El viaje profesional de Andrea Nomdedeu: de Moncada a México con parada en Madagascar

Andrea Nomdedeu, antigua alumna de la CEU-UCH, en Madagascar
Andrea Nomdedeu, antigua alumna de la CEU-UCH, en Madagascar

Andrea Nomdedeu estudió Derecho en la CEU-UCH, y se licenció hace dos años. Hoy es asesora jurídica de una ONG mexicana encargada de defender los derechos de los migrantes. ¿Pero cómo ha llegado hasta allí? Ella misma nos lo cuenta:

Cuando empecé a estudiar Derecho, no imaginaba que pudiera terminar dedicándome al mundo de los Derechos Humanos. Como asignatura me parecía fascinante, pero la veía como muy lejos, casi fuera de su alcance, como una bonita historia de lugares fascinantes en otro mundo pero que sabes que nunca vas a llegar a ellos y lo admites sin hacerte más preguntas.

La primera vez que salí de Europa y realmente me encontré cara a cara con la pobreza y las desigualdades, nuevas culturas, religiones, la primera vez que pude contemplar que Europa no es el centro del mundo y que existen otras formas de pensar o vivir, fue en un viaje por Asia con unas amigas en mi último año de carrera, y a partir de este momento, nuevas ideas florecieron en mi mente.

Acabar la carrera más que una alegría fue como una tortura, pues me vi en una transición hacia no sabía dónde, y la experiencia a través de Asia, me ayudó a la hora de decidir mudarme a Berlín, una ciudad muy acogedora, con muchos migrantes de todo el mundo y con gente que realmente quiere ayudar, y se mueve por y para ello.

Madagascar, imagen de Andrea Nomdedeu
Madagascar, imagen de Andrea Nomdedeu

Es en base a esta nueva conciencia y el sentimiento de aventura y de conocer nuevas culturas cuando estudio la posibilidad de hacer un voluntariado en África. Empecé a leer sobre las situaciones que allí se viven, a invertir horas en tratar de encontrar la forma de conectar mis estudios y mi nula experiencia con cualquier labor legal que allí se pudiera realizar, pero ya fuera porque no tenía los contactos, por la falta de experiencia, o por la falta de información, no pude encontrar un voluntariado en temas legales en el que no me exigieran pagar mucho dinero por ir a ayudar. Un poco frustrada por este tema, tuve la suerte de encontrar la web volunteer4africa.org la cual recopila un montón de voluntariados, gratis o casi gratis, por toda África. Es así como vi la oportunidad de Ankizy Gasy, una ONG dirigida por dos chicas polacas, que trabajan en  un pequeño pueblo llamado Ambohidratrimo, con niños de un orfanato que han sido víctimas de abusos, abandono… Me pareció una buena oportunidad para enfrentarme cara a cara con esta triste realidad y una buena oportunidad para tanto tratar de ayudar a estas personitas a olvidar por un momento sus problemas como de aprender y crecer personalmente.

La experiencia fue maravillosa y totalmente reveladora. Por fin había encontrado mi campo. Después de haber conocido la realidad de las oficinas, y de haber llegado a la conclusión de que no quería trabajar únicamente delante de una pantalla, sino que necesitaba un trato más humano, el campo de las organizaciones internacionales era sumamente prometedor. -Andrea Nomdedeu.

Tuve la gran oportunidad de entrevistarme con el departamento legal del orfanato, de conocer su labor, pero me di cuenta del hándicap de la lengua. Tampoco podría hacer mucho por ayudar si no hablaba Malgache. También viví en la misma casa con Greg, abogado de la ONG en la que colaboraba y que compartió conmigo su experiencia, inquietudes, opinión y punto de vista sobre este mundo.

Madagascar, imagen de Andrea Nomdedeu
Madagascar, imagen de Andrea Nomdedeu

En Madagascar tuve una vida muy tranquila que me dio tiempo a pensar y repensar todo lo relativo a estas cuestiones. Así que cuando puse rumbo nuevamente a Europa, tenía por fin un objetivo claro en la mente, tenía, ahora sí, que encontrar un proyecto en el cual hiciera uso de mi conocimiento legal y en el cual pudiera comunicarme con la gente, me iba a Latinoamérica. Todas y cada una de las charlas que tuve con las siguientes personas, me dieron fuerza y valor y me ayudaron a tomar la decisión:

  • Ewa, trabajadora de la Comisión Europea y una gran profesional me dio información, opciones, me habló de procesos, me mostró un futuro de posibilidades en instituciones, organizaciones, que hasta ahora desconocía.
  • Mampihona, malgache testigo de ciertos delitos atroces. Me contó como mataron a su madre cortándole la cabeza y los pies delante de ella, cuando sólo tenía 4 años. Tuvo que huir a la selva con sus hermanos pequeños, hasta llegar a la capital para mendigar. La vida da muchas vueltas, y tras un tiempo en el mismo orfanato en el que hice el voluntariado, tuvo la oportunidad de convertirse en la criada de una familia diplomática que fue a EEUU. Allí aprendió inglés, y gracias a ello consiguió contarme mil historias sobre ella y la cultura malgache. Un gran ejemplo de valor y superación.
  • Djamila, un encanto de persona, jovencita, con mucha fuerza y un gran apoyo cuyo amor por los más necesitados se me contagio desde el primer momento. Ese positivismo y alegría ayuda a preparar cualquier experiencia venidera.

Estas son las personas que destacaría, pero todas y cada una de las demás que conocí me enseñó algo nuevo y que me iba a ayudar en el camino.

Madagascar, imagen de Andrea Nomdedeu
Madagascar, imagen de Andrea Nomdedeu

Una vez en Europa empezó mi investigación. Es complicado entrar en este mundo sin especialización, pero también es complicado entrar a especializarte si no cuentas con experiencia. Así pues, empecé a frustrarme por las circunstancias. Iba haciendo algún curso online sobre derechos humanos, contactando con organizaciones, estudiando la posibilidad de realizar un máster…

A pesar de las negativas y a veces el sentimiento de que nada iba a salir, pues nunca he tenido una gran confianza en mí misma o mis posibilidades, nunca dejé de intentarlo. Todos los días miraba páginas de ofertas como reliefweb.int, escribía largas y largas cartas de motivación y hacía mucho deporte para relajarme y poder ver claro el objetivo que me había marcado, pues muchas veces estaba algo difuso. Así pasaron 6 meses. Durante este tiempo, y después de mucho leer, escribir, estudiar… acabe concentrándome en dos áreas. Una fue organizaciones que ayudarán a Indígenas. Leí sobre todas las violaciones de sus derechos que a día de hoy ocurren, la poca protección institucional, como los gobiernos venden sus tierras y recursos al mejor postor y como acaban siendo una parte invisible dentro de la comunidad. Era una triste realidad y además tan diferente a lo que yo estaba acostumbrada a ver en Europa… también decir que en sueños me imaginaba trabajando en demandas, recursos, planeando charlas, asesorando, vestida con un taparrabos y desde una choza de madera en lo alto de un árbol y me encantaba.

También descubrí una realidad que me impactó, en Europa sólo se hablaba de los refugiados sirios, pero nunca nadie mencionó la realidad de los migrantes en Latinoamérica. Nunca imaginé las cifras de desplazados que aquí existen, y al principio no entendía el porqué de estas elevadas cifras. Empecé a leer sobre la materia, y me sorprendió mucho leer sobre las especialidades que aquí tienen sobre la Convencion del 51, debido al florecimiento del fenómeno de las pandillas, la violencia, la inestabilidad política…

Algunos de los niños con los que trabajó Andrea
Algunos de los niños con los que trabajó Andrea

La idea de ver cómo se lleva a cabo esta situación, cuyo inicio se sitúa largo tiempo atrás y de compararla con lo que a día de hoy estaba sucediendo en Europa, me parecía muy interesante. Y fue así como encontré, de casualidad, la oferta de realizar un voluntariado en Asesoría Legal para refugiados con Asylum Access en México. Ya había estudiado esta organización largo tiempo atrás y estaba muy de acuerdo con sus políticas y labor, así que no dude ni un segundo en solicitar el puesto.

A las 3 semanas hice la entrevista por Skype, y al mes estaba en tierras Mexicanas. Vine con un poco de miedo pues para la entrevista había estado informándome acerca de la situación y es realmente escalofriante. En este pueblo del sur de México se inicia uno de los puntos del conocido tren de la muerte, le llaman la bestia, y constantemente los grupos criminales matan, secuestran, violan… a los distintos migrantes que toman la bestia para seguir su camino por México, en muchas ocasiones con la idea del llegar a EEUU y cumplir el sueño americano. He podido escuchar a día de hoy relatos de personas a las cuales entrevisto y he visto el terror en sus ojos cuando hablan de su experiencia encima de ese tren. Nadie recomienda esa forma de transporte, pero es la única que tienen los pobres y destrozados migrantes que llegan a la frontera Mexicana. Aquí trabajamos con la 72, un refugio de migrantes, en el que muchos inician el trámite de solicitud de la condición de refugiado. Recibe su nombre por los 72 migrante que fueron asesinados en Tamaulipas por los grupos criminales mexicanos en su trayecto en tren hacia EEUU.

En Asylum Access entrevistamos a las personas que vienen huyendo de sus países y representamos los casos que consideramos necesarios de asilo. He de destacar la labor del gobierno Mexicano, el cual tiene un procedimiento muy rápido, de modo que en unos 9 meses, una persona ya conoce el reconocimiento o no de su condición de refugiado, pues en este tiempo ya se han interpuesto lo recursos, inclusive. En muchas ocasiones contemplamos claras violaciones al procedimiento, pero es algo en lo que se ha de trabajar para conseguir hacer valer los derechos de estas personas, y por y para ello existe la organización.

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Madagascar, imagen de Andrea Nomdedeu

He podido utilizar conocimientos adquiridos en la carrera, poder aprender de forma práctica toda la legislación que en su día dimos sobre Derechos Humanos en relación a menores y migrantes. El concepto de migración por razones humanitarias presenta una gran conexión con muchas otras materias entre la que destacaría mencionar la rama penal: trata de personas, violencia de género, abandono de menores, abusos, crimen organizado son cuestiones con estrecha relación, y nunca en las aulas pensé que pudiera ver todos los casos en un mismo día! Haber contado con los conocimientos en estas materias más los que durante el Practicum adquirí en relación con la elaboración y presentación de escritos así como la adaptación a un ritmo de trabajo duro y lleno de plazos, me ha sido de gran ayuda.

Vengo de un continente en el cual la vida de las personas vale mucho, y estoy trabajando día a día con historias atroces que pensabas sólo ocurrían en las películas, historias en las que la vida de las personas no vale nada, por lo que la carga psicológica es muy fuerte. Aquí se encuentra mucha gente necesitada de protección. Pero la satisfacción que da pelear por conseguir hacer valer el derecho de estas personas y que su condición de refugiado sea reconocida, no tiene precio, es una satisfacción muy pura que nunca antes había sentido. -Andrea Nomdedeu.

Es por este hecho que en unos años espero seguir en este campo. Cuando pensaba en derechos humanos, tampoco sabía las posibilidades que en el concepto de migración existen. No sabía de la estrecha conexión con otras ramas, ni de la cantidad de personas en peligro que en pleno siglo XXI existen. Estamos en cifras de migración que se corresponden a las que hubo tras la Segunda Guerra Mundial, y creo que estos niveles alarmantes no deben pasar desapercibidos, sino que hay mucho trabajo por hacer y mucha gente que necesita ayuda y protección, gente que sólo busca libertad para crecer, moverse, vivir…

Andrea Nomdedeu en Madagascar
Andrea Nomdedeu en Madagascar

Muchísimas gracias por compartir con nosotros tu experiencia, Andrea. ¡Te deseamos mucho éxito!

 

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