Beca de prácticas en Correia/Ragazzi Arquitectos

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Deseamos compartir con todos vosotros el testimonio de nuestro alumni Ernesto Correa Selva. Ha tenido una gratísima experiencia en su beca de prácticas en Correia/Ragazzi Arquitectos, y nos ha escrito estas líneas:

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Después de casi 6 años en la Universidad Cardenal Herrera, rodeado de amigos y profesores, terminé la carrera de arquitectura y la Universidad me brindó la oportunidad de realizar una beca Erasmus Práctica en Portugal, en el estudio Correia/Ragazzi.

Recuerdo perfectamente cuando llegué a Porto después de un largo viaje en coche de más de 11 horas que lo primero que me sorprendió fue la arquitectura que componía la ciudad, un sin fin de casas con características comunes, todas ellas cubiertas casi por completo por azulejos, de formas y colores de lo más variado, creando una imagen muy pintoresca.

Llegué a mi nuevo hogar temporal para los siguientes seis meses, allí conocí a quien iba a ser mi compañero durante mi aventura, Marc, un estudiante de holandés que estaba realizando su erasmus durante un cuatrimestre. El apartamento no estaba en el centro de la ciudad, si no que lo elegí lo mas cerca que pude del atelier. Más tarde me reafirmaría en mi decisión ya que la lluvia y Porto son equivalentes.

Recuerdo perfectamente que a medida que se iba acercando la hora en la que tendría que entrar por primera vez al estudio me iba poniendo más y más nervioso, no sabía que me iban a pedir, si iba a dar o no la talla, si me iba a aclarar con el idioma, los compañeros como serían… Pero una vez que llegué todos mis temores infundados se desvanecieron a un ritmo galopante.

Llegué, me presenté, y saludé a todos mis nuevos compañeros. Por fin iba a conocer a quienes serían mis mentores Graça Correia y Roberto Ragazzi, los cuales me trasmitieron tranquilidad y seguridad en ese momento. Me asignaron cual iba a ser mi puesto te trabajo (aunque mas tarde cambiaría éste) y me presentaron a Marcos el cual me ayudaría en las siguientes días a solventar todas las dudas que me iban apareciendo.

En las siguientes semanas, poco a poco iba conociendo a mis compañeros y el funcionamiento del estudio. Cada semana me encomendaban cosas nuevas y cada vez más complejas, hasta que un día me dijo Roberto que tenía que desarrollar un proyecto de ejecución, el de la casa Wisner. Cuando me lo dijo me acuerdo que me puse muy contento, ya que eso significaba que confiaban en mi, pero enseguida me vino una sensación de temor, ya que no sabía si iba a ser capaz de hacerlo , poco a poco lo fui desarrollando e iban surgiendo dudas en las carpinterías y en los oscurecimientos, los cuales los salvamos sin ningún tipo de problemas.

Durante mi estancia en el atelier hice prácticamente todas la tareas que se pueden realizar: maquetas; concursos; infografías; fotografías; estudios de ejecución; mapa de vanos; diseños parciales; diseños genérales; detalles constructivos; reuniones con empresas de carpinterías; realizar propuestas para inversores…

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De los días de mi estancia destacaría cuando fuimos a visitar el Museo Municipal Abade Pedrosa en Santo Tirso, obra de Álvaro Siza y Eduardo Souto de Moura, aún no estaba terminada del todo, faltaban algunos pequeños detalles y el mobiliario, pero el poder visitar una obra de este calibre sin estar ni si quiera abierta al público fue un autentico honor.

Otro de los días que destacaría sería cuando me llegó el numero de la revista TC 124-125, una monografía de las viviendas de Eduardo Souto de Moura en la cual participé en su preparación. Casualmente al mismo tiempo de la llegada de la revista, coincidí con Eduardo que me lo dedicó.

Las últimas semanas que ya veía cerca mi marcha hacia Valencia y recordando toda la experiencia, comencé a sentir que los echaría de menos a todos ellos. De hecho la última semana que yo estuve en Porto hicimos una cena de despedida en Casa D’oro, a la cual asistimos todos los integrantes del estudio, y siendo sincero, ¡Nos lo pasamos fantásticamente!. La verdad es que aquellos desconocidos habían llegado a ser parte de mi familia durante mi estancia y siempre los llevaré en mi memoria a cada uno de ellos.

No quería terminar de contar mi experiencia por tierras lusas sin antes agradecer a la persona que hizo posible toda mi estancia, se trata de mi profesor, de mi tutor y de mi amigo Ricardo Meri de la Maza, al que le agradezco infinitamente la experiencia que me brindó.

En Porto el día anterior de mi salida a Valencia,

Ernesto Correa Selva

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