{"id":2398,"date":"2015-08-03T10:50:12","date_gmt":"2015-08-03T08:50:12","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uchceu.es\/ciencias-politicas\/?p=2398"},"modified":"2016-06-16T13:36:00","modified_gmt":"2016-06-16T11:36:00","slug":"tres-visiones-del-neoliberalismo-en-perspectiva-de-clase","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uchceu.es\/ciencias-politicas\/tres-visiones-del-neoliberalismo-en-perspectiva-de-clase\/","title":{"rendered":"Tres visiones del neoliberalismo en  perspectiva de clase"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blog.uchceu.es\/ciencias-politicas\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/08\/imagesneolib.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2395\" src=\"https:\/\/blog.uchceu.es\/ciencias-politicas\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/08\/imagesneolib.jpg\" alt=\"imagesneolib\" width=\"259\" height=\"194\" \/><\/a><\/p>\n<p>En los primeros a\u00f1os 80, explican Manfred B. Steger y Ravi K. Roy, fue abri\u00e9ndose paso la propuesta monetarista de gobernanza para las administraciones p\u00fablicas. De entrada, reconsideraba el estatus de ciudadano en los t\u00e9rminos propios del estatus de cliente o consumidor y jaleaba un tipo de gesti\u00f3n inspirado en el esp\u00edritu de ganancia, en el mismo plano de acci\u00f3n que la actividad empresarial, esto es, en la innovaci\u00f3n y la mejora constante de la productividad en un entorno crecientemente competitivo. La nueva gubernamentalidad (neoliberal, seg\u00fan la denominaci\u00f3n escogida por muchos de sus cr\u00edticos) se mostraba encastrada en valores empresariales tan t\u00edpicos como la competitividad, la preeminencia de los derechos de propiedad o la descentralizaci\u00f3n y concentraci\u00f3n del capital. La consecuci\u00f3n de los objetivos perseguidos exig\u00eda la integraci\u00f3n regional y global de las econom\u00edas nacionales y la creaci\u00f3n de nuevas instituciones pol\u00edticas internacionales o la adaptaci\u00f3n de algunas multilaterales ya existentes, con capacidad de reafirmaci\u00f3n del paradigma neoliberal.<\/p>\n<p>Cierto es que la modalidad liberal de gobernanza siempre exigi\u00f3 la autorregulaci\u00f3n de los mercados como gu\u00eda de acci\u00f3n para un gobierno eficiente. Pero la propuesta neoliberal no se manifestaba, desde luego, como una nueva versi\u00f3n de gesti\u00f3n de los recursos p\u00fablicos orientada a la prosecuci\u00f3n del bien com\u00fan o el inter\u00e9s general, por la v\u00eda de participaci\u00f3n de la sociedad civil o, menos todav\u00eda, de la b\u00fasqueda de la justicia social. Los neoliberales recurr\u00edan a las tecnolog\u00edas de gubernamentalidad a imagen y semejanza del mundo de los negocios: proyectos de desarrollo de planes estrat\u00e9gicos y esquemas de risk-management dirigidos hacia la generaci\u00f3n de plusval\u00edas; an\u00e1lisis de costes-beneficios y otros c\u00e1lculos de eficiencia; privatizaci\u00f3n de empresas de titularidad p\u00fablica como culminaci\u00f3n de las tendencias a la contracci\u00f3n de los dispositivos de gobierno (a menor protagonismo de las pol\u00edticas p\u00fablicas, \u201cbest-practice governance\u201d); selecci\u00f3n de objetivos determinados mediante mediciones cuantitativas; estrecha supervisi\u00f3n de los resultados y pr\u00e1ctica desatenci\u00f3n a los fines; individualizaci\u00f3n de cometidos; establecimiento de reglas de desempe\u00f1o, etc.; y la introducci\u00f3n de modelos de elecci\u00f3n racional que internalizaban y, as\u00ed, cubr\u00edan la apariencia de estandarizaci\u00f3n de comportamientos orientados al mercado que legitimaban importantes reducciones de impuestos (preferentemente, para las rentas del capital o rentas del trabajo muy elevadas) o justificaban fuertes recortes de los servicios sociales y programas de protecci\u00f3n p\u00fablica o la sustituci\u00f3n de medidas propias del Welfare por otras m\u00e1s pr\u00f3ximas a la idea del Workfare. La pol\u00edtica econ\u00f3mica por excelencia fue construy\u00e9ndose por acumulaci\u00f3n de las decisiones para la desregulaci\u00f3n de m\u00faltiples actividades mercantiles y el protagonismo de medidas monetaristas para el control de la inflaci\u00f3n. Asimismo, por el establecimiento de condiciones econ\u00f3micas, pol\u00edticas y sociales para la sobreexplotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo en el nombre de la productividad y la flexibilidad, por la descarada permisividad del fraude fiscal para las grandes fortunas y la suavizaci\u00f3n de los controles sobre las finanzas globales y los flujos de comercio.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo cuarto del siglo XX, por primera vez en la historia, qued\u00f3 establecida una \u00fanica pol\u00edtica econ\u00f3mica global. La globalizaci\u00f3n ha sido y es el escenario para el desarrollo de la pol\u00edtica econ\u00f3mica de los neoliberales. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y el Banco Central Europeo, entre otras instituciones, gestionan su desempe\u00f1o. El despliegue del neoliberalismo se debe a dos factores especialmente relevantes, tal y como ha subrayado Alfredo Saad-Filho: la radicalizaci\u00f3n del conservadurismo en Estados Unidos, Reino Unido y algunas otras potencias, y la creciente influencia de los tecn\u00f3cratas afines a las propuestas ortodoxas y el nuevo institucionalismo. Pero el neoliberalismo es, sobre todo, un acontecimiento pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas neoliberales encuentran su principio de justificaci\u00f3n en la premisa que afirma la mutua exclusi\u00f3n del mercado y el Estado. Mientras los mercados son eficientes (causa sui), los Estados son ineficientes: la intervenci\u00f3n p\u00fablica crea problemas econ\u00f3micos sist\u00e9micos, especialmente respecto a la asignaci\u00f3n de recursos, el proceso de rent seeking (mediante el que individuos y corporaciones intentan influir en los gobernantes para promover sus propios intereses y, en particular, para adquirir flujos de rentas, de dinero) y las innovaciones tecnol\u00f3gicas. Estas gu\u00edas para la acci\u00f3n implican que ciertas pol\u00edticas econ\u00f3micas devengan naturalmente consecuentes: 1) Las que propicien el debilitamiento de los Estados a fin de instituir contextos de \u201clibre mercado\u201d; por ejemplo, mediante la privatizaci\u00f3n y desregulaci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica. 2) Pol\u00edticas fiscales y monetarias ajustadas al control de la inflaci\u00f3n. 3) La liberalizaci\u00f3n de las importaciones y la devaluaci\u00f3n de los tipos de cambio o la devaluaci\u00f3n interna, promoviendo la especializaci\u00f3n de acuerdo a las ventajas comparativas, el est\u00edmulo de las exportaciones y la potenciaci\u00f3n de la competitividad en los mercados exteriores. 4) La liberalizaci\u00f3n de los flujos de capital, con vistas a la inversi\u00f3n exterior y el incremento de las posibilidades de inversi\u00f3n interior. 5) La desregulaci\u00f3n del sistema financiero dom\u00e9stico, orientada al incremento del caudal de ahorros y el ratio de retorno de las inversiones. 6) La flexibilidad del mercado laboral. 7) Adaptaci\u00f3n del sistema jur\u00eddico, con el objetivo del refuerzo de la protecci\u00f3n de los derechos de propiedad. 8) Una concepci\u00f3n de las instituciones democr\u00e1ticas fundamentada, mejor que en la protecci\u00f3n y salvaguarda de los derechos de la ciudadan\u00eda, en el prop\u00f3sito de reducir el poder del Estado y de eliminar cualquier atisbo de participaci\u00f3n democr\u00e1tica en las decisiones de pol\u00edtica econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Para la perspectiva de clase, el capitalismo mantiene la constante de la destrucci\u00f3n de oportunidades existenciales, tanto para los individuos como para los grupos sociales m\u00e1s desfavorecidos. Lo cierto es que los resultados econ\u00f3micos de los \u00faltimos treinta a\u00f1os, tanto en los pa\u00edses ricos como en los pobres, han sido decepcionantes. La pobreza no se ha reducido significativamente y las desigualdades, al interior de los pa\u00edses y, en t\u00e9rminos comparados, entre ellos mismos, se han incrementado sustancialmente. Y la \u00faltima de las grandes crisis sist\u00e9micas, la de 2008, ha supuesto una magn\u00edfica oportunidad, bien aprovechada por las \u00e9lites pol\u00edticas y econ\u00f3micas, para el establecimiento de inmejorables condiciones para el incremento de la tasa de ganancia y la acumulaci\u00f3n, con lo que cabe prever el correlativo movimiento en los niveles de pobreza y desigualdad. Siguiendo a Saad-Filho, entre los factores explicativos del fracaso del neoliberalismo destacan estos: 1) Las reformas neoliberales introducen pol\u00edticas que destruyen gran n\u00famero de empleos y cierran empresas (v\u00edctimas de un contexto que empuja a la ineficiencia), mientras se pide calma hasta que la \u201cnueva situaci\u00f3n de mercado\u201d genere alternativas, esto es, que las \u201cfuerzas de mercado\u201d se activen por un acto de fe. Esta estrategia raramente funciona. El impacto depresivo de la eliminaci\u00f3n de las industrias tradicionales no suele encontrar el consuelo de una compensaci\u00f3n por la v\u00eda de una r\u00e1pida evoluci\u00f3n de otras nuevas inversiones industriales, con lo que advienen inevitables incrementos en el desempleo de larga duraci\u00f3n, se disparan las situaciones de pobreza sobrevenida y se multiplican las probabilidades de entrada en el callej\u00f3n sin salida de la marginaci\u00f3n y la exclusi\u00f3n social. Y, por supuesto, las cuentas p\u00fablicas de las econom\u00edas afectadas no suelen salir bien libradas. 2) La fe de los neoliberales en los mercados autorregulados no es, apenas, nada m\u00e1s que una recuperaci\u00f3n de los principios m\u00e1s elementales de la teor\u00eda econ\u00f3mica neocl\u00e1sica. 3) La falsa dicotom\u00eda entre el Estado (siempre derrochador y vicioso) y el mercado (siempre eficiente y virtuoso) se utiliza, una y otra vez, para justificar, precisamente, la intervenci\u00f3n del Estado a favor del capital (por ejemplo, la diferencia de las ayudas p\u00fablicas a las familias y a los grandes accionistas de los bancos). De hecho, los Estados y los mercados son, al mismo tiempo, imperfectos y complementarios. Lo que, per se, deber\u00eda justificar la necesidad de muchas instituciones establecidas, a menudo, en los l\u00edmites de los espacios p\u00fablico y privado.<\/p>\n<p>Y es que las pol\u00edticas econ\u00f3micas, a menudo, subsumen modos de interacci\u00f3n entre los espacios p\u00fablico y privado. En no pocas ocasiones, el desarrollo de los mercados exige la mediaci\u00f3n p\u00fablica. El Estado estabiliza la estructura institucional y regula las transacciones del mercado, incluyendo los derechos de propiedad, y garantiza el cumplimiento de los contratos. Asimismo, el Estado regula la provisi\u00f3n y funcionamiento de las infraestructuras, gestiona y modula las condiciones del mercado de trabajo y controla los posibles conflictos sociales, entre otras muchas funciones de aseguramiento de la estabilidad estructural, sin perjuicio de la dudosa neutralidad del Estado a prop\u00f3sito de la defensa de los intereses de clase. Por supuesto, los Estados suelen estar constitucionalmente atados a la defensa de las posiciones de las clases dominantes y casi todos han estado hist\u00f3ricamente vinculados a los desarrollos de los mercados, la regulaci\u00f3n del empleo asalariado y la protecci\u00f3n de las actividades orientadas al logro de beneficios. Las prioridades pol\u00edticas de las instituciones p\u00fablicas se han visto frecuentemente influidas por los grupos hegem\u00f3nicos. Incluso, algunos Estados mantienen una fuerte dependencia de la reproducci\u00f3n del gran capital, de sus cuentas de resultados.<\/p>\n<p>En nuestros d\u00edas, las altas fracciones de clase de las clases capitalistas transnacionales, abrigadas, a menudo, por las grandes corporaciones financieras, act\u00faan como l\u00edderes en el grupo de las clases capitalistas transnacionales en el ejercicio de su com\u00fan dominaci\u00f3n, al modo en que los Estados Unidos act\u00faan como l\u00edderes entre el grupo de naciones imperialistas. Las relaciones entre tales naciones, como ocurre entre las clases capitalistas transnacionales, son de cooperaci\u00f3n pero tambi\u00e9n de rivalidad. Claro que en la historia del capitalismo abundan los hechos y fen\u00f3menos de orden pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social o cultural en correlaci\u00f3n, interdependientes e interfuncionales aunque, en no pocos supuestos, dotados de importantes grados de desarrollo aut\u00f3nomo. Para dar cuenta de la multiplicidad de factores y elementos que se cruzan en los tiempos del capitalismo, los estudiosos han establecido distintas categor\u00edas anal\u00edticas: transformaciones institucionales, ondas largas, cambio tecnol\u00f3gico, tendencias de rentabilidad, modelos de competitividad, pol\u00edticas estructurales o sociales y relaciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Para Gerard Dum\u00e9nil y Dominique L\u00e9vy, el neoliberalismo designa una forma de capitalismo, la resultante de las revoluciones corporativa, financiera y managerial del siglo XX. El neoliberalismo y el imperialismo constituyen las formas de poder global en el actual estadio del capitalismo. De ah\u00ed la oportunidad y pertinencia del recurso a la noci\u00f3n de hegemon\u00eda (no se trata, en sentido estricto, de la proposici\u00f3n de Gramsci). La globalizaci\u00f3n neoliberal es una estrategia del imperialismo que cuenta con la colaboraci\u00f3n de las clases dominantes nacionales. La finalidad de tal estrategia es la mejora sustancial de la tasa de ganancia y la acumulaci\u00f3n mediante, entre otras pr\u00e1cticas, la imposici\u00f3n de condiciones de competitividad que implican fuertes presiones a la baja de las obligaciones fiscales y sociales y la distribuci\u00f3n de los ingresos por la v\u00eda de la minoraci\u00f3n o desaparici\u00f3n de las transferencias, la desregulaci\u00f3n financiera, la liberalizaci\u00f3n de las transacciones comerciales y la precarizaci\u00f3n de la fuerza de trabajo. O la imposici\u00f3n de bajos precios de los recursos naturales e inversiones de cartera y directas. De manera que, atendiendo a la din\u00e1mica hist\u00f3rica de la hegemon\u00eda, el neoliberalismo puede explicarse como hegemon\u00eda de clase. La l\u00ednea de salida de este nuevo ciclo del capital qued\u00f3 trazada en 1979, cuando la Reserva Federal tom\u00f3 la decisi\u00f3n de aumentar los tipos de inter\u00e9s a la vista del comportamiento de la inflaci\u00f3n. La hip\u00f3tesis central que Dum\u00e9nil y L\u00e9vy dan por verificada es que todas las din\u00e1micas del capitalismo-bajo-el-neoliberalismo, tanto nacionales como internacionales, son determinadas por los nuevos objetivos de clase en beneficio de los grupos de elevados ingresos, propietarios capitalistas y fracciones de los altos managers, sobre todo, de las corporaciones financieras. La fuerte tendencia a la concentraci\u00f3n de capital en favor de una privilegiada minor\u00eda es un logro crucial del nuevo orden social y pol\u00edtico, concluyen los autores referidos.<\/p>\n<p>En cualquier caso, lo cierto es que al interior del liberalismo hist\u00f3rico han discurrido m\u00faltiples enfoques te\u00f3ricos y no siempre en la misma direcci\u00f3n. Por ejemplo, el liberalismo fundacional de Adam Smith tiene muy poco en com\u00fan con el de Milton Friedman. Y el institucionalismo liberal de Keohane y Nye muestra m\u00e1s semejanzas con las proposiciones de las escuelas institucional y realista que con la tradici\u00f3n ortodoxa. Por el momento, los neoliberales comparten, gustosamente, con los neoconservadores, adem\u00e1s de su ideolog\u00eda economicista, un muy semejante ideario pol\u00edtico, social y moral. No obstante, la observaci\u00f3n de los desarrollos de las formas del capitalismo revela pronto la autonom\u00eda relativa de los epifen\u00f3menos que de ellas se desprenden. As\u00ed, la representaci\u00f3n t\u00edpico ideal ser\u00eda la del esp\u00edritu del capitalismo respecto de la \u00e9tica calvinista y el salto hist\u00f3rico del individualismo desde los ritos m\u00e1gicos de salvaci\u00f3n. Al fin y al cabo, el individualismo conforma un elemento central en la econom\u00eda pol\u00edtica capitalista y proporciona una potente estrategia anal\u00edtica. Ahora bien, no existe una relaci\u00f3n fuerte entre el individualismo de las corrientes neoliberales que presiden la econom\u00eda pol\u00edtica dominante y el que pens\u00f3 Adam Smith, imbuido de una tensi\u00f3n inevitable entre el inter\u00e9s individual y el colectivo, y la sensibilidad frente a los problemas de la pobreza y la desigualdad. Y por si quedara alguna sombra de duda, la revoluci\u00f3n marginalista de finales del siglo XIX proscribi\u00f3 los enfoques colectivistas, de clase, acogi\u00e9ndose a un decidido individualismo metodol\u00f3gico. En fin, muchas de las proposiciones fundamentales del capitalismo han sufrido los efectos del transcurso del tiempo. Quiz\u00e1 algunas de las que constituyen los pilares centrales de la \u00e9poca del neoliberalismo corran una suerte semejante a la del individualismo fundacional. Con arreglo a la experiencia hist\u00f3rica de los distintos liberalismos, son muchos los neoliberales que sostienen que el neoliberalismo no es m\u00e1s que el liberalismo de nuestros d\u00edas (por ejemplo, el prestigioso analista Martin Wolf rechaza vehementemente el prefijo \u201cneo\u201d). Sin entrar en el debate del estatus epistemol\u00f3gico de la narrativa neoliberal y descontando la problem\u00e1tica proposici\u00f3n de la periodizaci\u00f3n anal\u00edtica del liberalismo, parece fuera de discusi\u00f3n que el capitalismo haya conocido distintos estadios y que, incluso, pueda hablarse de variedades de capitalismo. Eso s\u00ed, entre otras constantes, destaca la tendencia hacia la acumulaci\u00f3n, y la polarizaci\u00f3n social y econ\u00f3mica. Tambi\u00e9n, su naturaleza c\u00edclica. Pero lo que est\u00e1 por venir no obedece a ning\u00fan determinismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los primeros a\u00f1os 80, explican Manfred B. Steger y Ravi K. Roy, fue abri\u00e9ndose paso la propuesta monetarista de gobernanza para las administraciones p\u00fablicas. 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