¡Hola a todos! Este curso venimos con las pilas cargadas y muchos proyectos por delante. ¿Y qué mejor manera de empezar que con el Evangelio? Como sabéis, todos los viernes nuestro capellán escribe una reflexión sobre la Palabra de cada domingo. El año pasado, las subíamos a nuestro Facebook pero este año lo haremos en el blog. Estaréis informados de cada publicación por las redes sociales. ¡Feliz día del Señor!

Domingo XXIX del Tiempo Ordinario
Ante la última frase de Jesús en el Evangelio: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”, puede surgir en nosotros la pregunta: Y, ¿qué es del César y qué es de Dios? Y es que, hablar del César es hablar de una persona casi divina para los antiguos romanos. ¿Qué le debemos al César y qué a Dios? El profeta Isaías nos insiste en algo, y es que nos dice que “El Señor es el único Dios y no hay otro”.

Por eso, dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, es reconocer que Dios es uno sólo, y que Él es quien quiere ocupar el lugar que le corresponde en nuestro corazón. Nosotros, a veces, podemos poner en el lugar de Dios otras cosas en nuestros corazones: la imagen de mí mismo, la fama, el dinero… dándole más importancia de la que le corresponde. Sin embargo, Dios viene a nuestro encuentro y entra en diálogo con nosotros para que reconozcamos cuál debe ser su lugar en nuestras vidas y nuestros corazones. Que Él nos ayude a darle el lugar que le corresponde para amarlo mejor a Él y entregarnos más a su manera a los demás.

El Señor es el único Dios y no hay otro

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