Hoy todo el mundo sabe más que la Iglesia (que si el derecho al aborto, que si la Iglesia no pinta nada, carpe diem, que si sexo, drogas…). Hay muchas dificultades para vivir nuestra fe. Jesús nos invita a ser felices a vivir en fe y por la fe. Pero para ello hemos de saber primero qué es.

¿Qué es la fe?

Aquí os dejamos un vídeo de un joven que lo explica muy bien.

¿Cómo podemos vivir hoy la fe? ¿Cómo podemos ser testimonio de ese fuego?

He aquí un kit de supervivencia que no falla:

Evita el cristianismo a la carta

No hacernos un catolicismo a nuestra medida, lo que me interesa. Tenemos el magisterio de la Iglesia para guiar nuestros pasos ante cualquier duda.

Dios nos pone también a personas muy especiales que harán amena cualquier dificultad, con las que viviremos aventuras y, por supuesto, las que nos ayudarán a acercarnos más a Él. Esos son nuestros hermanos en la fe, que nos ayudan, nos escuchan y nos quieren estemos como estemos. Porque una persona puede vivir sin muchas cosas pero no sin amigos. Gracias a ellos y a la Gracia de Dios todo es posible, ¡apóyate en la comunidad! (contar tu testimonio de comunidad, como te ayudan a caminar en la fe).

Pon a un lado tu orgullo y ríndete

¡Se necesita tener un gran orgullo para decirle no a Cristo y a Su Iglesia! Lo que se necesita es más humildad, completa entrega y un compromiso sincero para poner la voluntad de Cristo antes que la nuestra. La aventura empieza con un SÍ.

Pocas almas entiende lo que Dios podría alcanzar con ellas si se abandonaran a sí mismas, sin reservas, en Él y si le permitiéramos moldearnos de acuerdo a Su gracia (San Ignacio de Loyola)

Practica la Santidad Personal

Sí sí, todo lo de antes está muy bien pero ¿por dónde empiezo? Sencillo. Comienza con obras buenas todos los días: saludar al nuevo de la clase, defender al que todos insultan, ayudar a los necesitados… Toda acción, por insignificante que te parezca, cambia. Nada es demasiado pequeño para Dios, ni demasiado grande. Estamos llamados a ser santos, santos profesionales, santos padres, santos hijos. No te subestimes, abre tu corazón a Jesús y pídele que te ilumine cada día, en cada situación.

¡Sé feliz!

¿Dónde has visto tú un cristiano triste? En la vida del cristiano, del seguidor de Jesús, ¡no hay cabida para la tristeza! Es muy fácil perderse en los problemas y olvidarse de lo dichosos que somos. ¡Alégrate, el Señor está contigo! ¡Sé luz!

Nuestra meta: el Cielo

El Cielo es nuestra meta y no este lugar llamado Tierra. Estamos llamados a algo más, a ser luz en la oscuridad, a dar esa palabra que tanto necesitaba esa persona, a ser pañuelo y consuelo… Ora, vive los Sacramentos. Para ser santos, debemos dejar que Dios convierta nuestro corazón de pierda en uno de carne.

El reino de Dios está en medio de vosotros (Le 17, 20-25)

Tenemos que ser testimonio real del incondicional amor del Padre. Si tenemos fuego en el corazón, todo es más fácil. Porque de lo que rebosa el corazón, habla la boca (Mt 12, 34).

 

 

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