{"id":3597,"date":"2017-06-19T14:21:34","date_gmt":"2017-06-19T12:21:34","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uchceu.es\/ciencias-politicas\/?p=3597"},"modified":"2017-06-19T14:21:34","modified_gmt":"2017-06-19T12:21:34","slug":"la-integracion-global-del-trabajo-las-clases-transnacionales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uchceu.es\/ciencias-politicas\/la-integracion-global-del-trabajo-las-clases-transnacionales\/","title":{"rendered":"La integraci\u00f3n global del trabajo y las clases transnacionales"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-3598\" src=\"https:\/\/blog.uchceu.es\/ciencias-politicas\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2017\/06\/images-3.jpg\" alt=\"\" width=\"255\" height=\"142\" \/><\/p>\n<p>Con un enfoque emp\u00edrico, este art\u00edculo tratar\u00e1 la relaci\u00f3n entre la integraci\u00f3n global del trabajo y la dial\u00e9ctica nacional-transnacional en las clases de tendencia globalista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los ganadores y los perdedores de la globalizaci\u00f3n van conformando una estructura social (de capas, categor\u00edas y fracciones de clase) cada d\u00eda m\u00e1s polarizada. La nueva forma global de la distribuci\u00f3n de las rentas y la riqueza es el resultado de varias tendencias convergentes; entre ellas, de la gran presi\u00f3n que el desempleo ejerce sobre la fuerza de trabajo, de la desregulaci\u00f3n de las relaciones laborales y la liberalizaci\u00f3n de las transacciones comerciales, y de la plena capacidad de circulaci\u00f3n de los capitales. Desde luego, la viabilidad de la eficiencia de estos fen\u00f3menos requiere el concurso del control de los sistemas de dispositivos espec\u00edficos para las pr\u00e1cticas pol\u00edticas, jur\u00eddicas y sociales que conforman sus mecanismos de reproducci\u00f3n y legitimaci\u00f3n. As\u00ed, G\u00e9rard Dum\u00e9nil y Dominique L\u00e9vy han recurrido a una idea de hegemon\u00eda que se aparta de la original gramsciana y enfatiza un aspecto com\u00fan entre la clase y los mecanismos internacionales de distribuci\u00f3n del poder. En ese sentido, los procesos de dominaci\u00f3n que ata\u00f1en a las clases (y los Estados-naci\u00f3n) movilizan a fuerzas distintas y en varios niveles. Seg\u00fan Dum\u00e9nil y L\u00e9vy, el poder creciente de las clases capitalistas transnacionales no puede disociarse del desarrollo del management financiero, de manera que los managers de las grandes corporaciones (sobre todo, financieras) ya constituyen un grupo social en la forma de una clase transnacional de expertos que, con las clases capitalistas transnacionales y las clases trabajadoras nacionales y migrantes, se ha convertido en una gran estructura de poder global. William Robinson, por su lado, considera que la globalizaci\u00f3n ha incrementado el poder relativo del capital global sobre el trabajo global, actuando como una fuerza centr\u00edpeta para las clases capitalistas y una fuerza centr\u00edfuga para las clases trabajadoras. De acuerdo con Robinson, las \u00e9lites globales son fracciones del bloque globalista (un concepto inspirado en el gramsciano de bloque hist\u00f3rico, que designa la coalici\u00f3n hegem\u00f3nica de fuerzas sociales y que, a su vez, respalda y alimenta la expansi\u00f3n global del capital), formado por los miembros m\u00e1s preeminentes de las clases capitalistas transnacionales, los grandes propietarios y managers de las corporaciones transnacionales, y los altos funcionarios de las agencias de regulaci\u00f3n y facilitaci\u00f3n de los procesos de acumulaci\u00f3n (el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio, entre las m\u00e1s conocidas). El bloque incluye tambi\u00e9n a los\u00a0 l\u00edderes de los partidos pol\u00edticos con opciones de gobierno, los censores y fabricantes de opini\u00f3n de los conglomerados medi\u00e1ticos,\u00a0 las \u00e9lites tecnocr\u00e1ticas,\u00a0 los altos cargos de las principales administraciones p\u00fablicas, y algunos intelectuales org\u00e1nicos; incluso,\u00a0 ciertas figuras carism\u00e1ticas del mundo del espect\u00e1culo, que proporcionan funcionalidad para la acci\u00f3n y justificaci\u00f3n para su ideario, tambi\u00e9n forman parte del bloque globalista. Todos ellos comparten el mismo entusiasmo por los rasgos privativos del neoliberalismo, y se desenvuelven entre las instituciones pol\u00edticas con el estilo propio de una poliarqu\u00eda que compitiera en los t\u00e9rminos de la racionalidad del mercado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los estudios emp\u00edricos a prop\u00f3sito de la emergencia de una clase capitalista transnacional o una \u00e9lite global todav\u00eda discurren a la b\u00fasqueda de evidencias de una relaci\u00f3n causal entre el avance del proceso de la globalizaci\u00f3n y el fortalecimiento de la tendencia transnacional de tales formaciones sociales. La importancia de la movilidad transnacional de las \u00e9lites econ\u00f3micas puede verificarse emp\u00edricamente recurriendo a la medici\u00f3n del n\u00famero de extranjeros en los \u00f3rganos de direcci\u00f3n de las grandes corporaciones y la de las experiencias en el extranjero de los directivos que trabajan en sus propios pa\u00edses. A este respecto, ya son muchas las investigaciones acerca de la composici\u00f3n por nacionalidades de los consejos de administraci\u00f3n de las grandes corporaciones \u00a0o el creciente n\u00famero de managers \u201cexpatriados\u201d. \u00a0Con estas u otras observaciones del mismo tipo,\u00a0 suele darse por verificada la existencia de una clase capitalista transnacional o una \u00e9lite global m\u00e1s all\u00e1 de la soberan\u00eda de los Estados-naci\u00f3n. Entre las investigaciones m\u00e1s conocidas, destaca la de William Carrol (que realiz\u00f3 de 1996 a 2006) acerca de las relaciones entre los miembros de los consejos de administraci\u00f3n de las 500 empresas m\u00e1s grandes del mundo, y que le llev\u00f3 a la conclusi\u00f3n de la emergencia, si bien problem\u00e1tica, de una\u00a0 \u201c\u00e9lite empresarial global\u201d. Seg\u00fan Carrol, en ese periodo, la red transnacional de grandes dirigentes se habr\u00eda reforzado mediante la formaci\u00f3n de una red integrada por directivos transnacionales (si bien, no una red del todo global sino, b\u00e1sicamente, \u201cdel Atl\u00e1ntico Norte\u201d). Por lo dem\u00e1s, en vez de afirmar, de modo concluyente, la existencia de una clase capitalista transnacional o una \u00e9lite global, a la manera de otros analistas, Carrol quiso se\u00f1alar los aspectos dudosos de su propia hip\u00f3tesis, es decir,\u00a0 la presencia de variables intervinientes que pudieran justificar hip\u00f3tesis alternativas; as\u00ed, la persistencia de v\u00ednculos nacionales e, incluso, regionales, que Carrol consideraba habitualmente subestimados por los discursos que \u00a0explicaban la emergencia de \u00e9lites econ\u00f3micas sin apegos nacionales, a las que se tomaba por instaladas, ya, en un escenario transnacional. De acuerdo con las conclusiones de esa investigaci\u00f3n, las redes nacionales constituyen, todav\u00eda, la espina dorsal de la \u201c\u00e9lite empresarial global\u201d. La emergencia de una situaci\u00f3n de clase transnacional y la formaci\u00f3n del habitus de clase transnacional tendr\u00edan que cubrir un proceso por el que los miembros de tal clase deber\u00edan compartir experiencias (propias de su clase y en proporciones significativamente m\u00e1s importantes que los miembros de las otras clases). Una condici\u00f3n, pues, dif\u00edcilmente viable sin una fuerte movilidad transterritorial. Michael Hartmann obtuvo resultados emp\u00edricos relativos a esos grandes indicadores y concluy\u00f3 que las bases de la \u00e9lite \u201csupranacional\u201d segu\u00edan siendo nacionales. No existe nada semejante, seg\u00fan \u00a0Hartmann, a una \u00e9lite global o una clase capitalista transnacional. El marco de la socializaci\u00f3n y profesionalizaci\u00f3n de las clases dominantes sigue siendo propiamente nacional. Ahora bien, algunos an\u00e1lisis m\u00e1s detallados de las relaciones entre los miembros de los consejos de administraci\u00f3n de las grandes corporaciones transnacionales subrayan su procedencia internacional. Y hay quien considera que el cosmopolitismo debe interpretarse como toda una constataci\u00f3n de que las redes de negocios internacionales no han surgido, ni siquiera por inercia, de los cambios en la econom\u00eda mundial. A estos efectos, Anne-Catherine Wagner, que ha investigado la emergencia y el ascenso de un nuevo grupo de \u00e9lite formado por managers internacionales, poseedores de competencias internacionales y de capital social internacional, propone una explicaci\u00f3n con arreglo a un cierto tipo internacional de capital social y cultural. La noci\u00f3n de capital internacional, seg\u00fan Wagner, refiere una especificidad del capital cultural, ling\u00fc\u00edstico y social propiciado por un estatus social que permite compartir experiencias de socializaci\u00f3n en instituciones acad\u00e9micas internacionales y oportunidades de profesionalizaci\u00f3n en diversos pa\u00edses, y que se caracteriza, en nuestros d\u00edas, en definitiva, por el cosmopolitismo. A partir de esta noci\u00f3n establecida de capital internacional, los investigadores suizos B\u00fchlmann, David y Mach han propuesto la noci\u00f3n de \u201ccapital cosmopolita\u201d, entendida no como una subcategor\u00eda anal\u00edtica sino como una forma suplementaria de \u201ccapital\u201d. El \u201ccapital cosmopolita\u201d, que se nutre constantemente de conocimientos, competencias, destrezas, vivencias e intercambios de \u00e1mbito internacional, parece especialmente valioso para las relaciones internacionales. Precisamente, la caracter\u00edstica esencial del \u00a0\u201ccapital cosmopolita\u201d es su dimensi\u00f3n\u00a0 transnacional. Ulrich Beck, en su sociolog\u00eda del cosmopolitismo, ya propon\u00eda una \u201cnueva gram\u00e1tica social\u201d no dicot\u00f3mica sino doblemente inclusiva (\u201c\u2026y\u2026y\u201d) favorecedora de la coexistencia y la simultaneidad de las diferentes pertenencias e identidades territoriales. No obstante, el pluriling\u00fcismo, el conocimiento de otras culturas y modos de vida, las interacciones con gentes de pa\u00edses y nacionalidades diversas, la posibilidad de disponer de relaciones sociales en el extranjero, tambi\u00e9n funcionan a modo de factores de jerarquizaci\u00f3n social. Y esa forma internacional de capital social es muy apreciada por la nueva \u00e9lite de los negocios. La cultura com\u00fan de los managers es un efecto de las pol\u00edticas de integraci\u00f3n internacional de las grandes empresas. Adem\u00e1s, la movilidad internacional ha ido haciendo camino en favor de un cierto \u201cpatriotismo de empresa\u201d, que trasciende los particularismos nacionales. En cualquier caso, \u00a0no abundan los estudios rigurosos de los procesos de formaci\u00f3n de tales clases y \u00e9lites.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Gran Recesi\u00f3n de 2008 ha tra\u00eddo m\u00e1s ventajas para las clases capitalistas transnacionales,\u00a0 para las financieras y para las industriales, y ha debilitado, especialmente, a las clases de los asalariados, cada d\u00eda m\u00e1s vulnerables a la precariedad laboral y la exclusi\u00f3n social. El ej\u00e9rcito de reserva de mano de obra se incrementa sin cesar con los batallones de subproletarios y desempleados de larga duraci\u00f3n. Y las probabilidades de reinserci\u00f3n laboral van de la mano, las m\u00e1s de las veces, de los contratos at\u00edpicos y los infrasalarios. Se trata de un fen\u00f3meno de alcance casi global, correlato de la creciente flexibilizaci\u00f3n del mercado de trabajo. La estructura profesional de las principales actividades econ\u00f3micas en expansi\u00f3n, muy marcadas por la concentraci\u00f3n territorial de los principales sectores del crecimiento en las ciudades globales, junto a la estructura profesional polarizada de esos sectores, ha supuesto el desarrollo de un estrato de trabajadores con elevadas remuneraciones y de otro estrato de bajos salarios. Es el corolario de la organizaci\u00f3n del trabajo y la estructura profesional de los principales sectores productivos. De modo indirecto, ese dualismo tambi\u00e9n ha resultado de las nuevas necesidades de empleos orientados al servicio de las nuevas categor\u00edas profesionales de elevada remuneraci\u00f3n, e incluso ha sido una respuesta a la expansi\u00f3n de la mano de obra escasamente cualificada. Y hay que a\u00f1adir la variable de los cambios sobrevenidos en la divisi\u00f3n social y territorial de las ciudades globales y las modificaciones en la naturaleza de los procesos de trabajo, que han llevado al crecimiento de las categor\u00edas situadas en los extremos superior e inferior de la estructura profesional y de la distribuci\u00f3n de los salarios, y al decrecimiento de las categor\u00edas intermedias. Por lo dem\u00e1s, el crecimiento de las categor\u00edas situadas en el extremo inferior de la distribuci\u00f3n profesional y de los salarios est\u00e1 relacionada (si bien, no en los t\u00e9rminos de una relaci\u00f3n causal) con la inmigraci\u00f3n. Como correlato de la ca\u00edda masiva de las rentas del trabajo, en t\u00e9rminos relativos y absolutos por relaci\u00f3n al capital, y los incrementos de la acumulaci\u00f3n de capital, un acontecimiento asentado en una sistem\u00e1tica estrategia de escasez del empleo, \u00a0las clases trabajadoras est\u00e1n siendo sometidas a un pronunciado proceso de sobreexplotaci\u00f3n que se sit\u00faa a la base de un gran movimiento de reproletarizaci\u00f3n, en muchos pa\u00edses desarrollados, y de constituci\u00f3n de amplias capas de proletariado en la periferia, en las econom\u00edas emergentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La polarizaci\u00f3n laboral implica la polarizaci\u00f3n social. Es muy evidente la asombrosa transferencia de riqueza que, en los \u00faltimos a\u00f1os, ha buscado su acomodo, huyendo de las rentas del trabajo, en los ingresos y propiedades de unas clases capitalistas cada vez m\u00e1s concentradas y solidarias en su empe\u00f1o en el logro de todo tipo de ventajas y oportunidades, como\u00a0 las que se infieren de la desregulaci\u00f3n de las relaciones laborales, es decir,\u00a0 del tipo de regulaci\u00f3n m\u00e1s coherente con sus prop\u00f3sitos de acumulaci\u00f3n. Para las clases trabajadoras, entre otros efectos inmediatos, se ha levantado el tel\u00f3n de un escenario gr\u00e1vido de probabilidades de desempleo, precariedad y bajos salarios. Al respecto, por el momento, son muchas las variables que interact\u00faan y se retroalimentan en un proceso no siempre revestido de coherencia y previsibilidad. Y se multiplican los factores pol\u00edticos y sociales que contribuyen al agravamiento de las desigualdades e impiden progresos significativos en la reducci\u00f3n de la pobreza, a pesar de la plausibilidad del proceso de la globalizaci\u00f3n, a estos efectos. As\u00ed, en la medida en que ciertos pa\u00edses desarrollados no han reforzado sus redes de protecci\u00f3n social sino que, al contrario, las han debilitado, la pobreza a su interior va en aumento. En Estados Unidos, la flexibilidad del mercado laboral ha permitido la materializaci\u00f3n de ajustes r\u00e1pidos de los precios de la mano de obra a las condiciones de los mercados, provocando, al mismo tiempo, el incremento de las desigualdades. En Europa, las reticencias respecto de las brechas salariales se han reflejado, sobre todo, en el desempleo, mayor que en el caso norteamericano. Las clases trabajadoras de muchos pa\u00edses desarrollados ya est\u00e1n inmersas en un implacable proceso de empobrecimiento. Por su parte, en el curso de los \u00a0\u00faltimos ciclos econ\u00f3micos, ciertos sectores de la clase obrera industrial de algunas econom\u00edas emergentes han transitado, con gran celeridad, a trav\u00e9s de un intenso proceso de adquisici\u00f3n de competencias tecnol\u00f3gicas hasta conseguir considerables mejoras en sus ingresos y condiciones laborales. No puede negarse que el aumento de las rentas haya producido importantes modificaciones en la distribuci\u00f3n de las oportunidades sociales en esos pa\u00edses. Hasta el punto de que, en los dos \u00faltimos decenios, el desarrollo de una nueva clase obrera industrial en algunas econom\u00edas emergentes\u00a0 ha tra\u00eddo ajustes muy significativos en la composici\u00f3n de la estructura social global. No parece muy mal encaminada la anticipaci\u00f3n de un deterioro de la situaci\u00f3n relativa de los trabajadores no cualificados en los pa\u00edses industrializados y la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores no cualificados de los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo. Pero, por m\u00e1s que las clases trabajadoras de algunas econom\u00edas emergentes, en algunos sectores productivos, disfruten de los efectos ben\u00e9ficos de la competitividad global, para ellas, tambi\u00e9n, la suerte est\u00e1 echada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La globalizaci\u00f3n ha contribuido decisivamente a la captura, pr\u00e1cticamente total, de las ganancias del crecimiento por parte de una fracci\u00f3n muy reducida de la poblaci\u00f3n y, por tanto, a la explosi\u00f3n de las desigualdades. Sin embargo, aunque ya se haya disipado el fundamentalismo de mercado e incluso la adhesi\u00f3n incondicional al globalismo, \u00a0ning\u00fan otro modelo econ\u00f3mico de sustituci\u00f3n se vislumbra, al menos, para el medio plazo. Las decisiones pol\u00edticas, por su parte, traslucen preocupaciones pragm\u00e1ticas que no pueden librarse de la carga de la racionalidad de los mercados. En cualquier caso, van surgiendo, en las econom\u00edas emergentes, segmentos sociales con capacidad de compra y bien dispuestos al abordaje de bienes de consumo.\u00a0 Claro que los hechos se encargan de poner en evidencia la cruda realidad de las desigualdades sociales, al revelar de qu\u00e9 manera el crecimiento econ\u00f3mico es, al interior de un mismo marco econ\u00f3mico, pol\u00edtico y social, creador, a un tiempo, de riqueza y miseria. Por supuesto, el \u00e9xito de las econom\u00edas de China o India ha permitido que centenares de millones de personas mejoraran sustancialmente sus condiciones materiales de vida. Si bien, los mayores beneficiarios suelen formar parte de las clases capitalistas nacionales de los pa\u00edses concernidos. De manera que el crecimiento econ\u00f3mico, en China e India, ha introducido considerables tensiones para la habitual conexi\u00f3n entre la riqueza nacional y la clase de los capitalistas. Las posiciones sociales tambi\u00e9n responden, en esos pa\u00edses, a la norma actual de la heterogeneidad. Adem\u00e1s, se viene produciendo una doble competencia entre el capital y el trabajo, en los niveles nacional y global, por una parte, y, por otra, entre Estados, lo que provoca cambios y transformaciones contradictorias y cambia los modelos de acumulaci\u00f3n. A los pa\u00edses emergentes lleg\u00f3, hace tiempo, la tormenta neoliberal de las privatizaciones, el mercado autorregulado y las restricciones en el gasto p\u00fablico, sobre todo, el encaminado a la protecci\u00f3n social. Las \u00e9lites pol\u00edticas del Sur\u00a0 (a menudo educadas en las universidades de \u00e9lite del Norte) han aprendido a cumplir los dictados del Washington Consensus, cuidando y vigilando sus propios escenarios locales y los objetivos pol\u00edticos generales.<\/p>\n<p>En el decenio de 1980, se multiplicaron las oportunidades para la acumulaci\u00f3n. La brecha entre ricos y pobres no deja de abrirse desde entonces. Un indicador v\u00e1lido de esta situaci\u00f3n es el de la fiscalidad del capital. Durante los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XX, se produjo una gradual aceleraci\u00f3n en el trayecto de diferenciaci\u00f3n de las rentas, en el que la capacidad de sortear las cargas fiscales supuso un importante plus de ventaja para las clases capitalistas. En nuestros d\u00edas, aunque las magnitudes que se manejan a prop\u00f3sito de las fugas de capitales fueran un tanto exageradas, lo cierto es que hasta las mismas autoridades econ\u00f3micas consideran que el riesgo de que se produzcan es muy elevado, y es necesario adaptar la presi\u00f3n fiscal a esa realidad; es decir, hay que aligerar la presi\u00f3n fiscal sobre las rentas del capital. La distancia abierta entre la contribuci\u00f3n fiscal de los que han sabido \u201cdeslocalizarse\u201d y la de los que no han sabido o no han podido hacerlo es cada vez mayor. De hecho, las magnitudes de la acumulaci\u00f3n y reproducci\u00f3n del capital econ\u00f3mico y financiero han sido posibles, en los tres \u00faltimos decenios, en gran medida, gracias a que las clases capitalistas han logrado soslayar la presi\u00f3n fiscal de los a\u00f1os del capitalismo regulado. Simplemente, han recogido los frutos de su constancia en la publicitaci\u00f3n de la carga de reproches contra las cargas fiscales, que ha pasado de una estrategia de enfrentamiento frontal\u00a0 (pol\u00edtico) con la figura de los impuestos, sobre todo, los directos, a una estrategia en la que, contando con la connivencia de los gobiernos conservadores, los movimientos se producen entre los intersticios de la legislaci\u00f3n fiscal y la circulaci\u00f3n de los capitales, y la capacidad de influencia sobre los gobernantes. En los t\u00e9rminos de Albert O. Hirschman, las clases dominantes tienen a su disposici\u00f3n dos estrategias para soslayar la presi\u00f3n fiscal. La primera (<em>exit<\/em>) consiste en adoptar la nacionalidad de un pa\u00eds en el que la presi\u00f3n sea suave; o, simplemente, pueden establecer all\u00ed su residencia habitual. La segunda (<em>voice<\/em>) consiste en la intervenci\u00f3n en el proceso de promulgaci\u00f3n de las normas fiscales o en sus condiciones de aplicaci\u00f3n, sin que se ponga en tela de juicio su absoluta e inquebrantable lealtad al principio contributivo. Esta segunda opci\u00f3n es la m\u00e1s frecuentada. Un par de acontecimientos ilustrativos del estado de la cuesti\u00f3n en Estados Unidos: antes de la Gran Recesi\u00f3n, la administraci\u00f3n Bush hab\u00eda bajado los tipos impositivos a los contribuyentes con mayores ingresos; y, en pleno epicentro de la crisis, en 2009, el Tea Party presion\u00f3 al Congreso para que se mantuviese el recorte del impuesto, a pesar del aumento del d\u00e9ficit. En fin, los m\u00e1s ricos pagan menos impuestos que el ciudadano medio porque utilizan los resquicios a su disposici\u00f3n (adem\u00e1s de los para\u00edsos fiscales y las facilidades que, frecuentemente, se encuentran y aprovechan para el incumplimiento de sus obligaciones fiscales). No se le ha escapado a Branko Milanovic la gravedad de la doble amenaza que se cierne sobre las clases medias de los pa\u00edses occidentales, atrapadas entre la p\u00e9rdida de la estabilidad de sus condiciones materiales de vida, \u00a0provocada por el proceso de la globalizaci\u00f3n, y la acumulaci\u00f3n de riqueza por parte de los m\u00e1s ricos. Las clases medias occidentales han sido v\u00edctimas propiciatorias de la globalizaci\u00f3n, de los efectos de la competencia de los pa\u00edses emergentes (sobre todo, los asi\u00e1ticos) y la progresi\u00f3n de los ingresos de las \u00e9lites nacionales, de los individuos pertenecientes al grupo del 1%. La primera de las presiones a la clase media, seg\u00fan este conocido analista, resulta de la ventaja competitiva de la mano de obra de los pa\u00edses emergentes, que realiza un trabajo equivalente al de los trabajadores occidentales, muchos de ellos, pertenecientes a las clases medias, aunque, eso s\u00ed, por una fracci\u00f3n de su coste comparado. Este factor se hace visible en la forma de las fuertes importaciones o en las deslocalizaciones de algunas unidades de las cadenas de producci\u00f3n o incluso de la totalidad de la producci\u00f3n. Hasta la misma Alemania, considerada un paradigma de \u00e9xito econ\u00f3mico, est\u00e1 expuesta a las mismas presiones, particularmente, por la parte que corresponde a los trabajadores de Europa del Este. Ese riesgo, por cierto, justific\u00f3 la promulgaci\u00f3n de una serie de leyes (conocidas como las \u201creformas Hartz\u201d) orientadas a la reducci\u00f3n de la protecci\u00f3n jur\u00eddica de los trabajadores, al estancamiento de los salarios reales y al descenso de los niveles de vida de la clase media alemana, y de su participaci\u00f3n en el PIB. Para la mayor parte de los hogares de clase media, la fuerza de trabajo de sus miembros, tan expuesta a los efectos de la globalizaci\u00f3n, constituye el \u00fanico activo que poseen. Los neoliberales han llevado a las clases medias de los pa\u00edses occidentales a un implacable retroceso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En fin, el proceso de la globalizaci\u00f3n ha permitido la expansi\u00f3n mundial del poder de las oligarqu\u00edas nacionales y las corporaciones transnacionales a expensas, en buena medida, de las expectativas de vida de los asalariados y ha deteriorado la calidad de vida de la mayor parte de la poblaci\u00f3n de los pa\u00edses ricos, aunque haya mejorado la de una parte de la poblaci\u00f3n de los pa\u00edses pobres. En la vanguardia de los ganadores de la globalizaci\u00f3n, se sit\u00faa un grupo de \u00e9lite de nuevo cu\u00f1o con un estilo de vida caracterizado por la movilidad geogr\u00e1fica y el cosmopolitismo. Pero las referencias nacionales no se han desvanecido. Aunque una nueva\u00a0 cultura global vaya surgiendo entre los intersticios de las formas particulares de las culturas nacionales. Esa cultura se transmite y reproduce entre las instituciones educativas internacionales y las familias. Sin perjuicio de que las \u00e9lites globales se esmeren en el doble movimiento de la apertura geogr\u00e1fica y la clausura social. La constituci\u00f3n de una \u00e9lite global o una clase capitalista transnacional manifiesta la jerarqu\u00eda producida por la divisi\u00f3n entre los ganadores y los perdedores de la globalizaci\u00f3n, y es la expresi\u00f3n m\u00e1s descarada de un escenario social en el que se yuxtaponen los muy ricos con los pobres a su servicio. Ese 1% formado por los m\u00e1s ricos del planeta (bien que no se trate m\u00e1s que de una expresi\u00f3n simb\u00f3lica, no estad\u00edstica), tanto en t\u00e9rminos de renta como de patrimonio, no deja de abrir\u00a0 distancias con el resto de la poblaci\u00f3n, y las circunstancias pol\u00edticas (declive del Estado-naci\u00f3n, cesi\u00f3n de crecientes porciones de la soberan\u00eda nacional y la soberan\u00eda popular) y sociales (resignaci\u00f3n de las clases trabajadoras, incrementos de los flujos de migraci\u00f3n) les favorecen por entero. Son muy visibles las contradictorias tendencias hacia la homogeneizaci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n de una clase trabajadora global de dif\u00edcil viabilidad. Y es que m\u00faltiples procesos econ\u00f3micos, demogr\u00e1ficos, migratorios, pol\u00edticos y culturales acechan, en nuestros d\u00edas, a la formaci\u00f3n misma de una clase global de trabajadores, a pesar de la identidad de intereses de todos los trabajadores del mundo. Y a la inmoralidad de la dominaci\u00f3n de una \u00e9lite global de multimillonarios se suma la inestabilidad sist\u00e9mica. Asimismo, las diferencias regionales en las oportunidades de vida de las clases trabajadoras se han agudizado considerablemente. Redoblan los tambores que llaman a la guerra civil entre los proletarios del centro y los de la periferia, sobre todo, entre los segmentos de asalariados del sector industrial, debido, principalmente, a un periodo de intensificaci\u00f3n de las periferias, en la v\u00eda de consumaci\u00f3n, ya, del grueso de la producci\u00f3n industrial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Partiendo de esta definici\u00f3n de la situaci\u00f3n y del reconocimiento de la desfavorable correlaci\u00f3n de fuerzas para la posici\u00f3n de las clases trabajadoras de los pa\u00edses desarrollados, y tomando en consideraci\u00f3n la forma que ha adoptado, en el ciclo actual, el proceso interno de formaci\u00f3n de clase y la fragmentaci\u00f3n de clase, se plantea la cuesti\u00f3n urgente de la reproducci\u00f3n de los procesos de acumulaci\u00f3n y la capacidad de respuesta \u00a0de los asalariados ante la previsible larga fase de desempleo elevado, precariedad extrema y sobreexplotaci\u00f3n, y el correlato social y pol\u00edtico del estallido de la clase media y los fen\u00f3menos de constituci\u00f3n de una clase capitalista transnacional y la persistencia del contenedor nacional para las clases trabajadoras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con un enfoque emp\u00edrico, este art\u00edculo tratar\u00e1 la relaci\u00f3n entre la integraci\u00f3n global del trabajo y la dial\u00e9ctica nacional-transnacional en las clases de tendencia globalista. &nbsp; Los ganadores y los perdedores de la globalizaci\u00f3n van conformando una estructura social (de capas, categor\u00edas y fracciones de clase) cada d\u00eda m\u00e1s polarizada. 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