¿Por qué participar en el Torneo de Debate InterCeu puede cambiar tu futuro?

¡Oradores, a sus puestos!  Los jueces están preparados. Los estudiantes, que pese a su juventud, denotan unas virtudes dignas de senadores romanos, saben que es el momento de la verdad. Y así es como empieza la XV edición del Torneo de Debates InterCEU en el que han participado 13 equipos de 9 Universidades de toda España durante dos días.

Más de 50 estudiantes en total se han dado cita en la Universidad CEU Cardenal Herrera  para competir en un torneo de debate. El premio ha sido algo más que una cuantía económica, los participantes han dado un paso adelante en sus capacidades para lograr un buen futuro profesional.

Seguramente te estés preguntado por qué participar en un torneo de debate puede afectar al futuro laboral. La respuesta es sencilla: mientras entrenas tus capacidades de oratoria estás desarrollando una de las competencias más buscadas por las empresas. Así que si estás dispuesto a intentarlo, a continuación puedes leer algunas cuestiones claves.

«En el 84% de las profesiones se necesita hablar en público»

1. El orador no nace, se hace

Naciste sin saber andar y ahora puedes correr. Lo mismo pasa con saber comunicar. No es algo innato reservado a los más atrevidos o las personas que más habilidades sociales tienen sino que es algo que se puede y se debe aprender y mejorar con la práctica.

Además, es una competencia crucial para tu futuro; para casi cualquier trabajo que termines desempeñando. De hecho, por eso se llama una competencia transversal, porque sirve para todos los sectores profesionales (y también es útil en el terreno personal). Tan importante es saber hablar en público, que se considera una de las dos competencias transversales más buscadas por las empresas junto al dominio de un segundo idioma.

2. La empatía es la base de una buena comunicación.

La empatía, que es la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos, es una de las bases de una buena comunicación. Un debate universitario lleva un ritmo vertiginoso: 4 minutos de exposición inicial, 2 turnos de 5 minutos de réplica y un último turno de 3 minutos para conclusiones. Sin embargo, los miembros de los equipos deben preparar minuciosamente la inmersión previa en cada una de las posturas del debate, y eso requiere mucho más tiempo de preparación. La elaboración de los discursos necesita fundamentarse en la empatía; deben eliminar todo tipo de prejuicios e investigar como si fuesen los máximos defensores de cada postura. Eso les proporciona también una visión global sobre el tema y les hace ganar seguridad.

3. Ser un buen comunicador es esencial para el futuro.

Lo que para unos sería una tediosa actividad universitaria, para otros significa un entrenamiento excepcional de cara al futuro.

«Los estudiantes que practican el debate salen al mundo laboral con más posibilidades y capacidades»

Enric Álvarez y Pablo Munar, ambos estudiantes de la Universidad CEU Abat Oliba de Barcelona, consideran que “la experiencia ha sido muy gratificante. Hemos aprendido mucho. Para nosotros es fundamental una buena oratoria. Somos estudiantes de Derecho y gran parte del éxito profesional en nuestra titulación radica en la capacidad para expresar con seriedad y tranquilidad nuestros argumentos, así como aprender a rebatir los de la posición contraria.”

4. Una prueba de superación de estrés

El torneo de debate es una magnífica prueba de gestión y superación del estrés provocado por la propia competición y por la exposición pública de los participantes y de sus posturas.

Quien piense que es posible vivir sin estrés, está equivocado. Lo importante no es que desaparezca; ya que el estrés es bueno, sino saber gestionarlo. Impedir que se apodere de nosotros y saber canalizarlo para que no nos paralice. Controlar el estrés nos permitirá aumentar nuestra capacidad de esfuerzo y reforzar aspectos de nuestro talento.

5. Aprender a gestionar el tiempo

A favor, en contra. Una vez realizado el sorteo, empieza el debate. Los equipos deben tener muy bien medido y concretado qué decir en los escasos minutos de los que dispondrán antes de sus intervenciones.

Además, en los turnos de réplica, a pesar de tener una previsión posible de los argumentos empleados por el equipo rival, el trabajo se hace ‘sobre la marcha’. Eso dificulta la tarea, sobre todo la gestión del tiempo en cada turno de réplica, ya que no se puede desperdiciar ni un solo segundo.

De la experiencia de la XV edición del Torneo de Debates InterCEU, nos quedamos, entre otras cosas, con la inagotable fuente de ambición que representa el aprender. Y es que todavía no había acabado el torneo y los participantes ya estaban pensando en cómo mejorar las próximas ediciones. Es el ejemplo de que ser un buen comunicador es aprender constantemente de los errores e ir mejorando.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Resolver: * Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.