EMPLASTO, UNGÜENTO DE LOS APÓSTOLES

LOS DOCE APÓSTOLES
José María de Jaime Lorén (2010)


Datos biográficos
Se trata sin duda de uno de los datos más seguros de toda la vida de Jesús, el grupo de doce discípulos escogidos que serán siempre conocidos como los “Doce Apóstoles”, que fueron personalmente elegidos por él para que lo acompañaran en su misión de instaurar el Reino de Dios, y para que fueran testigos de sus palabras, de sus hechos y de su resurrección.

El grupo de los Doce Apóstoles aparece ya en el Nuevo Testamento como un grupo estable y fijo. Sus nombres eran según el Evangelio de San Marcos los de Simón, a quien Jesús se lo cambió por Pedro, y Andrés, hijos de Jonás, pescador; Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, también pescador, pero de más elevada condición, y que recibieron el nombre de “hijos del Trueno”; el resto fueron Felipe, Bartolomé, Mateo el Publicano, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, que fue el que lo entregó en la última cena.

Elegidos personalmente por Jesús, probablemente de entre sus conocidos y parientes, en general son hombres sin letras, con excepción de Mateo, y de la clase trabajadora. Los cuatro citados en primer lugar tuvieron una marcada preferencia por parte de Jesús, sobre todo Pedro, dotado una intuición superior y de mayor viveza de espíritu. En las listas de los otros Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles, apenas hay pequeños cambios en las denominaciones de los apóstoles. Dice también San Marcos que Jesús: “subiendo al monte llamó a los que quiso, y fueron donde él estaba. Y constituyó a doce, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar con potestad de expulsar los demonios”.

Resulta significativo que sea precisamente doce el número de los elegidos, número que remite a las doce tribus de Israel, y no a otros números comunes en el tiempo, indicando con ello que Jesús no pretende restaurar el reino de Israel, sino instaurar el Reino de Dios sobre la tierra.

También apunta en esta misma dirección el hecho de hacer que Matías ocupe el lugar que dejó Judas Iscariote y complete así el número de los doce.

Emplasto de los Apóstoles
Se da en farmacia el nombre de emplastos a medicamentos sólidos de consistencia plástica a la temperatura del cuerpo humano, destinados a ser aplicados sobre la piel con objeto de producir una acción local. La masa de estos medicamentos suele estar constituida por un jabón de plomo, caso de los emplastos plúmbicos, o por una mezcla de resinas, grasas y ceras, caso de los emplastos resinosos. Existe un gran número de fórmulas antiguas con esta forma farmacéutica, que paulatinamente van desapareciendo.

El Emplasto de los Apóstoles, es también conocido como “Emplasto de la Mano de Dios” o “Emplasto divino”. Su composición para el “Diccionario” de Nysten era: “32 onzas de aceite, 11 de litargirio, se cuecen con agua para obtener emplasto simple, 20 onzas de cera amarilla, 3 onzas 3 dracmas de goma amoniaco, 1 onza opopónaco, 1 onza 2 dracmas gálbano, 2 onzas sagapeno, 1 onza almáciga, 2 onzas incienso, 2 onzas bedelio, 1 onza aristoloquia redonda, 1 onza calaminar porfirizada, 1 onza cardenillo. Detergente”.

Como puede apreciarse, se trata de una fórmula muy similar a la anterior. En nuestra opinión, debe tratarse de un mismo medicamento que indistintamente unos autores conocen como emplasto y otros como ungüento, ignorando que se trata de formas farmacéuticas diferentes.

Ungüento de los Apóstoles
Se trata de uno de tantos remedios secretos que proliferaron en las farmacopeas europeas a partir, seguramente, de la Edad Media, en el que la denominación religiosa busca reforzar el poder sanador del medicamento. Como en este caso el nombre alude a personajes históricos, es por lo que lo consideramos un epónimo farmacéutico.

Aparece descrito en el “Tractat de Medicina” que se halla en el manuscrito número 9 de la Biblioteca Universitaria de Barcelona, fechado el 19 de febrero de 1780, que fue estudiado por Juan Esteva y Estilita Espinosa. De entrada reconoce que el nombre del ungüento procede de los doce simples que lo componen, que son: “sera blanca, goma ammoniac, opoponac, verdet, rels de aristoloquia rodona, ensens, mirra, galbano, bdels, llitargiri, oli comú”. Observan Esteva y Espinosa que se dan once de los doce ingredientes, estimando que falta “Terebinthinae” que figura en la composición que de este mismo medicamento aparece en la farmacopea valenciana “Officina Medicamentorum”.

El anónimo autor del Tratado explica también el origen del nombre del preparado, así como su uso y dosificación: ”Avisena diu que fou fet per los dexeblas de Cristo, lo que no crech perque los apostols no curaven ab medicaments sino per lo poder que Deu los avia consedit com consta en aquellas paraulas de Sant March, super egros manus imponent, et bene habebunt … Servex para limpiar las llagas, maiorment de escrofulas, ÿ de las parts desonestas, mesclat ab lo egipciac mundifica abmirablement las llagas molt sucias de las iblas que fan per aver preseit alguns encordios malignos”

Bibliografía


BALAGUER, V. (2006): ¿Quiénes fueron los doce Apóstoles? Visitar Web Opus Dei. Consulta 2 de julio de 2010.

ESTEVA DE SAGRERA, J.; ESPINOSA RAMOS, E. (1977): El “Tractat de Medicina”, Ms 9 de la B.U.B. Boletín de la Sociedad Española de Historia de la Farmacia, 112, 167-186.

NYSTEN, P.H. (1848): Diccionario de medicina, cirugía, farmacia, medicina legal, física, química, botánica, mineralogía y veterinaria. Ed. 9ª, aumentada. Barcelona, trad. J. Castells, p. 519.

OFFICINA MEDICAMENTORUM (1602-03). Ed. 1981 P. Vernia Martínez, Burriana (Castellón).

José María de Jaime Lorén
Universidad Cardenal Herrera-CEU (Moncada, Valencia)
(Julio, 2010)

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