienen diferente propiedad, porque pasan con libertad por todos los emunctorios, y lacia el vientre: los efectos de los vinos que tienen mucho cuerpo, son más durables que los de los más sutiles.

Todos los vinos dulces contienen una sustancia glutinosa, y no pasan con libertad, por eso calientan el cuerpo más que igual cantidad de otro, aunque tenga tanto espíritu como él. De las evidentes cualidades del vino, resulta que es una excelente medicina cordial: y ciertamente, a decir verdad, es digno de la preferencia sobre todos los demás cordiales.

El vino no sólo se usa por remedio, sino como menstruo para extraer las virtudes de otras sustancias medicinales, para lo cual no es mal adaptado por ser un compuesto de agua, espíritu inflamable y ácido, por cuya razón es capaz de obrar sobre las sustancias vegetales y animales, y de disolver algunos cuerpos de la especie metálica, y también de impregnarlos de sus virtudes, como el acero y el antimonio, etc.

VINO ANTIHELMÍNTICO
Tómese media onza de ruibarbo, una de semilla lombricera, muélase y póngase en infusión fría en dos cuartillas de vino tinto de Oporto por unos cuantos días, y cuélese el vino.

Como el estómago de las personas que padecen lombrices está siempre débil, el vino tinto sólo les prueba bien muchas veces; pero causa muchos mejores efectos todavía cuando se junta con ingredientes amargos y purgantes en la forma dicha.

Un vaso de este vino se puede tomar dos o tres veces al día.

VINO DE ANTIMONIO
Tómese media onza de vidrio de antimonio reducido a polvos finos, ochos onzas de vino de Lisboa, digiérase todo sin fuego tres o cuatro días, removiendo siempre la botella, y fíltrese luego el vino por un papel.

La dosis de este varía según el objeto para que se da, como diaforético y alterante, se pueden tomar desde diez hasta cincuenta o sesenta gotas, y en mayor cantidad generalmente es cathártico o causa vómitos.

VINO DE HIPECACUANA
Tómese una onza de ipecacuana en polvo, un cuartillo de vino de Montaña, póngase en infusión tres o cuatro días y fíltrese la tintura.
Este es un vomitivo seguro y prueba sumamente bien a aquellas personas que no pueden tragar los polvos, o que sus estómagos se irritan con ellos. La dosis es de una onza a una y media.

VINO ACERADO
Tómense dos onzas de limaduras de hierro, dos dracmas de canela, igual cantidad de macis, y dos cuartillos de vino del Rhin, póngase en infusión tres o cuatro semanas, agitando con frecuencia la botella, y fíltrese el vino.

En las obstrucciones de las reglas se puede tomar esta preparación del hierro en la dosis de medio vaso dos o tres veces al día. Esta medicina será igualmente buena si se hace con vino de Lisboa, acidulando con media onza de crémor tártaro, o una corta cantidad de espíritu de vitriolo.

Tómese una onza de quina en polvos gruesos, dos dracmas de semilla de cardamomo, y lo mismo de corteza de naranja machacada, póngase a infusión en una botella de vino blanco de Lisboa cinco o seis días, y cuélese luego el vino.

Este no sólo es útil en las laxitudes y debilidad del estómago y los intestinos, sino también tomado a precaución por los que son propensos a fiebres intermitentes, o que habitan en parajes que hay disposición a ellas: igualmente aprovecha para los que se recobran con lentitud de calenturas de toda especie, porque ayuda a la digestión y contribuye a restablecer el tono y vigor de la constitución.
Se puede tomar un vaso dos o tres veces al día”.

Bibliografía

ANÓNIMO (1989): Buchan (Guillermo). Enciclopedia Universal Ilustrada Europea Americana, 9, 1204. Madrid, Espasa-Calpe.

BUCHAN, W. (1795); Domestic Medicine. Digitalización de la segunda edición. Visitar Web American Rebolution. Consultado el 20 de agosto de 2010

BUCHAN, W. (1802): Medicina doméstica, 663-666. Madrid.

DUARTE G., I.; CHUAQUI FARRÚ, C. (2007): Ideas sobre la consunción en un libro de medicina doméstica del siglo XVIII. Ars Medica. Revista de estudios médicohumanísticos, 14, 14, 113-126. Santiago de Chile, Universidad Católica de Chile.

DUNN, P.M. (2000): Dr. William Buchan (1729-1805) and his Domestic Medicine. Archive Diseases Child, Fetal and Neonatal. 83, 71-73.

LAWRENCE, C..J. (1975): William Buchan: Medicine laid open. Medical History, 9, 20-35.

José María de Jaime Lorén
Universidad Cardenal Herrera-CEU (Moncada, Valencia)
(Agosto, 2010)

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