Domingo V del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

El evangelio de este domingo nos invita a que nos hagamos a la idea de cómo es un día en la vida de Jesús, lo que nos puede ayudar mucho a vivir nuestro día a día. El Señor sale de la sinagoga y va a casa de Pedro, donde su suegra está enferma. Después se dedica a curar a enfermos y oprimidos por el maligno, para después irse de madrugada a orar.

Si nos damos cuenta, el evangelista nos transmite esa dinámica del Señor que oscila entre la intimidad con Dios y el anuncio del Reino curando a quienes acuden a Él o a quienes Él se encuentra. Oración y anuncio del Reino son los ejes de su día a día. Nosotros, como discípulos, estamos llamados a vivir lo mismo que nuestro maestro… pero, ¿cómo podemos hacerlo?

Estamos llamados a anunciar el Evangelio

Quizá pensemos que Jesús tenía todo su tiempo para el anuncio del Reino y la oración, y que por eso Él podía dedicarse a esto mismo. Sin embargo, nosotros hemos hecho la experiencia de que no somos cristianos solamente cuando acudimos a la celebración o a la parroquia, sino que lo somos las 24 horas, de manera que sí que podemos vivir lo que nos propone nuestro Maestro, siguiendo su ejemplo. Cuando vivimos en nuestra vida cotidiana, en los que hacemos ordinariamente, vivimos inmersos en una oportunidad constante de anunciar el Reino de Dios, con nuestras palabras y con nuestras obras. Si en nuestras labores cotidianas, en nuestro trabajo, en nuestras relaciones… Dios está presente, lo anunciamos con nuestra vida. Si lo que tenemos que hacer en nuestra vida profesional, familiar… lo hacemos para dar gloria a Dios, nos convertimos en transmisores de vida nueva para los que nos rodean. Y, así mismo, reservamos un tiempo de nuestro día para la oración, para la relación de intimidad con el Señor.

Estamos llamados a ser discípulos e imitadores de Cristo, a anunciar el Evangelio como el mismo san Pablo, haciendo del anuncio del Evangelio nuestra forma de vida. Buscamos estar en presencia del Señor en nuestro día a día, sabiendo que Él nos acompaña y que damos gloria a Dios cada vez que vivimos las cosas desde Él y buscando su presencia en medio de nuestra vida cotidiana.

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