Jesús Girón es Capellán de la Universidad CEU UCH y párroco de San Bartolomé en Alfara del Patriarca (Valencia). También imparte clases en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer y es autor del estudio «Maestro, ¿dónde vives?». Pese a sus múltiples ocupaciones, es difícil cruzarte con él por los pasillos del campus y que no te regale una sonrisa y un saludo afectuoso. Hemos querido charlar con él sobre la situación excepcional que todos estamos viviendo y sobre cómo podemos afrontarla.

Jesús Girón Izquierdo en el campus de la CEU UCH

Jesús, ¿cómo te ha afectado toda la situación provocada por la pandemia?

A nivel personal me ha provocado una gran preocupación por toda la crisis sanitaria y económica que esto supone.

A nivel pastoral ha supuesto un cambio en algunas de las actividades: he dejado de celebrar la Eucaristía con la comunidad. Ahora la celebro solo, pero me siento muy acompañado por el Señor, en primer lugar y por toda la comunidad, por la que oro y ofrezco cada día la santa misa.

Además, he tenido que asumir, como muchos, las nuevas tecnologías para seguir adelante con las clases en la Facultad y con toda la misión pastoral, que no se detiene, aunque se realice de otra forma. Un ejemplo de ello es la catequesis de confirmación para los estudiantes del CEU, que ahora ya no es presencial, sino por videoconferencia.

«La misión pastoral no se detiene, aunque se realice de otra forma»

¿Te han encomendado alguna “misión” especial durante estos días?

Bueno, en realidad no es una misión especial, aunque sí la estoy viviendo de una forma muy especial en todo el sentido de la expresión, y es el poder acompañar a las familias que han perdido un ser querido y que no pueden celebrar todavía la misa funeral con todos sus familiares y amigos. Se trata de ir con ellos hasta el cementerio para poder hacer el responso por la persona fallecida y acompañar a los pocos que pueden venir con la presencia de la Iglesia, que da una palabra de ánimo y esperanza.

También estamos acompañando de una forma especial a las numerosas familias que empiezan a tener problemas económicos y que desde Cáritas de la parroquia de Alfara del Patriarca tratamos de acompañar y ayudar.

«Estamos acompañando de una forma especial a las familias que empiezan a tener problemas económicos»

Este año hemos vivido una Cuaresma y una Pascua muy particular, ¿cómo la has vivido?

Al principio tuve más tiempo y me ayudó a vivir el confinamiento como un retiro, casi como un tiempo de desierto que me ha permitido prepararme mejor para la celebración de la Pascua. De hecho, uno de los mensajes que puse en el Facebook de Pastoral de la Universidad iba en esa línea: vivir una cuaresma diferente con la cuarentena del confinamiento.

Después comenzaron las tareas y obligaciones: reuniones, encuentros, llamadas, video-conferencias, clases, mensajes, etc… y el tiempo de retiro se convirtió en un tiempo de mucho ruido y hasta cierto estrés, a pesar de la “soledad” en la que lo vivía.

¿Cuál crees que es el papel de la Fe en una crisis como la que estamos viviendo?

El mismo Domingo de Pascua me desperté con la triste noticia de que una persona muy querida acababa de fallecer. ¿Cómo celebrar la misa de Resurrección desde esa tristeza? ¿Cómo casar muerte y vida, dolor y alegría? Como dice el P. Angel Moreno de Buenafuente, la manera creyente de afrontar la adversidad no es la evasión, ni el aturdimiento; no es la protesta violenta, por descontrol de ánimo; no es quedarse paralizado, pasivo, como víctima. El creyente en la prueba se acrisola, se purifica, afirma y fundamenta su fe, a la vez que pone su vida en las manos de Dios.

Ya alguna vez me habéis oído decir que la Fe no es creer lo que no se ve, sino confiar en Dios. Yo no entiendo nada, pero la fe me lleva a confiar a pesar de no comprender bien. Yo sé que Dios sabe más. Sé que él nos quiere más… Esa confianza no es algo pasivo. Al mismo tiempo me estimula a salir al encuentro de quien más lo necesita.

«La Fe no es creer lo que no se ve, sino confiar en Dios. esa confianza estimula a salir al encuentro de quien más lo necesita»

Como sociedad, ¿qué aprendizajes crees que extraeremos de la crisis del COVID-19?

La pandemia y el confinamiento nos hace constatar nuestra limitación. No somos dioses. No podemos controlarlo todo. Hay muchas cosas que se nos escapan de la mano. Esta crisis ha puesto en evidencia otras crisis latentes, personales y sociales, que han emergido a consecuencia de ésta. Es momento de abrir los ojos y llamar a las cosas por su nombre, con mucho realismo y con mucha humildad.

Por otro lado, a pesar de todo, hay cosas que podemos hacer. Esta situación es una llamada a la paciencia, a la humildad, a la solidaridad, a no olvidarnos de lo que realmente importa, a no dar por supuestas cosas que formaban parte de nuestra rutina y que ya casi ni valoramos.

Todos vamos en la misma barca y es necesario que todos rememos y que todos nos preocupemos por cada uno de los que nos acompañan en este viaje. Cada uno de nosotros somos responsables de los demás. No nos podemos desentender.

«Esta situación es una llamada a la paciencia, a la humildad, a la solidaridad, a no olvidarnos de lo que realmente importa»

¿Tienes un mensaje para la comunidad CEU UCH sobre cómo podemos enfrentar los próximos meses?

En primer lugar, desde la obediencia a las autoridades civiles y académicas, tratando de vivir con responsabilidad aquello que nos indiquen.

En segundo lugar, intentando asumir con creatividad las nuevas formas que probablemente tengamos que usar para seguir nuestro camino de aprendizaje en todas sus dimensiones.

Por último, seguir poniendo lo mejor de cada uno al servicio de la comunidad universitaria, para que entre todos podamos vivir con fidelidad y alegría la vocación que hemos recibido.

«Cada uno de nosotros somos responsables de los demás»

¡Gracias Jesús por tus oraciones y por tus reconfortantes palabras!

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