Pastoral

El Valor del tiempo

¿Cuántas veces escuchamos: “No tengo tiempo…” o “Me faltan horas…”?, muchísimas. Vivimos en una sociedad que va más rápido de lo que se puede permitir. Muchas personas experimentan la sensación de falta de tiempo y es que se produce una excesiva acumulación de tareas a realizar en un tiempo relativamente corto. No tenemos razón, ninguna época anterior ha ofrecido ciclos vitales tan largos como los nuestros. ¿Qué habrá que hacer entonces? Supongo que descubrir nuevas formas de usar el tiempo y de disfrutarlo de verdad.

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Siempre hacemos lo que es urgente lo primero, deprisa y corriendo. Creo que esto no debería de ser así. En la vida, las actividades deber de organizarse según el nivel de importancia que tengan. Primero hay que hacer las cosas importantes, luego las urgentes. Si lo haces al revés puede que te dejes algunas importantes por hacer…

Veamos ahora un supuesto que está en muchas páginas de Internet y que deja muy claro el valor del tiempo:

Imagínate que existe un banco que cada mañana te ingresa en tu cuenta la suma de 86400 €. No existe la posibilidad de arrastrar el saldo de un día para otro, sino que cada noche se borra cualquier cantidad de la cuenta que no uses durante el día…
¿Qué harías? ¡¡Retirar hasta el último euro por supuesto!!

Cada uno de nosotros tiene ese banco. Su nombre es TIEMPO. Cada mañana, este banco te acredita 86400 segundos. Si no usas el depósito del día, la pérdida es tuya. Debes vivir el presente con el saldo de hoy. El reloj sigue su marcha.

– Para entender el valor de un año, pregúntale a un estudiante que ha fallado un examen final.
– El de un mes, a una madre que ha dado a luz a un bebé prematuro.
– El de una semana, al editor de un diario semanal.
– El de una hora, a los amantes que esperan para encontrase.
– El de un minuto, al viajero que perdió el tren.
– El valor de un segundo, a una persona que evitó un accidente.
– El de una milésima de segundo, al deportista que ganó una medalla de plata en las olimpiadas.

En definitiva, el tiempo no espera a nadie. Es importante que a veces te pares y reflexiones. ¿Te gusta como eres ahora? ¿De verdad haces todo lo que quisieras en un día? ¿Y si fuera el último de tu vida? Es sólo una reflexión que sería buena  que hiciéramos, porque vida sólo hay una y ni siquiera sabemos cuanto va a durar, ¿será mejor que aprendamos a aprovecharla siempre no? La clave igual no está en administrar horas o minutos, sino a nosotros y a nuestras acciones. Habrá que priorizar y no olvidar las cosas que realmente importan, porque a veces no te das cuenta, pero la vida es aquello va sucediendo mientras te empeñas en seguir otros planes… Ponte metas y vive el regalo que Dios te ha dado.

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