Cuando la actitud es nuestra seña de identidad

Las competencias son un conjunto de habilidades que permiten a una persona afrontar con éxito su vida profesional y personal, siempre y cuando vayan acompañadas de una visión y actitud ética. La flexibilidad, la toma de decisiones, la gestión del estrés, el optimismo, la iniciativa o la capacidad para resolver problemas son algunas de las competencias más valoradas por las empresas. La comunidad educativa CEU trabaja para que los alumnos adquieran estas habilidades en las aulas.

Hasta hace unos años, los curricula que llegaban a las mesas de los responsables de recursos humanos de las empresas estaban compuestos por dos grandes bloques informativos: la formación académica y la experiencia profesional. Hoy, una gran parte de los candidatos incluye además las habilidades personales y profesionales, también denominadas “competencias”, “capacidades” o “fortalezas”. Estas son las que nos definen realmente y responden a una pregunta clave para los seleccionadores de personal: ¿Por qué debería contratarte a ti? ¿Qué puedes aportar al equipo y a la organización?

Algunas de las capacidades personales que más valoran los entrevistadores a la hora de elegir al candidato idóneo son la flexibilidad y la polivalencia, la confianza, la tenacidad, la creatividad, la iniciativa o la capacidad de resolver problemas. Además, existe una competencia transversal a todas: la determinación.

Pero, ¿hasta qué punto este conjunto de habilidades dotan de valor añadido al candidato que opta a un puesto de trabajo? ¿Cómo pueden adquirirse las llamadas soft skills? Para responder a estas cuestiones hablamos con el director general de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, José Luis Guillén, quien reflexiona sobre el valor de las competencias.

“Para poder desempeñarte en el mundo laboral, la parte técnica es importantísima, es una base, pero hay muchos estudios que están demostrando que, a medida que vas desarrollando tu carrera profesional, el tener una serie de competencias como la gestión del estrés, la comunicación o la capacidad de trabajo en equipo te facilitan muchísimo el camino”, afirma.

El constante cambio en el que estamos sumergidos ha acentuado una gran brecha entre las necesidades de los mercados laborales y los conocimientos y competencias profesionales y personales de los estudiantes. La complejidad y la ambigüedad del mundo moderno han permitido a los entornos educativos, por un lado, darse cuenta de que los conocimientos técnicos ya no son suficientes para hacer frente a la complejidad y, por otro, centrar su foco en la necesidad de adecuar el currículum de los estudios a las exigencias del mercado y en consecuencia reducir la laguna existente entre la  universidad y  las  necesidades del mercado laboral. Desde el punto de vista del desarrollo de dichas competencias, ya en la década de 1970, el gobierno de Estados Unidos impulsó un sistema de formación basado en competencias (CBT: Competency Based Training) que insistía sobre el aprendizaje actitudinal. Hoy mismo, en las universidades más prestigiosas de EEUU, este concepto sigue vigente bajo otra nomenclatura y con un enfoque meramente experiencial.

En Europa el concepto de desarrollo competencial vuelve a estar de actualidad a finales de los años 90, principios de la década de 2000. Desde diferentes organismos públicos y privados se aboga por un enfoque integrador de conocimientos, habilidades, competencias y actitudes que incidan en el desarrollo social a través de una educación que integre las competencias transversales en sus planes de estudios.

Competencias imprescindibles

Las empresas e instituciones buscan perfiles con una perspectiva multidisciplinar, “donde cada persona aporte sus conocimientos técnicos, pero al mismo tiempo cada uno construya sobre los conocimientos de otros; donde cada profesional tenga flexibilidad, capacidad de aprendizaje y una visión ética. En el CEU somos conscientes de esto, por eso llevamos varios años trabajando para adecuar las habilidades de nuestros estudiantes a lo que el mercado laboral demanda”, explica José Luis Guillén.

Entre las destrezas más valoradas por los reclutadores de personal destacan el compromiso, la resolución de problemas el liderazgo, la confianza en uno mismo, la comunicación eficaz o la capacidad de negociación.

¿Cuál es la competencia más valiosa?

“Para mí, la flexibilidad, que consiste en ser capaz de adaptarse a un entorno cambiante, a nuevas situaciones, aprendiendo con humildad a desempeñar nuevas tareas y desaprendiendo otras. Esta competencia me parece imprescindible en el actual modelo profesional”, afirma José Luis Guillén.

La competencia que destaca el director general de la Fundación Universitaria San Pablo CEU es fundamental para reducir la brecha entre la universidad y el mundo empresarial. Muchos estudiantes se gradúan con los conceptos técnicos bien aprendidos, pero cuando se encuentran en el mercado profesional no les resulta fácil desarrollarse porque desconocen las ‘reglas’ del mercado.

Las competencias son un concepto muy dinámico, cambiante, no son estáticas.

Las habilidades que se requieren hoy en un sector pueden cambiar en pocos años. Un ejemplo lo encontramos en el sector inmobiliario. Hace unos años, en época de bonanza económica, los comerciales no tenían que trabajar tanto su capacidad comunicativa o de negociación porque era muy fácil vender propiedades. Hoy, sin embargo, se les pide que tengan iniciativa, proactividad, que estén motivados.

ÉTICA Y VALORES

Actualmente, sin competencias profesionales es muy difícil que alguien pueda tener una carrera profesional de éxito. Para Guillén esto significa “no buscar el éxito material, sino el éxito de hacer bien las cosas”. Aquí entra en juego un factor fundamental: la virtud, el conocimiento ético que los profesionales necesitan para poder obrar de una forma recta, atendiendo a la verdad y a la justicia.

“La educación técnica es importante, la educación en competencias también, pero la educación en valores es fundamental. Cualquier cargo directivo debe tener una formación en ética y en valores. Cuando te encuentras en una disyuntiva, debes analizar la situación desde el punto de vista ético. Necesitamos profesionales que tengan un conocimiento ético para saber si algo está bien o mal. Las personas que a largo plazo tienen éxito, y no éxito material sino éxito de hacer las cosas bien, son aquellos que reciben educación en valores”.

“La educación técnica es importante, la educación en competencias también, pero la educación en valores es fundamental”

Las instituciones educativas – junto con las familias – cumplen un papel fundamental en el desarrollo de las competencias. Los alumnos del CEU abarcan todos los niveles formativos, desde la educación infantil, hasta la enseñanza para mayores con la Vniversitas Senioribvs. Como institución, aquí se trabaja para ayudar en el desarrollo de las competencias a todos los alumnos y en el desarrollo de una visión virtuosa de la vida.

¿Qué significa tener una visión virtuosa de la vida? “Somos una institución católica y queremos que las personas que salgan de aquí sean más justas, ecuánimes y equilibradas, que tengan una visión de lo que está bien y de lo que está mal. Una visión más humana de la sociedad. Esto se consigue fomentando desde niños la solidaridad, el trabajo en equipo, el trabajo colaborativo, etc. Queremos formar a gente que con su forma de hacer mejore el mundo y con una visión cristiana de la vida. No valoramos el éxito material por encima de cualquier cosa”.

“la formación en competencias aporta a los alumnos grandes beneficios, que se traducen en una mayor madurez personal y una mejor empleabilidad”

Pioneros en desarrollar habilidades

Ejercitar las competencias no es algo nuevo entre los estudiantes del CEU. Desde hace años, en algunos centros se vienen trabajando de dos maneras, según nos cuenta José Luis Guillén. Por un lado, incorporándolas en la forma de impartir algunas asignaturas. “Por ejemplo, si a la hora de explicar Economía lo haces discutiendo un dilema ético en una situación económica o haces que los chavales trabajen en equipo, ya estás trabajando algunas capacidades”.

Por otro lado, creando actividades específicas. “Se están llevando a cabo iniciativas innovadoras, talleres para desarrollar la creatividad, aprender a tomar decisiones, a emprender, a gestionar el estrés, etc. Su acogida entre los alumnos es espectacular y los beneficios para ellos se traducen en una mayor madurez personal y una mejor empleabilidad”.

Todos los centros CEU –Colegios, Formación Profesional, Grado y Posgrado– han impulsado diferentes actividades en este sentido. Eva Perea Muñoz, vicerrectora de Ordenación Académica de la Universitat Abat Oliba CEU, reconoce que la mejor manera de fomentar las competencias en las aulas es mediante el learning by doing.

“En la Universitat Abat Oliba CEU llevamos a cabo distintas iniciativas innovadoras, como las Jornadas de Orientación Profesional, unos talleres muy prácticos que desarrollan competencias específicas para cada grado. Por ejemplo, a los estudiantes de Psicología se les imparte un taller práctico sobre aprender a emprender; a los de Derecho, acerca de cómo trabajar en las instituciones europeas; a los de ADE y Marketing, sobre cómo optimizar la gestión del tiempo y la eficiencia empresarial. Otra iniciativa importante es la celebración del Barcelona Thinking Challenge, un maratón universitario de emprendimiento social organizado íntegramente por el Club de Emprendedores de la Universidad donde se desarrolla profundamente el trabajo en equipo, la creatividad, el análisis y la interpretación de datos, la comunicación escrita y oral, la empatía y muchas otras’’.

La educación vivencial es un punto fuerte de las enseñanzas en formación profesional. Juan José Alfaro, director del área de Formación Profesional del CEU, sabe que es necesario adquirir, junto a los conocimientos técnicos, científicos y culturales, una serie de competencias, entendidas como conductas, actitudes y aptitudes, que son transversales para todos los sectores productivos y para la nueva realidad de la economía y de la sociedad en general. “Con los talleres específicos en habilidades sociales y profesionales, en los que se simulan situaciones reales, los alumnos practican las competencias. Además, las prácticas realizadas en empresas constituyen el marco perfecto para trabajar las competencias antes de salir “de verdad” al mundo laboral”, explica Alfaro.

María José González Solaz, vicerrectora de Estudiantes y Vida Universitaria de la Unviersidad CEU Cardenal Herrera, nos cuenta que “en la Universidad estamos trabajando ya para que nuestros estudiantes adquieran un perfil completo de competencias. El CEU Students Global Profile recoge todas las competencias que el estudiante adquiere en su paso por la universidad: competencias propias de la titulación, valores CEU, competencias instrumentales, de socialización laboral, competencias derivadas de la experiencia en la Universidad y competencias transversales, las llamadas soft skills’’.

El centro de las competencias

Volvemos con José Luis Guillén, que nos desvela con entusiasmo un nuevo proyecto que se pondrá en marcha en el CEU durante el próximo curso: el Centro de Desarrollo de Competencias. Su misión es ser un referente en el mundo educativo, donde se desarrollen generaciones de profesionales acorde a las exigencias de cada momento del mercado laboral global y a los valores CEU; en otras palabras, su finalidad es potenciar las competencias transversales de los estudiantes para mejorar su desarrollo personal y profesional. El Centro desarrollará actividades para todos los alumnos, adaptadas a cada edad. El personal docente también recibirá formación en nuevas metodologías que potencien el aprendizaje de las habilidades profesionales.

Para conocer más sobre el centro de competencias conversamos con Barbara Gawior, responsable de Desarrollo de Competencias en la Fundación Universitaria San Pablo CEU. “Una de las principales acciones ha sido la firma de un acuerdo de colaboración con una de las instituciones educativas referentes a nivel mundial en formación en Liderazgo, The Center for Creative Leadership, CCL (top 10 según rankings publicados de educación ejecutiva, Financial Times). De la mano de CCL, vamos a trasladar su propia metodología de trabajo y de formación para desarrollar cursos y programas en competencias de liderazgo, además de certificar a nuestros propios docentes.”

“en la universidad proporcionamos a los estudiantes apoyo profesional de tutores y mentores que les ayudan desde la concepción de una idea hasta el lanzamiento del proyecto”

Nuestra propuesta es trabajar las competencias desde una triple perspecti-va: gestión de sí mismo (leading oneself), gestión de otros/equipo (leading other) y gestión del contexto (leading change/ changing your world).

La innovación, el emprendimiento, el intraemprendimiento, la adaptabilidad al cambio, la iniciativa son algunas de las competencias que se impulsarán con mayor foco no solo en los entornos universitarios, sino también en los colegios y centros de formación profesional.

Con este enfoque integral de desarrollo profesional y personal, queremos invitar a nuestros alumnos a llevar los conocimientos fuera del aula, implicarse en su propio desarrollo y asumir retos que les permitan crecer no solo en el ámbito académico, sino también como profesionales y como personas.

En definitiva, el objetivo final es ayudar a los alumnos a ganar experiencia, conocimientos y capacidades necesarias para su desenvolvimiento personal, social y profesional.

¿Qué metodologías se van a aplicar? En cuanto a las metodologías queremos que sean sumamente prácticas, mayoritariamente experienciales, altamente participativas y que permitan a los alumnos estar en contacto con problemáticas reales, desarrollar una visión sistémica, gestionar complejidad, colaborar en equipos multidisciplinares y multiculturales, así como proponer soluciones innovadoras.

Universidades pioneras en el ámbito formativo actual, como son la Universidad de Maryland, la Universidad de Oxford, la Universidad de Aalto (Finlandia) o la Universidad de Harvard, ya trabajan con diferentes metodologías experienciales enfocadas en el desarrollo competencial de sus estudiantes desde el primer año de formación universitaria.

Otra de las metodologías a trabajar es crear los entornos de aprendizaje diferenciales a través del inspirational learning o aprendizaje inspiracional, en línea con la Universidad Finlandesa de Aalto y su enfoque de “aprender haciendo, aprender sintiendo, aprender viviendo”, una metodología pragmática, sistémica, experiencial y multicompetencial del aprendizaje.

Además, se va a intensificar el trabajo en equipo, la colaboración y la cocreación. Y para facilitarlo, se crearán espacios de trabajo diáfanos, donde los estudiantes puedan colaborar conjuntamente para el desarrollo de sus proyectos.

“En el área del emprendimiento e intraemprendimiento, actualmente en la Universidad ya estamos proporcionando a los estudiantes apoyo profesional de tutores y mentores que les ayudan desde la concepción de una idea hasta el lanzamiento al mercado de la misma. En ese proceso aprenden varias competencias como la iniciativa, el pensamiento estratégico, la colaboración, la toma de decisiones y el liderazgo”, explica Bárbara.

Para el próximo curso académico, el Centro de Desarrollo de Competencias tendrá programas propios, programas curriculares dentro del grado y posgrado, es decir, asignaturas que van a formar parte del currículo desde el primer año hasta el último. En concreto, vamos a impulsar un Título Propio en Valores y Liderazgo, para los alumnos de los grados, y una Certificación CCL, para los alumnos de máster.

En definitiva, será un gran reto para hacer posible que cada persona potencie sus habilidades innatas y entrene otras a través del aprendizaje, con la mira puesta en convertirse en mejores profesionales y mejores personas.

Noticia extraída de la Revista digital CEU Views nº34

Cristina Ventura

Profesora de Diseño e Innovación. Responsable de CEU Emprende.

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