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Audiencia General: 20 de febrero

En la Audiencia General de este miércoles día 20 de febrero el Papa Francisco ha hablado de los distintos modos de rezar. No todo vale y como ha asegurado el Papa «no se puede rezar como papagayos». ¿Qué es, pues, rezar? Rezar, simplemente dicho, dialogar personalmente con Dios, es hablar de persona a persona con Él.

Nuestra oración es impersonal, cuando sólo es una repetición sin reflexión, cuando sólo es un mover de los labios, cuando no hay interés interior en lo que decimos exteriormente. Es lo que dice Dios al pueblo judío, por medio del profeta Isaías: “Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí”. (Is 29,13) Además, el Papa ha asegurado que para rezar hay que tomar conciencia de Dios como padre, de lo contrario es mejor no rezar. Se ha referido especialmente al Padre Nuestro para hablar del misterio que esconde, el de la «Paternidad De Dios».

“Para comprender en qué medida Dios es nuestro padre, debemos pensar en la figura de nuestros padres, pero, dentro de lo posible, debemos refinarla, purificarla”. En este punto, señaló que “ninguno de nosotros ha tenido padres perfectos, del mismo modo que nosotros nunca seremos padres perfectos o pastores perfectos”.

Durante la audiencia también ha hablado del amor del ser humano y su ambivalencia, capaz de llegar y marcharse en cuestión de horas. “Nuestro amor es una promesa que cuesta mantener, un intento que pronto se agota y se evapora, un poco como cuando en la mañana sale el sol y evapora el rocío de la noche. En cuántas ocasiones hemos amado de esta manera tan débil e intermitente. Todos hemos tenido la experiencia: hemos amado, pero luego ese amor ha caducado o se ha vuelto débil. Deseosos de querer de verdad, hemos chocado con nuestros límites, con la pobreza de nuestras fuerzas: incapaces de mantener una promesa que en los días de gracia parecía fácil de realizar”.

El amor De Dios es frecuente y constante, el Papa Francisco nos ha dado la mano y nos ha aportado la tranquilidad de saber que no estamos solos ante las distintas adversidades y circunstancias de la vida, Jesús está con nosotros.

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