Cuando estudiar un MBA o un doctorado no es una buena idea

 

Hasta hace unos años, disponer de títulos de posgrado –máster y doctorado– suponía una garantía para encontrar un puesto de trabajo solvente en la alta dirección, como director de un departamento de ventas, investigador en nómina en laboratorios y departamentos de I+D o para empezar una prometedora carrera académica en la universidad.

Hoy la situación ha cambiado: aquellos con un MBA, un título de posgrado o un doctorado se enfrentan a un mercado laboral saturado de perfiles tanto o más cualificados que el suyo y los recortes de la inversión pública merman de forma drástica el espacio y las condiciones que las universidades ofrecen a investigadores. Muchos doctores no llegan a emprender la carrera investigadora para la que se formaron ni a ocupar puesto de trabajo alguno si no es muy por debajo de su cualificación; muchos másters, por su parte, van del final del curso directamente a la cola del paro.

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