Llegando al final de la Cuaresma y entrando en la llamada “Semana de Pasión”, la Palabra de Dios nos invita a centrar nuestra mirada en la cruz, como el mismo Jesús nos recuerda en el Evangelio. Es desde la cruz desde donde Jesús nos quiere atraer hacia Él, para que lo conozcamos mejor cada día y nos preparemos a celebrar las fiestas de Pascua.

Jesús quiere expresar a sus discípulos que ha llegado la hora de ser “glorificado”, y para que lo comprendan, les habla de la necesidad del grano de trigo de morir para dar vida. Esto es lo que va a hacer Jesús: entregar su vida para que descubramos cómo es el amor de Dios. Jesús nos invita de manera radical a entrar en la lógica de la entrega, que es la lógica a través de la que nos quiere mostrar cómo es el amor de Dios.

Esto es lo que va a hacer Jesús: entregar su vida para que descubramos cómo es el amor de Dios

La voz de Dios que se escucha en el evangelio de hoy Jesús nos dice que es por nosotros, para que comprendamos que la gloria pasa por la cruz. Jesús nos atrae desde la cruz, porque quiere darnos la respuesta que necesitamos en nuestra vida. La manera de mostrar la gloria de Dios que tiene Jesús quizá no sea la que nosotros habríamos imaginado, pero sí es la que necesitamos. La necesitamos porque es cuando vemos a Jesús en la cruz, y cuando nos vemos a nosotros mismos en nuestras cruces, cuando vemos que se hace necesaria la actuación de Dios en nuestra vida.

Dios no se muestra como alguien ajeno a nosotros que viene a darnos una buena noticia que no nos influye. Jesús se muestra como la Buena Noticia que necesitamos para comprender que la última palabra en nuestra vida no la tiene ni el pecado ni la muerte, ni el dolor ni el sufrimiento, sino que la tiene el Amor de Dios que en Jesús, se entrega por nosotros.

Jesús se muestra como la Buena Noticia que necesitamos para comprender que la última palabra en nuestra vida […] la tiene el Amor de Dios que en Jesús, se entrega por nosotros.

Que aprendamos a vivir la gloria desde la cruz, y que mirando a Jesús crucificado, comprendamos que el amor de Dios es más fuerte incluso que ese momento, y que viene a darnos la vida que necesitamos.

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